viernes, 18 de noviembre de 2011

EL PASTELERO FIEL (4)

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¡Cayo, muchacho!

-¿Dónde andas?

- Ven para acá , tu madre ya se ha quedado dormida.
Por la mañana  le dices, que con el desayuno se tome un calmante y si tuviera fiebre que vaya al médico.
Estás temblando, métete en la cama que yo cierro la puerta.
Pura pasó una mala noche y juró y perjuró no volver a ver a ese indeseable nunca más, aunque el poco dinero que le mandaba su marido  no le alcanzara ni para comer.
Cayo se quedó dormido toda la noche de un tirón con la cabeza metida bajo las mantas. 
A la mañana siguiente cuando se levantó se acercó a la cocina y allí encontró a su madre con el brazo en cabestrillo fumándose un cigarrillo y tomándose un café negro.

-Ven hijo, ven dame un abrazo.

Cayo se acercó a su madre, se abrazó a ella y comenzó a llorar desesperadamente.

-¿Por qué lloras, no ves que estoy perfectamente?

-El tío Juan es un buen curandero me ha dejado el brazo como nuevo.

-Pero..., madre tienes el ojo morado y la cara inflamada...

-No te preocupes..., eso..., en dos días ya no queda nada; también me ha dado unas hierbas para que me haga un emplasto y en poco tiempo  me dejará la cara perfectamente curada.
Ahora bien..., yo no podré salir de casa por lo menos en tres días, tu me tendrás que ir a los recados y me tendrás que recoger la ropa de la plancha de casa de doña Ramona y de doña Irene.
 Si te preguntan porque no voy yo..., dile que estoy indispuesta, sin darle más explicaciones, hijo.
 Menos mal que me he roto el brazo izquierdo y no ha sido el derecho, de lo contrario no se como me las iba arreglar con la plancha.

-Pero dime hijo, esta mañana temprano ha pasado por aquí mi amiga Ani y me ha dicho que anoche sobre las nueve te vio que ibas corriendo por la calle.

-¿De dónde venías, Cayo?.

-Yo te dije que te fueras a casa.

- ¿ A dónde fuiste?

-A casa de la abuela.

-No me mientas, dice Ani que venías corriendo de la calle del cementerio...

-Dime la verdad que no te va a pasar nada, hijo mío.

-Te seguí madre.

-¿Por qué?

-Me daba miedo quedarme solo, temía que al quedarme solo comenzaran a oírse los ruidos de pasos que bajan por las escaleras del sobrao. 

-¿Me seguiste?.

- Y, ¿Qué viste Cayo?

-Te vi con un hombre...

-Cayo ese no era un hombre, era el espíritu de tu abuelo...

-Madre si tenía brazos y piernas y cabeza y hablaba...

-A veces los espíritus recuperan su cuerpo de cuando eran jóvenes y se presentan así...
Pero no tengas miedo de los espíritus, suelen ser buenos y sólo se aparecen  para ayudarnos cuando tenemos problemas.
Vino a decirme que tu padre vendría pronto a buscarnos y nos iríamos a Francia y que allí íbamos a ser muy felices los tres.

-Pero madre, si te daba voces...

-Tienes razón hijo, tu abuelo, bueno el espíritu de tu abuelo me decía que no quería que nos fuésemos a Francia con tu padre, que no soportaría que nos marchásemos tan lejos del pueblo donde yacen sus restos.

-Los espíritus pueden estar en todas partes, madre...

-Ya sabes que a tu abuelo no  conseguimos nunca sacarle del pueblo..., él nunca quiso salir de aquí y ahora que  está muerto pues menos todavía.

-Le dije que no se preocupara, que vendríamos tres veces al año y  que dejaríamos la casa al cuidado de la tía Juanita..., y también le dije que dejara de rondar la casa que a ti te asustaba mucho y que me diera un último abrazo, que nos dejara descansar y que él descansara en paz.

-¿A qué esta noche no has oído ruidos en la escalera del sobrao?

-No madre, no he oído nada.

-Ves mi niño..., me ha hecho caso ya nunca más volverás a sentir miedo por esta causa.

Mañana mismo llamaremos al albañil para que arregle la claraboya del tejado para que no entren por ahí gatos y pajarracos.

-Gracias, madre, ahora debo irme al colegio que voy a llegar tarde.

Muy bien cielo mío pero no le cuentes a nadie que anoche estuve hablando con el espíritu del abuelo. Esto son cosas muy íntimas de la  familia..., que nadie debe conocer.
En cuanto se enterasen nos empezarían a decir que estamos locos y ya nadie nos quitaría ese sambenito...

Continuará...

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Me tienes intrigadísima con la historia. Un beso. Nines

Brigida dijo...

Espero no fedraudaro.......

luz rodriguez garmon dijo...

Este niño, Cayo, va a tener un trauma de mayor, con la historia del "espíritu del Abuelo", que le está contando su madre para ocultar sus necesidades económicas y del cuerpo.....

Brigida dijo...

Luz no adelantes acontecimientos.....