viernes, 27 de enero de 2012

EL PASTELERO FIEL (15)

-->


Fidel pasó la noche buscando a Pura por todo París, preguntando en cafés, en cines, en  teatros y a los indigentes que había por la calle.
Nadie había visto a Pura...
Cuando llegó a  casa, Cayo estaba dormido sentado en una silla, con la cabeza apoyada en sus brazos cruzados, encima  de la mesa de la cocina.
Se despertó tiritando de frío y le dijo a su padre:
-¿Has encontrado a mi madre?
-No, no, la he encontrado parece que se la ha tragado la tierra.
-Yo quiero que venga mi madre, comenzó a gritar, llorando.
-Cállate, que llorando no vas a solucionar nada, seguiré buscando, pero ahora tengo
que irme a trabajar.
Te vendría bien dormir un rato en nuestra cama hasta que sea la hora de ir al colegio.
-Yo no voy al colegio si no me acompaña mi madre...
-Te acompañará..., si viene , si no, tendrás que ir tu solo.
-Yo no sé ir solo, me perderé igual que ella.
-Hablaré con M. Jean Pierre a ver si puede acompañarte.
-Yo no me muevo de aquí hasta que no aparezca mi madre.
-Tu harás lo que yo te diga y vas a ir al colegio como me llamo Fidel...

Fidel llamó a M. Jean pierre y le pidió por favor si podía acompañar a Cayo al colegio hasta que apareciese Pura.
-No tengo ningún inconveniente, pero la desaparición de Pura es un problema bastante gordo, me ocuparé yo de la portería, como venía haciendo hasta ahora, hasta que aparezca.
-Monsieur Fidel, pienso que tiene que denunciar su desaparición.
-Vamos a esperar, estoy convencido que Pura aparecerá de un momento a otro.
Pura es muy inteligente y si se ha perdido sabrá como volver.
Yo me he pasado toda la noche buscándola y no la he encontrado, ahora tengo que irme a trabajar.
-Monsieur, sigo pensando que es mejor ir a la policía.

Su mujer ayer, al regresar del colegio,  fue caminando delante de mí y no se confundió ni una sola vez, es un poco extraño que se haya perdido, es absurdo, ella me dijo por la tarde que no necesitaba que la acompañara, que sabía ir sola .
-Vamos a esperar hasta que yo regrese  del trabajo, s´il vous plaît.
Cuando se fue Fidel, M. J. Pierre entró en el apartamento de Cayo para comprobar como estaba.
Le encontró llorando sentado en la mecedora y mirando por la ventana cada vez que se oía el taconeo de unos zapatos de mujer.
-Mon petit garçon, no llores, encontraremos a tu madre, ya verás... cuando salgas del colegio ya estará ella aquí...
Ahora tienes que darte una ducha , desayunar e inmediatamente y nos iremos al colegio.
Cayo que era un niño muy educado y disciplinado obedeció y se encaminaron al colegio.
Su carita reflejaba una pena tan grande, que M .J. Pierre decidió  comprarle una golosina al pasar por un kiosco.
-Toma, esto, te lo comes en el recreo.
-Merçi beaoucoup, monsieur.


Monsieur J.Pierre se acercó al conserje y estuvieron hablando un rato en un francés tan rápido que Cayo no captó nada de lo que decían.
El conserje le cogió de la mano y le llevó a la clase.
Cayo entró en clase y mademoiselle Maríe se acercó a él y le dijo:
-Bon jour Cayo, asseyez vous s´il vous plaît.
Cayo entró cabizbajo y no contestó, se limitó a sentarse.
Apenas se enteraba de lo que decía la profesora, la dificultad del idioma unido a la pena tan grande que tenía por la desaparición de su madre, era la causa de que no se centrara.
Tenía como compañero a un niño que se llamaba Marcel, también era hijo de emigrantes pero él ya llevaba un año en París y ya dominaba el idioma.
Intencionadamente M.Marie les había sentado juntos para que Marcel  le echara una mano a Cayo.
Cuando salieron al recreo Marcel le invitó a formar parte de su equipo de baloncesto y él accedió aunque le dijo que no había jugado nunca.
-Ya aprenderás en clase de educación física, le dijo Marcel.
Ahora, lo único que tienes que hacer es cumplir unas reglas básicas y procurar coger el balón e intentar meterlo en la canasta.
 Cayo corrió hasta la verja y se quedó allí mirando hacía fuera , hasta que fue a buscarle Marcel para  enseñarle a encestar.
Le explicó como tenía que colocar el balón entre las manos para luego lanzarlo a la canasta.
Al segundo intento Cayo encestó y todos aplaudieron. Por fin esbozó una pequeña sonrisa.
Durante la comida, apenas comió unos bocados de un plato de macarrones con queso, en su vida había comido macarrones, le gustaron y comió algo, pero al rato tuvo que salir corriendo al baño y vomitó lo poco que había comido y la chocolatina que le había regalado Monsieur J.Pierre.
Se  acercó mademoiselle Marie a él y cogiéndole del brazo lo llevó a la enfermería.
Ya no pudo aguantar más, Cayo se derrumbó y lloraba bajito diciendo:
 Mi madre..., quiero que mi madre aparezca..., mi madre se ha perdido..., ayer no vino a recogerme... y esta noche no la ha pasado en casa... mi padre la ha buscado y no la ha encontrado...
-No llores mon petit, ya encontraremos a tu madre, te vamos a ayudar a encontrarla.
Ni el psicólogo, ni la profesora,  ni el director  conseguían callar a Cayo, hasta que agotado se quedó dormido.
Llevaron a Cayo al ala del colegio donde estaban los dormitorios  de los internos y le acostaron en una cama.
Le dejaron dormir toda la tarde hasta que llegó su padre a buscarle.
-Le directeur quiere hablar con usted, acompáñeme, s´il vous plaît...,  dijo el conserje, a Fidel cuando llegó .
-Monsieur debe contarme que ha ocurrido con su esposa, su hijo ha sufrido una crisis nerviosa, dice que su madre ha desaparecido.
-Nunca se ha dado un caso semejante, parece un poco extraña la desaparición de su esposa, ayer estuve hablando con ella y se la veía feliz de estar en París...
-¿Ha ido usted a la Policía?
-Non Monsieur, yo mismo la estuve buscando toda la noche y ahora seguiré buscándola.
-Debe dejarlo en manos de la policía, su hijo le necesita, no debe dejarle solo.
Recuerde que acaba de llegar de España y está totalmente asustado y perdido sin su madre.
-Ya lleva 24 horas desaparecida es el momento de ir a poner una denuncia, si no lo hace usted lo haremos nosotros, Monsieur.
-Se reirán de mí..., acaba de llegar mi esposa y se me pierde, se reirán de mi...
-Es algo muy serio, monsieur, no creo que a nadie se le ocurra reírse de la desaparición de su esposa.
-Acompañaré a mi hijo a casa y luego iré a denunciar la desaparición de Pura.
-No, no debe dejar solo a su hijo, vaya ahora mientras duerme a denunciar...
-Tiene una comisaría a dos manzanas de aquí, vaya ahora y cuando regrese se llevará a su hijo.

Fidel se marchó a la comisaría y le contó al policía lo ocurrido, el policía le tomo todos los datos de Pura.
Le pidió una fotografía y le dijo que si la encontraban se pondrían en contacto con él inmediatamente.
Regresó al colegio, habló con el director y se llevó a Cayo a casa.
-No puedo explicarme que le  ha podido ocurrir, no puede desaparecer así de la noche a la mañana, esto es muy extraño, hijo.
Pero tu..., tranquilizate que me ha dicho la policía que la van a buscar y la encontrarán enseguida.
-A ver, Cayo casca unos huevos, que hoy vas a hacer tu la cena.
-¿Te atreves?
-Si, yo ayudaba a mi madre a hacer la comida y ella me dejaba cocinar los platos fáciles de hacer.
Hizo Cayo unas tortillas francesas, cenaron y mirándole de frente Fidel le dijo a Cayo:
-¿Tú sabes algo de tu madre que yo no sepa?
-No sé lo que quieres decir...
-¿Tu sabes si tu madre ha tenido algún problema ultimamente?
-Bueno..., ella se cayó por las escaleras en los corrales de doña Ramona y estuvo sin conocimiento un día entero.
-Y... ¿Cómo no me lo habías dicho antes?
-Porque se puso bien y me dijo que no  debíamos preocuparte con problemas que ya se habían resuelto.
Estaban en esta conversación cuando llamaron a la puerta.
-¿Quién es?
-De Police.
 ¡Abra la Puerta! 






 

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy mal Brígida. Te van a contratar los de las series de por la tarde.

Nines

Brigida dijo...

Sabía....que corría el riesgo de la "comparación", pero yo sigo con mi idea inicial....
Besitos....

Anónimo dijo...

No nos hagas sufrir tanto , que ya bastantes penas hay ...