jueves, 16 de febrero de 2012

EL PASTELERO FIEL (18)

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Querido Cayo: espero que a la llegada de esta te encuentres bien , yo bien gracias a Dios.

Me dices que no te escribo lo suficiente y que piensas que te estaré olvidando.

No te he escrito más a menudo porque tengo que estudiar bastante y en cuanto a olvidarte, esto, es imposible, no hay un solo instante que no piense en ti.

Como ya sabes estudio el bachillerato en el instituto público de Belillas y todas las mañanas me levanto a las 6 de la madrugada para coger el autocar que nos lleva allí y regresamos al pueblo a las 7 de la tarde.

Vamos pasando por todos los pueblos que hay en la ruta y vamos recogiendo a todos los alumnos que esperan en la carretera. 
Nos esperan allí muertecitos de frío, castañeando los dientes.
Los que más frío pasan son los de los pueblos de la sierra, tienen todos la nariz como bolas loras con venitas rojas,  las orejas y las manos llenas de sabañones.
Pero allí están ellos sonriéndonos y deseando subir al autocar.

En uno de estos pueblos tengo una amiga es mayor que yo, se llama Teresa es muy alta, debe ser la chica más alta que yo conozco, tiene el pelo rizado, muy moreno , la piel muy blanca , de aspecto un poco enfermizo pero siempre está sonriendo.
Tiene los brazos muy largos, cuando salimos al recreo, me coge cerezas en el jardín.

En el autocar, como tardamos dos horas en llegar al instituto, aprovechamos para estudiar.
 Ya no me pongo en el asiento de adelante, al principio nos sentábamos allí pero uno de los conductores acostumbra a volverse hacia nosotras y nos pone la mano en el muslo, una mano colorada y regordeta con un solitario de oro con una piedra roja y no ve el momento de retirarla, y por eso..., ahora nos sentamos atrás del todo.
Los chicos de cursos superiores nos ayudan con las matemáticas, física y química y un chico mayor que es encantador y se llama Melchor nos hace las traducciones de latín.
En el  autocar pasamos 4 horas al día  y se ha convertido en nuestra segunda casa.
 Aquí... hasta se han formado parejas de novios, se sientan juntos y hacen manitas debajo de los abrigos.

Tengo que contarte lo que me ha ocurrido con un chico de Pueblo Viejo de la Verea.
 Este chico  es muy feo, pero que muy feo, es bajito y tiene  la cabeza muy grande, como rectángular, con grandes gafas de pasta negra con cristales de culo de vaso pero es  muy simpático y gracioso y entiende absolutamente de todo.
Cuando habla él todo el autocar le escucha y acabamos todos riéndonos a carcajadas.
 Como nosotras, las amigas, somos tres..., cada día a una le toca sentarse sola, y al llegar al pueblo de este chico, cuando sube al autocar siempre mira para atrás y si me ve... que estoy sentada sola se sienta a mi lado.   
Y cada día me viene con una historia nueva, cada vez más graciosa. Además es muy inteligente y saca muy buenas notas.
Después de mucho tiempo, sentándose a mi lado, me dijo una amiga que se había enterado que yo le gustaba mucho y que me iba  pedir salir con él.
Yo me quedé patidifusa, porque creía que éramos amigos, entonces comenzé a esquivarle y a sentarme con otros hasta que ayer se sentó a mi lado y no pude rehuirle.
Me dijo que quería salir conmigo y yo le dije que eso era imposible, que yo...  ya tenía novio en Francia...
Se enfadó muchísimo y  señalándose el muslo y dándose golpes allí, me dijo:
 -  ¿Tú... que te has creído......?
-¡Yo tengo chicas como tu a montones...! -dándose palmadas en el muslo.

Estuve a punto de ponerme a llorar pues no entendía porque se había montado esa película conmigo, yo creía que era un amigo, pero al parecer el tenía otras intenciones.
Ya no me habla  y cuando entra en el autocar entra con la cabeza gacha y me mira de reojo, es una pena pues era muy divertido y me parecía un buen amigo.

Cuando llegamos a Belillas, como todavía falta una hora para que empiecen las clases, acompañamos a Serafín y a su hermana Dori a repartir la leche que llevan en un cántaro de lata. En la última casa que está cerca del instituto dejan la cántara vacía  y la recogen al salir.

Cayo hoy he cometido una maldad, cuando íbamos repartiendo la leche hemos visto una preciosa lagartija que iba deslizándose por una pared llena de acederas y yo por hacerme la valiente la he cogido y le he partido el rabo.
 Aún sigo agobiada pensando en el daño que le  he provocado a la pobre lagartija,  que estaba allí tan feliz tomando el sol y he llegado yo y la he  mutilado.

Entramos a clase a las 10 y antes nos obligan a ir a misa en la capilla del instituto.
Después pasamos a las clases, que son un auténtico rollo, cada día me entero menos en matemáticas.

La profesora de lenguaje, es muy estirada y todos los días nos dice que olemos a chotuno, que nos lavemos bien, que de lo contrario un día  va a sacar delante de toda la clase a las que no se lavan . 
Yo me lavo todos los días, pero le tenemos tanto miedo que   un día  he soñado que la loca de lenguaje me decía:
-¡África sal aquí!
-¡ Levanta los brazos! y  me olisqueaba los sobacos.
- Y ahora ¡Quitaté los zapatos!. y cogía mis zapatos y me los tiraba por la ventana.


La delegada de clase me ha declarado la guerra, no me puede ver ni en pintura, es una gurrumina empollona y en cuanto me ve mover los labios ya me tiene apuntada en la pizarra.
Esto hace que descienda 10  puestos en los pupitres.....
 ¡ Ya que había conseguido estar casi en la mitad de la clase...!

 Porque vamos subiendo puestos cuando respondemos bien a las preguntas que nos hacen los profesores.
Por tanto ya me he quedado en la última fila. Aquí, en la última fila, ya me pierdo del todo, pues aquí están todas las folloneras, pero por otro lado las más divertidas.
En esta fila es imposible enterarse de las explicaciones de los profesores.
Yo..., ya me dejo llevar y como resultado acabamos fuera del aula, en el pasillo...y en el despacho del director.

Me he enterado por una amiga que la delegada, la gurrumina, me odia a muerte porque a ella le gusta un chico que al parecer yo le gusto a él.

¡Pero si yo nunca he hablado con ese chico...!

 Yo me he dado cuenta que él me mira mucho... Y... que un día me dijo que le diera un mordisco del membrillo que yo me estaba comiendo, pero no se lo di, sólo le sonreí.

Desde entonces me odia y yo no puedo entender nada de nada...porque a mí no me gusta ese chico, Cayo, yo sólo te quiero a ti.

Querido Cayo, no sé como me las ingenio para estar siempre metida en un lío de chicos sin yo enterarme de nada.

Yo soy muy ingenua y no me entero de nada y cuando me entero ya es demasiado tarde.

 Y... no te digo nada cuando los domingos por la tarde vamos al baile; cuando entramos en el salón los chicos están todos arremolinaos en  lo alto de las escalerillas de la puerta principal  oteando el horizonte como si estuvieran de cacería.

Nosotras tenemos la suerte de bailar juntas y así hablamos, nos reímos y nos divertimos, pero ellos están, como ya te digo, en lo alto de la escalerilla, como halcones con las garras preparadas para coger la presa.

Cuando se acerca el guapito de la pandilla para pedirte un baile, si le dices que sí... ya se cree con derecho a pedirte otro y otro... y si le dices que no... ya te llama creída y tonta.

En realidad lo que le pasa es que está herido en su orgullo de machito hispano, porque no puede creerse  que te hayas atrevido a rechazarle; siendo él... el guapito de la pandilla.

Y... por otro lado está el grupo de chicas, a las que les gusta el guapito y que me odian porque él me eligió a mi para bailar.

Cayo eso me pasa con el guapito... Pero si por el contrario bailo con el feíto y además un poco corto de mollera... y bailo porque me da pena... porque nadie baila con él, resulta que éste se hace ilusiones de lo que no es... y... ya  no me lo quito de encima en toda la noche, hasta que al tercer baile voy y le digo que ya no bailo más y se pone colorao y se va con la cabeza gacha.
Pero como ya te digo que es un poco corto, vuelve a intentarlo otra vez... y, yo, ya enfadada le digo que me deje en paz.
 Y... los halcones que están en la escalera se ríen de él.

En fin Cayo algo que podía ser divertido resulta ser una pesadez...

En el fondo pienso que los chicos tampoco deben pasarlo muy bien del todo que digamos, porque:

 Primero tienen que jatearse, arreglarse y lavarse y algunos hasta se ponen la colonia Lucki que huele que apesta, pero ellos no lo saben. 
Después tienen que pasar por la prueba de fuego, que es el momento... de dejar la  posición "oteo" y dirigirse al centro del baile,  van acercándose y mirando para todas partes menos a mí... disimulando... para a continuación   decirte:
- ¿Bailas?
 Y, yo..... un poco estúpida, le contesto:
- Ya estoy bailando...
 Y... él con voz bajita te dice:
-¿ Qué si bailas conmigo?

Y yo que le he oído perfectamente le digo.

-¿Qué?

Y... vuelve a repetir:

-¿Qué si bailas conmigo?

 Esta vez dando un grito, que le mira todo el baile...

Si consiguen que aceptes...  intentará bailar bien apretadito, y aquí pueden ocurrir dos cosas,  que yo termine con agujetas en los brazos o que lo deje plantado y me vaya, unas veces  sin torta y otras veces con torta incluida. 
Si es esto último, les entra como una bochornera enorme, se ponen tan nerviosos y con la cabeza gacha y más coloraos que un tomate se dirigen a la chica que ellos saben que está por él y que la pobre lleva toda la noche sentada en un banco esperando  que la saque a bailar...
Se dirige a ella y sin decirle nada la coge y se amachambra con ella y ella que ha seguido todo el proceso, contenta pero a la vez cabreada porque ha sido el segundo plato, en esos momentos me mira con rabia, dibujándose en su boca una medio sonrisa.

Por todas estas historias mis amigas y yo hemos descubierto que lo mejor es bailar siempre bailes sueltos y hacer el bobo lo más posible y así no se acerca ninguno que no tenga otras intenciones que divertirse y pasarlo bien.
Porque  muchos de ellos tienen un gran sentido del ridículo y no entienden nada de nada..., hasta el punto que el otro día le oí decir a un chico de la sierra, que había venido a pasar el fin de semana con un amigo nuestro, pues le oí que le decía..., mientras nosotras bailábamos suelto..., pues fíjate lo que le decía:

¡Estas chicas deben de ser fáciles!

¡Menudo imbecil el forastero!

 Margarita tiene novio se ha hecho novia del “moqueras”a ella no la molestan porque el moqueras es un poco delincuente y con solo una mirada todos los chicos tiemblan.

Bueno Cayo, no te quejarás hoy te he escrito bastante, pero ya tengo que dejarte pues mañana tengo un examen de botánica.

 ¡Cuidado que son complicadas las plantas pa hacel el amol y reploducilse!

Te quiero y siempre te querré:

Tuya, África....



Continuará.......



















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1 comentario:

Anónimo dijo...

-Cada día lo bordas eh!!! me he reído un montón , GENIAL

Mariche.