jueves, 14 de junio de 2012

Relatos de verano: Las vacaciones de María de la Merced





Todo está listo para marcharse a la montaña..., Mª de la Mercé ha terminado ya sus clases..., es  profesora de piano en el conservatorio de música.
  Maurí, su marido, días antes ha cogido el personal de limpieza  de su fábrica y los ha llevado a la masía para ponerla en orden para las vacaciones que va a iniciar su esposa.
 Él aún no ha comenzado sus vacaciones, lo hará de forma intermitente, sus numerosos viajes a los países asiáticos le tienen muy ocupado.

Maurí es un hombre "emprendedor", eso, unido a la herencia de sus abuelos de una fábrica de válvulas de ollas a presión , le ha llevado a tener una posición privilegiada en la sociedad catalana.
La fábrica, que un principio fue de válvulas de ollas a presión,  Maurí supo reciclarla en el momento adecuado, fabricando una olla eléctrica para novatos.

Tiene 300 trabajadores en su empresa y en estos momentos ha hecho un Ere, y paralelamente ha montado una factoría en China con una razón social totalmente diferente e incluso ha cambiado el C.I.F y de esta forma  le sale más económica la fabricación, ya que la mano de obra allí es muy barata.
 Teniendo en cuenta que su empresa no iba nada mal, pues la cifra de negocios que facturaba era bastante sustanciosa, no ha dudado en "mejorar el negocio".
 Ahora con la reforma laboral  lo ha tenido a "güevo" para hacer el cambiazo, lo ha dejado todo en manos de su abogado,  su hombre de confianza, Jordi, el cuñadísimo...
Como resultado: ahí están los perjudicados 300 trabajadores, con un pie dentro y el otro fuera de la fábrica.

Hay que expandirse..., el futuro está en Asia, le comenta a menudo Maurí a Mªde la Mercé...
A pesar de tener una agenda muy ocupada, Maurí, siempre encuentra momentos para satisfacer a su esposa Mª de la Mercé en todos los aspectos de su vida...
Y,  como cada año, cuando ella coge las vacaciones en julio, él coge su todo terreno y lleva al personal de limpieza de la fábrica a la masía para darle una vuelta a toda la casa, aunque ya la mantiene limpia durante todo el año los guardeses de la masía, un matrimonio extremeño que llevan 25 años encargándose de  todo, muy trabajadores y perfectamente leales a sus amos.

-Lo quiero todo radiante..., y al terminar pongan un  enorme ramo de azucenas encima del piano, ya saben que son las flores preferidas de mi esposa. Sobre las siete de la tarde vendré a recogerles  -Les dice Maurí -.

A las siete de la tarde llegan a la masía, primero Mª de la Mercé con su mercedes de un blanco resplandeciente y detrás Maurí con los sirvientes filipinos, sin los cuales su esposa ya no podría vivir.
Se baja del "mercedes" Mª de la Mercé, radiante,  con una pamela blanca y gafas de "Gucci" y bolso de "Luis Vuitton", pantalón pitillo  color camel, camiseta estilo bebita y sandalias de piel de serpiente.
Salen a recibirla los guardeses y ella muy cariñosamente les da un abrazo y pasa a la masía.
Todo está en perfecto orden, es una enorme mansión con un montón de dependencias.
Ha conservado la estructura que tenía cuando la heredó de sus abuelos sólo ha reformado los siete cuartos de baño con material italiano de últimas tendencias y  en toda las estancias está presente el arte, cuadros y esculturas de arte moderno y vanguardista.
 Su marido, en su tiempo libre, se dedica a  visitar galerías de arte y a comprar obras de artistas jóvenes a los que  se les augura un brillante porvenir.

Mª de la Mercé como todos los veranos alterna su estancia en  la masía con la torre que tienen en la costa brava, un precioso chalet que Maurí le compró a unos franceses.
Mi vida...  aquí es un poco monótona..., le comenta a menudo a su hermana por teléfono...

Se levanta sobre las diez de la mañana, después del desayuno juega una hora al tenis con una amiga, después se toman un aperitivo, se dan un baño en la piscina,  y después de comer lectura y música clásica...
Por las tardes  da largos paseos y  a su regreso a la masía toca el piano durante dos horas.

Cuando regresa por la noche  Maurí, cenan en el velador, él habla sin parar de su apertura en el mercado asiático y de lo bien que le van los negocios, sólo interrumpe su monólogo para decirle a  Mª de la Mercé que está radiante y continúa hablando y bebiendo un Don Perignon.
Se levanta de la silla y se acerca  a su esposa, la rodea con sus brazos y le sirve una copa de cava.

-Querido mañana iré con Mª Dolors a la playa......iremos a comer al "Bulli", recuerda que nos tienen la mesa reservada.
-Me parece magnífico mi amooor..., yo no puedo ir , mi amor..., tengo reunión con los japoneses.
-Estoy agotado, ¿ Nos vamos a dormir... Merceditas?
-Matilde pueden retirarse a dormir...
-¡Ah! por cierto, Matilde ¿Este año no viene su sobrina Paqui a visitarla...?
Había pensado en encargarle unos jamones ibéricos... de su tierra.
-Lo siento señor pero me ha dicho la Paqui que  este año, como las cosas están tan mal con esto de la crisis, que no salen de vacaciones...
-Claro, claro "esto" está fatal..., que me lo digan a mi...
Escolta, escolta Merceditas mira lo que diu  la Matilde...: Que las cosas tampoco van bien por Extremadura...



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