lunes, 30 de enero de 2012

EL PASTELERO FIEL (16)

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-Bon soir monsieur... Puede acompañarnos, sil vous plaît, dice el police .
-Tenemos malas noticias, hemos encontrado el cuerpo sin vida de una mujer que coincide con la descripción que  hizo usted de su esposa..., Tiene  que  acompañarnos a comisaría.
-Mon dieu, mon dieu, no puede ser Pura.
-M.Jean Pierre: ¿ Puede quedarse con mi hijo?
-Oui, oui, M.Fidel.
-Padre ¿Qué Pasa ?
-Nada, hijo, vuelvo enseguida, no te preocupes.
-Tiene que acompañarnos a la comisaría, debemos hacerle una serie de preguntas.


Se dirigieron a la comisaría , Fidel llevaba  la cara transfigurada por el dolor producido con la noticia recibida.
Llegaron a la comisaría y el inspector de la policía comenzó a hacerle una serie de preguntas:
-¿Cuándo vio usted por última vez a su mujer?
-A las cinco de la madrugada, cuando me fui a trabajar.
-No volvió a verla usted más tarde.
-No, estuve en la fábrica hasta que terminó mi jornada laboral.
-¿Qué otras personas conoce su mujer en París?
-No conoce a nadie, la acompañó al colegio por la mañana el mayordomo del edificio. Pero por la tarde fue ella sola a recoger a mi hijo Cayo.
-¿Ha tenido algún problema su mujer con alguien en su país?
-Si.
-¿Con quién?
-Con D. Salvador de las Aldobaras Altas
-¿Qué tipo de relación mantenían?
-Tuvieron un lío.
-Pardón, je ne comprends pas.
-Ills eran amantes...
-¿Se lo contó su mujer a usted?
-No, ella no me lo contó.
-¿Quién se lo contó?
-Cualquier persona, era la comidilla del todo el pueblo.
-¿Y, usted nunca le dijo nada a su mujer?
-No.
-¿Por qué?
-Porque la quiero mucho.
-¿Conocía usted a D. Salvador de las Aldovaras Altas?
-Si.
-¿Ha tenido algún enfrentamiento con él? 
-No, no quería que se enterase mi mujer que yo sabía que eran amantes.
-¿Usted cree que  M.Salvador podría estar implicado en la desaparición de su esposa ?
-Es posible pero no creo que se haya atrevido a tanto...
-Díganos el nombre de la población donde reside en España.
-Morillas Negras.
-No le haremos  más preguntas, está bien, ahora vayamos a identificar el cadáver.

Se acercó, Fidel, al cuerpo inmóvil, cubierto por una sábana, y cuando le police levantó la sábana Fidel cayó al suelo mareado.
-Monsieur, monsieur...:
 ¿Es esta mujer, su esposa?
-Fidel totalmente mareado y con ganas de vomitar dijo:
-No, no..., es mi mujer, por un momento pensé que era ella, pero no es Pura gracias a Dios.
-Sentimos haberle hecho pasar este mal momento, pero era necesario, esta mujer la hemos encontrado hoy en el Sena ahogada , sin documentación y como nadie la ha echado en falta pensábamos que podía tratarse de su esposa.
 Puede marcharse a casa monsieur, le tendremos informado en cuanto sepamos algo del paradero de su mujer.



Al llegar a casa Fidel no dijo ni una palabra, hasta que M. J. Pierre le preguntó:
-¿Qué ha ocurrido?
-No era Pura... No era Pura... se parecía tanto a ella, pero no era ella..., no era ella.
-Tengo que encontrarla viva o muerta de lo contrario me volveré loco, esto es una pesadilla.



Dos horas más tarde... Ring, ring, ring...
-¡Alo, alo... M.Fidel ! Soy Natalie... Llevo toda la tarde tratando de localizarle, Monsieur le pido disculpas pero me ha sido muy difícil encontrar su dirección con los datos tan confusos que me dio su esposa.
Su mujer, un centenar de personas más y yo... hemos pasado la noche en los calabozos de los juzgados.
-¿Cómo?
- Su esposa Puga , me ha pedido que le diga que ayer por la tarde, cuando iba a recoger a su hijo al colegio, al barrio latino, se vio envuelta en una manifestación estudiantil.
-¿Pero qué dice?
-Sí, yo soy una estudiante de los que estaban ayer en la manifestación, íbamos caminando pacíficamente y entonces la police comenzó a cargar contra los manifestantes, de tal forma que se formó una batalla campal.
Llegaron refuerzos de la police con furgones y  nos detuvieron a muchos estudiantes y por error detuvieron a su mujer, que  en esos momentos pasaba por allí.
Ella está bien, tiene usted una mujer encantadora y muy culta nos hemos pasado la noche hablando , pero estaba muy preocupada porque no podía avisarles a ustedes y estaba segura que estarían sufriendo por su ausencia.
A la mayoría de los estudiantes nos han soltado esta tarde pero a ella no la han dejado salir porque estaba indocumentada.
Monsieur Fidel tiene que ir a buscarla, a los inmigrantes que ellos consideran alborotadores los extraditan a su país.
Ella estaba indocumentada y la llevaron a extranjería para ser deportada a su país.
-Ne pas posible... Esto debe de ser una pesadilla, Mademoiselle.
-¿Dónde está mi mujer ahora?
-Debe  apresurarse, es posible que la estén montando en un tren de regreso a España
-Monsieur debe ir inmediatamente al centro penitenciario donde meten a todos los inmigrantes sin papeles y debe llevar toda la documentación de Puga.
-Puede  estar tranquilo ella está bien, pero debe  darse mucha prisa.
-Merçi beaucoup Natalie, nos pondremos en marcha enseguida, ¿Dóde está ese centro penitenciario dónde meten a los sin papeles?.
-No lo se Monsieur vaya primero a la Police y allí le indicarán.
-Merçi.
-M.Jean Pierre acompáñeme a la Police, Pura está detenida y la van a extraditar a España.
-Padre yo también quiero ir... y, yo también iré, dijo M.Jean Pierre.

Llegaron a la comisaría donde estaba detenida Pura y había unas colas enormes formadas por los familiares de los detenidos.
Por fin les llegó su turno, Fidel  habló con el police y le enseñó una fotografía de Pura y toda la documentación en regla para residir en Francia.
-Ui, Uí,  dit- elle que s´apelle Puga, mais no tiene ninguna documentación encima.
-M.Comisario elle es la portera de un  edificio de Les Champs Elysees.
 Este es su marido, y le petit es su hijo Cayo.
-Llegaron ayer de España y ayer por la tarde desapareció.
-Llevan desde ayer por la tarde buscándola.
-Esta tarde han denunciado su desaparición, regardez vous la denuncia.
 -Très bien Monsieur,  su esposa se encuentra perfectamente, si ella hubiera tenido su número de teléphon  nos hubiésemos ahorrado muchos problemas.
-Mi mujer llegó ayer de España y aún no sabe que aquí no se puede salir a la calle indocumentada, como en el pueblo.
-Sólo pudo darnos un teléfono de l ´Espagne de un peoples llamado "Mogillas Neglas"
-El teléfono era el  de la centralita pública de "Mogillas Neglas".
-Cuando llamamos se puso al telephone, mademoiselle Tía Glegolia..., le comunicamos que avisara a la police, pero no fuimos capaces de entendernos.
-Por favor, podría ver a mi madre ya...
-Un moment petit garçon, espero que no se la hayan llevado ya al centro peitenciario de los sin papeles...

Al rato subió Pura acompañada de una mujer policia, Cayo corrió a abrazarse a ella, Fidel los abrazó a los dos y el comisario les dijo que podían marcharse.
De camino a casa Fidel le contó por la pesadilla que habían pasado durante su desaparición.
Pura les dijo que  también lo había pasado muy mal y que se había asustado mucho cuando los detuvieron y los metieron a empujones en el furgón de la policía. Pero que  en su estancia en los calabozos había  conocidos a muchos jóvenes con unas ideas revolucionarias muy interesantes.
Que aunque ella nunca fue a esa manifestación estaba totalmente de acuerdo con lo estaban reivindicando los estudiantes:
Empleo para todos, vivienda digna, mejoras económicas y mejoras sociales y solidaridad con los trabajadores de las industrias y fábricas de coche que también reivindicaban mejoras económicas y  la reducción la jornada laboral.
-¡Calla, por dios Pura! Ya hemos tenido bastante por hoy, pueden deterte si te oyen hablar así.
-Madre, pensábamos que te había pasado algo malo, lo hemos pasado muy mal.
-Y yo también lo he pasado mal, pensando en vosotros, hijo, no volverá a ocurrir.
No ha sido culpa mía, yo solo pasaba por allí y cuando me dí cuenta estaba encerrada en un furgón de la policía.
Afortunadamente he podido conocer a  personas maravillosas, me encantan como hablan y las ideas que tienen.
-Puga yo también estoy de acuerdo con ellos pero por nuestra posición hemos de mantener las apariencias.
Imagínese que M.le president se enterara, tendríamos problemas en nuestros puestos de trabajo.
-Merçi J.Pierre, está claro que esto no es España pero tiene razón usted, hay que tener cuidado.
-Jean Pierre quédese a cenar con nosotros vamos a celebrar que hemos encontrado a Pura.
-Tenemos embutido del pueblo y panceta adobada, la haremos frita con patatas y huevos fritos.
-Me quedaré hace mucho tiempo que no pruebo comida española.
Cayo le cogió de la mano y se pusieron a hacer un puzzle mientras Fidel y Pura preparaban la cena.
-Pura, Pura..., que día más largo y más horrible he pasado..., ven abrázame fuerte.
-Mañana comenzará un nuevo día para todos y olvidaremos este incidente.

Continuará...

















viernes, 27 de enero de 2012

EL PASTELERO FIEL (15)

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Fidel pasó la noche buscando a Pura por todo París, preguntando en cafés, en cines, en  teatros y a los indigentes que había por la calle.
Nadie había visto a Pura...
Cuando llegó a  casa, Cayo estaba dormido sentado en una silla, con la cabeza apoyada en sus brazos cruzados, encima  de la mesa de la cocina.
Se despertó tiritando de frío y le dijo a su padre:
-¿Has encontrado a mi madre?
-No, no, la he encontrado parece que se la ha tragado la tierra.
-Yo quiero que venga mi madre, comenzó a gritar, llorando.
-Cállate, que llorando no vas a solucionar nada, seguiré buscando, pero ahora tengo
que irme a trabajar.
Te vendría bien dormir un rato en nuestra cama hasta que sea la hora de ir al colegio.
-Yo no voy al colegio si no me acompaña mi madre...
-Te acompañará..., si viene , si no, tendrás que ir tu solo.
-Yo no sé ir solo, me perderé igual que ella.
-Hablaré con M. Jean Pierre a ver si puede acompañarte.
-Yo no me muevo de aquí hasta que no aparezca mi madre.
-Tu harás lo que yo te diga y vas a ir al colegio como me llamo Fidel...

Fidel llamó a M. Jean pierre y le pidió por favor si podía acompañar a Cayo al colegio hasta que apareciese Pura.
-No tengo ningún inconveniente, pero la desaparición de Pura es un problema bastante gordo, me ocuparé yo de la portería, como venía haciendo hasta ahora, hasta que aparezca.
-Monsieur Fidel, pienso que tiene que denunciar su desaparición.
-Vamos a esperar, estoy convencido que Pura aparecerá de un momento a otro.
Pura es muy inteligente y si se ha perdido sabrá como volver.
Yo me he pasado toda la noche buscándola y no la he encontrado, ahora tengo que irme a trabajar.
-Monsieur, sigo pensando que es mejor ir a la policía.

Su mujer ayer, al regresar del colegio,  fue caminando delante de mí y no se confundió ni una sola vez, es un poco extraño que se haya perdido, es absurdo, ella me dijo por la tarde que no necesitaba que la acompañara, que sabía ir sola .
-Vamos a esperar hasta que yo regrese  del trabajo, s´il vous plaît.
Cuando se fue Fidel, M. J. Pierre entró en el apartamento de Cayo para comprobar como estaba.
Le encontró llorando sentado en la mecedora y mirando por la ventana cada vez que se oía el taconeo de unos zapatos de mujer.
-Mon petit garçon, no llores, encontraremos a tu madre, ya verás... cuando salgas del colegio ya estará ella aquí...
Ahora tienes que darte una ducha , desayunar e inmediatamente y nos iremos al colegio.
Cayo que era un niño muy educado y disciplinado obedeció y se encaminaron al colegio.
Su carita reflejaba una pena tan grande, que M .J. Pierre decidió  comprarle una golosina al pasar por un kiosco.
-Toma, esto, te lo comes en el recreo.
-Merçi beaoucoup, monsieur.


Monsieur J.Pierre se acercó al conserje y estuvieron hablando un rato en un francés tan rápido que Cayo no captó nada de lo que decían.
El conserje le cogió de la mano y le llevó a la clase.
Cayo entró en clase y mademoiselle Maríe se acercó a él y le dijo:
-Bon jour Cayo, asseyez vous s´il vous plaît.
Cayo entró cabizbajo y no contestó, se limitó a sentarse.
Apenas se enteraba de lo que decía la profesora, la dificultad del idioma unido a la pena tan grande que tenía por la desaparición de su madre, era la causa de que no se centrara.
Tenía como compañero a un niño que se llamaba Marcel, también era hijo de emigrantes pero él ya llevaba un año en París y ya dominaba el idioma.
Intencionadamente M.Marie les había sentado juntos para que Marcel  le echara una mano a Cayo.
Cuando salieron al recreo Marcel le invitó a formar parte de su equipo de baloncesto y él accedió aunque le dijo que no había jugado nunca.
-Ya aprenderás en clase de educación física, le dijo Marcel.
Ahora, lo único que tienes que hacer es cumplir unas reglas básicas y procurar coger el balón e intentar meterlo en la canasta.
 Cayo corrió hasta la verja y se quedó allí mirando hacía fuera , hasta que fue a buscarle Marcel para  enseñarle a encestar.
Le explicó como tenía que colocar el balón entre las manos para luego lanzarlo a la canasta.
Al segundo intento Cayo encestó y todos aplaudieron. Por fin esbozó una pequeña sonrisa.
Durante la comida, apenas comió unos bocados de un plato de macarrones con queso, en su vida había comido macarrones, le gustaron y comió algo, pero al rato tuvo que salir corriendo al baño y vomitó lo poco que había comido y la chocolatina que le había regalado Monsieur J.Pierre.
Se  acercó mademoiselle Marie a él y cogiéndole del brazo lo llevó a la enfermería.
Ya no pudo aguantar más, Cayo se derrumbó y lloraba bajito diciendo:
 Mi madre..., quiero que mi madre aparezca..., mi madre se ha perdido..., ayer no vino a recogerme... y esta noche no la ha pasado en casa... mi padre la ha buscado y no la ha encontrado...
-No llores mon petit, ya encontraremos a tu madre, te vamos a ayudar a encontrarla.
Ni el psicólogo, ni la profesora,  ni el director  conseguían callar a Cayo, hasta que agotado se quedó dormido.
Llevaron a Cayo al ala del colegio donde estaban los dormitorios  de los internos y le acostaron en una cama.
Le dejaron dormir toda la tarde hasta que llegó su padre a buscarle.
-Le directeur quiere hablar con usted, acompáñeme, s´il vous plaît...,  dijo el conserje, a Fidel cuando llegó .
-Monsieur debe contarme que ha ocurrido con su esposa, su hijo ha sufrido una crisis nerviosa, dice que su madre ha desaparecido.
-Nunca se ha dado un caso semejante, parece un poco extraña la desaparición de su esposa, ayer estuve hablando con ella y se la veía feliz de estar en París...
-¿Ha ido usted a la Policía?
-Non Monsieur, yo mismo la estuve buscando toda la noche y ahora seguiré buscándola.
-Debe dejarlo en manos de la policía, su hijo le necesita, no debe dejarle solo.
Recuerde que acaba de llegar de España y está totalmente asustado y perdido sin su madre.
-Ya lleva 24 horas desaparecida es el momento de ir a poner una denuncia, si no lo hace usted lo haremos nosotros, Monsieur.
-Se reirán de mí..., acaba de llegar mi esposa y se me pierde, se reirán de mi...
-Es algo muy serio, monsieur, no creo que a nadie se le ocurra reírse de la desaparición de su esposa.
-Acompañaré a mi hijo a casa y luego iré a denunciar la desaparición de Pura.
-No, no debe dejar solo a su hijo, vaya ahora mientras duerme a denunciar...
-Tiene una comisaría a dos manzanas de aquí, vaya ahora y cuando regrese se llevará a su hijo.

Fidel se marchó a la comisaría y le contó al policía lo ocurrido, el policía le tomo todos los datos de Pura.
Le pidió una fotografía y le dijo que si la encontraban se pondrían en contacto con él inmediatamente.
Regresó al colegio, habló con el director y se llevó a Cayo a casa.
-No puedo explicarme que le  ha podido ocurrir, no puede desaparecer así de la noche a la mañana, esto es muy extraño, hijo.
Pero tu..., tranquilizate que me ha dicho la policía que la van a buscar y la encontrarán enseguida.
-A ver, Cayo casca unos huevos, que hoy vas a hacer tu la cena.
-¿Te atreves?
-Si, yo ayudaba a mi madre a hacer la comida y ella me dejaba cocinar los platos fáciles de hacer.
Hizo Cayo unas tortillas francesas, cenaron y mirándole de frente Fidel le dijo a Cayo:
-¿Tú sabes algo de tu madre que yo no sepa?
-No sé lo que quieres decir...
-¿Tu sabes si tu madre ha tenido algún problema ultimamente?
-Bueno..., ella se cayó por las escaleras en los corrales de doña Ramona y estuvo sin conocimiento un día entero.
-Y... ¿Cómo no me lo habías dicho antes?
-Porque se puso bien y me dijo que no  debíamos preocuparte con problemas que ya se habían resuelto.
Estaban en esta conversación cuando llamaron a la puerta.
-¿Quién es?
-De Police.
 ¡Abra la Puerta! 






 

martes, 24 de enero de 2012

PASTELERO FIEL (14)

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Besos..., abrazos..., y algunas lagrimillas rodaron por las mejillas de Cayo cuando se despidió de su mejor amiga y primer amor, África.
Atrás dejaban toda una vida llena de alegrías, penas y sobresaltos.
Cuando  por fin llegaron a París les estaba esperando Fidel en la estación del tren, pero había tanto gentío que era imposible verle.
Hasta que se oyó un grito que retumbó en toda la estación:
-¡Cayoooo...¡ -Allá, al fondo estaba Fidel y corría hacia ellos-.
Cayo se soltó de la mano de su madre y corrió a encontrarse con su padre, mientras Pura sonreía inmóvil, cargada con dos pesadas maletas..., llenas de mucha matanza y de poca ropa.
Era  ya de noche cuando salieron  a la calle, pero para ellos parecía que era de día, nunca habían visto una iluminación como aquella y se quedaron sorprendidos con la espectacular iluminación que había en todas las calles.

-Mira Cayo,hijo, que claridad hay, aún siendo de noche..., debe ser por eso que llaman a París la ciudad de la luz. -Dijo Pura a Cayo mirándole emocionada-
Subieron al coche que le había dejado un amigo a Fidel para ir a recogerlos a la estación y se dirigieron al edificio donde les habían dejado una vivienda para residir y donde Pura iba a trabajar como portera.
Al llegar a la portería les estaba esperando el mayordomo del director de la fábrica y se quedó "enchanté" de la belleza y presencia de Pura.
En primer lugar les acompañó a la que sería su vivienda, un pequeño apartamento situado en el semisótano del edificio.
La luz natural apenas le entraba por dos ventanas rectangulares que daban a la calle.
Por donde sólo se veían los zapatos y los bajos de los abrigos de los viandantes.
Esto le produjo a Pura cierto desasosiego y claustrofobia.
¿Cuál es mi habitación le preguntó Cayo a Fidel?
-Tú dormirás en una cama que está aquí escondida..., y de un mueble, tipo boisarie, sacó Fidel la cama de Cayo.
A cayo le encantó pues nunca había  tenido una cama igual...

Una vez instalados, el mayordomo les dijo, que descansaran que al día siguiente les enseñaría todo el edificio y las labores que tenía que hacer Pura en su trabajo de portera.
Deshicieron las maletas y colocaron la ropa en un armario que había en el dormitorio y jugaron a hacerse "cosquilillas" un buen rato encima una bonita cama de matrimonio lacada en blanco con una colcha de florecillas blancas y rojas.
En el dormitorio también había una cómoda, un espejo una mesita camilla y una pequeña mecedora.

En las paredes pequeñas reproducciones  de los girasoles de Van Gogh y de los arlequines de Manet.

En la cocina había una cocinilla eléctrica para cocinar, un armario copero con vajilla de loza  blanca y vasitos con los bordes dorados y cubiertos de acero.
 Una mesa rectángular y cuatro sillas lacadas en blanco con cojines de ganchillo azules y rosas.
 Y, una nevera de hielo de color gris plateado.
En la salita había una mesa redonda  blanca con 4 sillas de rejilla, también repintadas de blanco roto y tapizadas con cretona con florecillas blancas y azules.
Un mueble  también lacado en blanco roto con libros trampas en la estantería, quedándose sorprendida Pura al comprobar que no eran libros sino que eran carcasas de libros, aparentemente muy atractivos y sin nada dentro.
Espero que París no sea una farsa como esta, pensó ella.
En medio del mueble había una puerta con un tirador de donde se extraía la cama de Cayo.
En la pared del fondo una chimenea francesa que el mayordomo había tenido el detalle de encenderla para que se les calentara el apartamento y cada lado lado dos sillones orejeros tapizados en azul cielo y en medio una mesita baja redonda .
En la pared, encima de la chimenea, un cuadro grande de una reproducción de  bailarinas de Degás.
Debajo de las escaleras había un baúl grande pintado de color gris clarito con ositos blancos. Cayo se dirigió inmediatamente al baúl, lo abrió y cual no sería su sorpresa al verlo llenito de juguetes: un tren enorme con la locomotora, los vagones y con sus vías.
Un camión de bomberos y una colección de cuentos de Asterix y Obelix.
Cajas, con cuadros rotos como él decía.
-Son  puzzles, le dijo su padre .
El baúl lo había llenado el mayordomo de juguetes que habían sido desechados por los dueños de las demás viviendas.
Todo diminuto pero muy apañao y alegre,  dijo Pura.
Cayo estaba encantado con la casa, era pequeñita y alegre y no tenía escaleras que dieran a un sobrao, sino que daban a un recibidor precioso muy barroco, con espejos, luces y apliques dorados.
El baño tenía un retrete, un pequeño lavabo, un espejo con un marco dorado y un plato de ducha.
Cayo nunca había tenido un cuarto de baño y estaba deseando probar la ducha.
Se dieron los tres una ducha y jugaron a mojarse con el agua y acabaron abrazados y dando gracias por estar por fin juntos.

Al día siguiente, Fidel se marchó a trabajar antes de que amaneciera y Pura continúo durmiendo un rato más.
 Antes de las 9 de la mañana llamó a la puerta el mayordomo, Pura ya se había levantado y había preparado café portugués que se había traído de España y había hecho unas pringás  para el desayuno.

Al entrar el mayordomo, monsieur Jean Pierre, le dijo que olía muy bien y Pura le invitó a desayunar:
-Monsieur Jean Pierre voulez vous café ou laít.
-Merci beaoucoup mademoiselle.
Enseguida Pura como buena española le puso un café calentito.
Al terminar el café, M. Jean Pierre le dijo a Pura que lo primero que iban a hacer era llevar a Cayo al colegio.
Pura y Cayo se arreglaron y salieron a la calle y entonces empezaron a contemplar el bello y monumental  París, Les Champs Elysées, la plaza de la Concordia y al fondo...: el Arco de Triunfo...
Cayo iba agarrado de la mano de su madre, apretándola fuertemente, un poco asustado, nunca había visto tantos automóviles juntos, ni tanta gente hablando en un idioma que no era el suyo. Aunque le resultara familiar, pues ya se había preocupado Pura de que Cayo estudiara Francés en los libros de texto que Salvador les había proporcionado, pero no era lo mismo, esta gente hablaba muy deprisa y apenas entendía alguna palabra suelta.
Sin embargo Pura iba andando emocionada mirando todo lo que había a su alrededor, mujeres bellísimas, muy elegantes con joyas, sin joyas, muy modernas, muy clásicas, con el pelo cortado muy corto o media melena,  por debajo de las oreilles  y preciosos sombreros de paño de colores alegres, rojos, azules y amarillos.
Pura iba muy elegante, doña Ramona le había comprado un tejido de lana de grandes cuadros blancos y negros y le había pagado una modista para que le hiciera un traje de chaqueta y un abrigo negro.
No desentonaba nada Pura al compararse con las jóvenes parisinas, ella a sus 28 años era todavía una joven muy bella, con una belleza natural que no necesitaba maquillajes.
Demasiado alto... el nivel del barrio..., que hacía que se sintiese un poco incomoda ante las miradas de los viandantes, aunque rápidamente se desvaneció su temor al comprobar que paseaban a la par personas de todas las clases sociales y caminaba al lado de Jean Pierre tan desenvuelta como si llevara allí toda la vida.
Miró a Jean pierre y él la miró, y le devolvió una amplia y acogedora sonrisa, que la hizo sentirse segura de sí misma.
Unas cuántas manzanas más allá de su nueva residencia estaba el colegio.
El colegio era un edificio antiguo con un gran patio delante con unas porterías de fútbol y otras de baloncesto.
Cayo se quedó mirando a los niños y niñas que estaban lanzando balones a las canastas de baloncesto, le sorprendió que estuvieran mezclados los chicos con las chicas; en las escuelas del pueblo, normalmente los chicos tenían aulas diferentes y en los recreos no jugaban nunca juntos.
Vio por primera vez en su vida unas canastas de baloncesto y se soltó de la mano de Pura y corrió hacia ellas y se quedó alelado viendo como jugaban les garcons et les filles.
A la entrada del recinto había una gran escalinata que estaba llena de carteras y abrigos allí tirados .
Pasaron al interior del colegio y se dirigieron a la secretaría, Cayo apretaba más fuerte aún la mano de su madre y su madre mirándole con ternura le revolvió el pelo.
M. Jean Pierre les dijo que esperaran un momento, se puso a parlar con un señor muy delgado, con nariz agüileña pero de rasgos amables y apuntando a Cayo se dirigió hacia él y le dijo:
Nous allons a la Classe, petit garçon.

Cayo no quería soltar la mano de su madre pero ésta le dijo, aquí vas a estar muy bien hijo, no te preocupes de nada, le dio un beso y se alejó por un gran pasillo mirando hacia atrás, para no perder de vista a su madre.
A continuación Pura pasó a un despacho y tuvo que rellenar una ficha con los datos de su marido, los suyos y los de Cayo.
Hasta las cinco de la tarde no volvería a ver a Cayo, pues se quedaba allí a comer.
De camino a casa  Pura no sabía como darle las gracias y se limitó a decir con lágrimas en los ojos:
Merçi beaoucoup Monsieur, el mayordomo la miró y sonriendo le dijo:
Juan Pedro, me llamo Juan Pedro y soy de Sevilla mademoiselle Puga, llevo aquí más de 20 años y estoy encantado de poderos ayudar, cuando yo vine aquí..., de España, me hubiera gustado que me hubieran ayudado de la misma forma que yo lo estoy haciendo ahora con vosotros.
-Nunca pensé que fuera español, ¡oh! muchas gracias, Juan Pedro.
-No, no..., Jean Pierre, vous devez parler en français, mademoiselle Puga...
Sonrieron los dos y comenzaron a caminar más deprisa, Jean Pierre le iba indicando con el dedo índice los monumentos que encontraban a su paso.
Pura iba rebosante de alegría.
Al llegar al edificio Jean Pierre comenzó a enseñarle todos los rincones y recobecos del edificio y todas las labores que debía desarrollar.
Le entregó un traje de chaqueta y falda  azul marino con botones dorados y le indicó que cuando acabase de la limpieza debía ponerse el traje para estar en el mostrador.
Pura recorrió planta por planta del edificio, limpiando y colocando y cuando terminó siguiendo las indicaciones de Jean Pierre se colocó el uniforme, se hizo una cola de caballo y esperó en el mostrador.
El primero que llegó fue el cartero y saludándola muy gentilmente le dió todas las cartas, las cuales fue  clasificando, como le había dicho Jean Pierre, y, colocándolas, para subirlas cada una a su apartamento.
Al llegar las cinco de la tarde Cayo esperaba a su madre y esta no llegaba, pasaron las cinco, las seis y las siete y Pura no llegaba y por fín se acercó el director del colegio y le dijo a Cayo que en pocos minutos vendría su padre a buscarle.
Pura había salido de casa a las 16´30 dirigiéndose hacia el colegio para buscar a Cayo, pero no llegó nunca al colegio.
Eran las 20h y el director del colegio pudo ponerse en contacto con Fidel para que fuera a recoger a Cayo.
Fidel sorprendido le dijo al director que su mujer tenía que haberle recogido ya, que no entendía nada.
-Su mujer no ha venido M.Fidel.
-Es imposible mi mujer salió de casa para buscar a Cayo...
¡Mon dieu!  ¿Pura dónde estás?
Fidel llevó a Cayo a casa y preguntó al mayordomo si  había visto a Pura.
-No, no Monsieur.
-¡Mi mujer ha desaparecido! o ¿ Se ha perdido...?
-Llamaremos a la policía monsieur.
-Cayo quédate en casa, no te muevas de ahí, que voy a salir a buscarla.
Cayo, estaba como paralizado, muy serio, ni hablaba, ni lloraba, su madre se había perdido y lo único que deseaba es que apareciera y no quería entorpecer su busqueda con lloriqueos...


Continuará...





jueves, 19 de enero de 2012

EL PASTELERO FIEL (13)

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Alrededor de la casa de Pura hay un enorme gentío y revuelo.
Hay corrillos alrededor de la puerta, la gente entra y sale.
Hablan bajito, gesticulan y por sus caras da la sensación que están en un duelo o algo parecido. 

-¿Justina qué ha pasaooo...? -pregunta la Milagritos
-La Pura..., que la han encontrao con un  porrazo en la cabeza y está como muerta, ni habla,  ni conoce, ni come, ni na de na...
-¡Por Dios, con lo contenta que estaba porque se iba la próxima semana a Francia!
¡Qué poco dura la alegría en casa de los pobres!
-Y... ¿Qué le ha pasaoooo?
-No está muy claro, pero "paece" sel... que ha sido un accidente, o pol lo menos eso es lo que yo he "intrepetao" por lo lo que iba diciendo el cabo de la guardia civil cuando se dirigían a casa de doña Ramona.
 Por cierto, creo que a doña Ramona le ha dao un "patatún" y se ha quedao privaa... como una parisesma y están la Serapia y la Lorenza con una berraquina que no paran de llorar.
Se ha dejao decil la Urbana la "mojosa",  la mujer del tío Hilario y vecina de doña Ramona, que doña Lorenza, la bobona..., fue a su casa lloriqueando y le contó que:
Al parecer ayer vino el señorito Salvador borracho al pueblo y tenía una cogorza de aquí te espero y entró en casa de su madre dando gritos llamando a la Pura.
Ni siquiera su madre pudo detenerle, iba como una fiera corrupia dando tumbos y golpes a diestro y siniestro, llamando a Pura y gritándole que no iba a permitir que le abandonara.
Pura, que ya sabe como se las gasta Salvador cuando tiene una copa de más, salió corriendo hacia los corralones, mientras él la perseguía gritándole que no podía vivir sin ella, que iba a dejar a su mujer la boticaria y que se la iba a llevar  a vivir con él a la Argentina.
Detrás de ellos corrían la madre y las tías "ranquando", de la única manera que ellas podían correr; de tal manera que doña Serapia se pegó un guarrapazo, que cuando se levantó estaba toda rebozada en gallinazas.

Pura salió corriendo  con la cara descompuesta y comenzó a  subir por unas escaleras de palo al palomar y cuando iba por el último peldaño se rompió un paso y cayó contra el duro suelo enrollado.
Se quedó allí tirada como una tortolína asustaa..., sin moverse como si estuviera muerta.
Salvador se puso como loco y corrió hacía ella y, cogiéndola en brazos, y llorando como un niño no dejaba de besarle el rostro y de decirle que no se marchara a Francia, que no le dejara solo con la arpía de su mujer la boticaria.

-Loco, loco, loco de amor..., gritaba doña Ramona, este hijo mío se ha vuelto loco de amor y mi pobre Pura está como muerta.

¡Dios mío! Ha llegado la desgracia a esta casa.

Salvador la metió en casa y la colocó encima de su cama de soltero y cerró la puerta con llave.
Su madre y sus tías aporreaban la puerta  y le gritaban :
¡Hijo no te pierdas, abre la puerta!
Y, como no hacía caso, doña  Ramona decidió  llamar por teléfono a la mujer de Salvador y le contó a esta todo lo sucedido.
La tía Gregoria que estaba a la escucha se enteró de la tragedia pero al terminar la conversación doña Ramona le dijo:
¡Gregoria supongo que no estabas a la escucha!
-Descuide doña Ramona, yo..., lo que se dice escuchal no he escuchaoooo naaa..., de na... - le contestó.

Como a la media hora se presentaron Dorita y sus padres ancá... doña Ramona.
La mujer de Salvador y sus padres le gritaban para que abriese la puerta, como no lo hacía el boticario rompió el cristal de la ventana y entró dentro del cuarto y se encontró a Salvador de rodillas con la cabeza apoyada en la cama  y asido a las manos  de Pura.
-Mira so cabrón, puedes destrozar tu vida si quieres pero no voy a permitir  que mi hija y tu hijo pasen por la vergüenza de tener a su marido y padre el resto de sus días en la cárcel.
 Antes te mato aquí mismo, y agarrándole por la pechera le levantó del suelo y le sacó de la habitación zarandeándolo como un pingajo.
 Su mujer no quiso ni mirarle a la cara y dijo:
-No quiero volver a verte por mi casa. Recoge todas tus cosas y no vuelvas nunca más.
Eres un desgraciado, me has engañado y humillado liándote con una criada...
 Que alguien saque a esta mujer de la casa inmediatamente - gritó Dorita la mujer de Salvador-

-Tuuuu, tu..... eres la que te tienes que ir inmediatamente de esta casa, tu ya sabías que yo amaba a Pura pero no paraste hasta que  me cazaste, dijo Salvador.
Madre esta arpía sólo quería nuestras fincas y sus padres lo mismo que ella, nunca me ha querido, todo es teatro, puro teatro.
Cuéntale a mi madre lo que haces todos los jueves por la tarde cuando vas a la ciudad, según tu..., a visitar a los pobres del hospicio..., dile que te veías con el director del banco en una habitación de la pensión doña Clotilde.
Dile que ya tenías esta relación antes de embaucarnos a todos...
-Plof...toma desgraciado, como puedes insultar de esa forma a mi hija, le dio un puñetazo el boticario tirando a Salvador al suelo.
-Dorita ¿Es eso cierto?- Preguntó doña Ramona.
Sin decir ni media palabra Dorita dijo: padre vámonos a casa.
Doña Lorenza lloraba y no paraba de decir: ¡Ay Purina, no te nos mueras!
-Calla torpe y ve a buscar al Hilario y no cuentes nada a nadie.- le dijo doña Serapia-
Llegó el tío Hilario y nada más ver las caras dijo:
-¿Qué tengo que hacer?
-Coge a la Pura y llévala a su casa, la pobre ha sufrido un accidente y se ha caído por las escaleras del palomar.

Pura permaneció como dormida durante todo el  día y cuando despertó tres o cuatro vecinas estaban alrededor de su cama con una carta en la mano, con el matasellos de Francia y  deseando leer el contenido.
-¿Qué me ha pasado?
- Y... ¿Mi hijo Cayo?- dijo Pura al despertar .
-No te ha paso na..., Pura, que te has caiooo... como una tortolina por las escaleras del palomar y has sufrió un "trumatrizmo celebral", dice el médico, pero gracias a Dios no te has roto nada esta vez Pura.
-Mira que tienes mala suerte tu... con las escaleras Purina...
-Mira te han mandaooo... una carta de Francia.
-Traela para acá..., y por favor dejadme sola y que venga mi  hijo Cayo.

Al rato, entraron en la casa de Pura, doña Ramona, el cabo de la guardia civil, el médico y el cura del pueblo.
-Todas fuera de la casa, les dijo el médico y se dispuso a auscultarla :
A ver..., Pura, incorpórate, ahora siéntate y sigue con la vista la linterna..., izquierda..., derecha, arriba y abajo.
-Bien, bien, ahora te pones de pie, cierra los ojos; ahora camina con los ojos cerrados.
-Bien..., bien, no tienes ninguna lesión importante descansa unos días y volverás a estar como una rosa.
-Pura, - le dice el cabo-, parece claro, según nos ha comentado doña Ramona, que has sufrido un accidente mientras subías por las escaleras del palomal.
¿Estás de acuerdo?
-No, no estoy de acuerdo, sí es cierto que me he caído por las escaleras, pero porque iba corriendo huyendo de el señorito Salvador.
-Pura hija, perdónale, estaba borracho como una cuba -dice doña Ramona-
-No puedo perdonarle ya me ha hecho mucho daño y esta vez ya no voy a callarme y quiero poner una denuncia .
-Pura..., todos sabemos que tu has mantenido una relación con Salvador, por tanto tu le has dado pie a que actué contigo de esa forma.
Si le denuncias..., primero, no te harán caso y segundo serás el "hazmereil" del cuartel - interviene el cabo-
-Ya no me importa que se rían de mí, quiero denunciarle.
El  hecho de que yo haya, o, no haya mantenido una relación con él, primero a ustedes no les importa y segundo eso no le da derecho a él  a maltratarme.
-No te das cuenta..., que el adulterio es un delito en España y que en cuánto intestes denunciar te estarás denunciando a tí misma..., y en cuanto  lo hagas mandarán un informe a tu marido y se enterará de todo...
-Hija, sólo falta una semana para que te marches a Francia.
No compliques las cosas- apuntó el cura-.
-Tengo que pensármelo, ahora mismo lo mataría si pudiera.
-Hija no te preocupes que ya no volverá a hacerte daño, se ha marchado muy lejos, ha regresado a Argentina
Es mi hijo y no le deseo ningún mal pero es un malnacido y me siento responsable de su comportamiento.
Siempre ha tenido todo lo que ha querido y eso no puede ser bueno...
Ya me lo decía su padre:
¡Que lo estás malcriando..., Ramona!

Las vecinas estaban con la oreja pegada a la puerta y cuando salieron de la habitación las autoridades y doña Ramona, entraron de nuevo en el cuarto.
-Pura sabemos todo lo que ha pasaooo y como sabemos que la justicia nunca está de parte del pobre y en este caso de la pobre que es peol  "entovía", y que a Salvador no le van a meter en el calabozo, hemos decidido darle un buen escarmiento.
-¿Pero como le vais a dar un escarmiento si se ha marchado a la Argentina?
-Eso es lo que nos quieren hacer creer, pero mos hemos enteraoooo que su madre le ha obligao  a encerrarse durante unos días en la bodega del vino, hasta que se calme la cosa y pueda volver con Dorita la boticaria.
-¿Quién os ha dado esa información?-Pregunta Pura.
-Mira yo he pensaooo, presentalme en casa de doña Ramona y ofrecelme pa  echarle una mano ahora que tu estás enfelma...
Y..., hemos pensao meterle cada día una jalapa en la comiaaa, para que se vaya por las patas abajo y llenarle la cama de pulgas para que se lo coman a picotazos.
Y... si se pone a pelo..., cortarle los cataplines cuando esté dormiooo...
-Asina...  me gusta que sonrias, Pura.
-¿Pero Pura  como "podiste"  "lialte" con ese sorongón?
-¡Cuéntanos!
-¿Qué coño viste en él?
-¿Cómo te engatusó?
-Lo que es planta..., hay que reconocel..., que tiene buena planta, pero... corato debe de sel como un cacho de queso tielno de cabra cagao de moscas.
¡Tan blanco y tan pecoso...!
  -¡Cuéntanos Pura! 
-¿Como tú..., tan lista y ilustraaa..., te empicaste con él?
-Mati  -dijo Pura- nadie..., nunca me había regalado flores, ni libros, ni perfumes, nunca nadie me quiso con tanta pasión y nunca nadie se preocupó tanto por el bienestar de  mi hijo.
-Y, nunca nadie te maltrató tanto, Pura.
-Sólo cuando bebía..., el vino lo transformaba y  hacía  que aparecieran todos sus miedos y todos su complejos.
-Y..., como un cobarde mamón... lo pagaba con la más débil...
¿Verdad Pura? 
Toooo... los hombres son iguales, son muuu... machos pa llevalte al catre y luego no tienen "alveliaaa" para enfrentarse a sus propios "poblemas" .
 Es mejol... pagal... con sus mujeres, que los cuidan, les hacen la comida y les dan lo mejol de la matanza, el jamón y el chorizo..., y el tocino y la morcilla pa "nusotras".
Ellos mandan y nusotras  obedecemos -Dijo Nati-.
-No te equivoques Nati, no todos los hombres son iguales, mi marido es un santo y espero que mi hijo respete a las mujeres como lo hace su padre.
-A vel ..., Pura..., si ahora le van a "coronal" y le van a subil a los altares a Fidel , que él  ya te ha preparao  buenas endróminas con el vicio de las cartas...
 Y..., como el pobre..., es un santo, vas tú...y le pones los cuelnos con el ojos tielnos de doña Ramona...
-Nati, ya veo que no has entendido nada, de nada;por favor dejadme que estoy un poco mareada...
-Muchas "penículas" has visto tu..., me paece a mí, Pura...
¡Fantasiosa que eres una fantasiosa! Aunque tú digas lo contrario ellos son tooos iguales...


Continuará...

















  



martes, 17 de enero de 2012

CARDO CON SALSA BLANCA



¡Hola guapo! Ahí te va una receta fácil de hacer.

  Yo creo que ya nos hemos recuperado de las comilonas de la navidades..., y..., podemos empezar con comiditas apetecibles.

-Compra un bote de cardos ya cocidos y le escurres bien el agua.

-En una cazuela pon aceite y rehoga un ajito finamente picado, le echas una cucharadita de pimentón y por último le añades el cardo.

-En un una sartén pequeña pon aceite a calentar y le añades dos cucharadas soperas de harina.

-Seguidamente le añades un vaso de leche poco a poco.

-Remueve bien para que la harina no se haga grumos, es un poco difícil que no los haga.

-Como última alternativa puedes pasarlo por la batidora, pero en un vaso alargado no se te ocurra hacerlo en la sartén.

-Lo dejas que cueza un ratito y le añades dos tranchetes de queso.

-Por último pon el cardo en una fuente del horno y le echas por encima la salsa blanca, le añades más queso rallado y lo metes al horno a gratinar.

(Si no tienes horno, no es motivo para no hacer este plato, también queda bueno sin gratinar)

sábado, 14 de enero de 2012

EL PASTELERO FIEL (12)




Fidel ha llegado a París con el firme propósito de traerse a su familia con él lo más pronto posible.
Ha hablado del tema con su jefe y éste le ha dicho que el director de la empresa está buscando una familia para que se encargue de la portería de un edificio situado en los Campos Elíseos.
Fidel ve el cielo abierto y le dice que está interesado en ese trabajo para su mujer.
-El problema va a ser el idioma le contesta su jefe, pero Fidel le dice, que eso no será problema  que su mujer es muy lista y que a veces hablan en francés  y suele comprender todo lo que le dice cuando mantienen  una conversación.
-Entonces no hay más que hablar se lo comunicaré al director.

Al día siguiente, cuando Fidel llegó a la fábrica, se acercó el jefe y le comunicó que el director quería hablar con él.
Le acompañó hasta el despacho.
-Bonjour Monsieur Fidel.
-Bonjour Monsieur directeur.
El director le hizo la entrevista a Fidel y le dijo, que ante todo quería seriedad para el trabajo que le estaba ofreciendo a Pura de portera.
En el edificio viven personas de un alto nivel y deben de estar a la altura de las circunstancias.
Fidel le dijo que su mujer era una mujer muy educada y respetuosa y no tendría ningún problema en ese aspecto.
-Monsieur Fidel, me consta que es usted un trabajador excelente, por esa razón no dudo de su integridad, mañana mismo se lo presentaré a la comunidad de vecinos del edificio y podrá ver la vivienda donde residirá con su familia.
Nos urge cubrir esta plaza, así pues le pediría que en breve su familia se desplace a París.
Les pagaremos el billete de tren y enviaremos un oficio con todo el papeleo para el reencuentro familiar.
-Merci beaucoup, Monsierur.

Inmediatamente Fidel puso una conferencia telefónica a la centralita del pueblo para que avisaran a Pura.
Después de cinco horas de demora..., pudo ponerse al habla con la telefonista del pueblo, la tía Gregoria.
-Tía Gregoria, soy Fidel, por favor puede ir usted a llamara a Pura.
-Y..., ¿pa qué?
-¿Cómo que pa qué?
- Quiero hablar con ella, s`il vous plâit.
-  Yo no se silbal, hijo, tendre que mandal al “joio” muchacho, que no se donde anda ahora.
- Silbal..., silbal... lo que me faltaba ahora.
- Tía Gregoria que no quiero que silbe..., sólo le he pedido por favor que llame a Pura, y por favor apresúrese que la conferencia es muy cara.
- Requetreque..., ve “ancá” la Pura que la llama el “mario..." y dile que no me ha "queriooo" contal, na..., de na...
-   Se pensará que no me voy a enterar yo...
"Encuanti" venga la Pura me entero, vaya si me entero...
 Debe de ser algo de mucha importancia, si no... de qué..., le iba a llamar..., él ahora... 
¡Vamos que poca vergüenza! mira que no "decilme" lo que pasa...
Si yo contara todo lo que se... se iba a enterar este pelagatos, que es y será siempre un pelagatos... que no tenía donde caerse muerto y ahora se cree el marques de “matacagá”.
-        Fidel, hijo, espera que ya han ido a "buscal" a la Pura...
-        Mercí beaucoup, Gregoria...
-        Sin "insultal" que yo a ti no te he dicho na... que ya no se sepa...
-        No me des pie, hijo..., que no quiero "hablal".
-        ¿Qúe dice tía Gregoria?, no entiendo nada.
-        Mejor hijo...y ahora que no me oyes..., por ahí vine la “joía” “fandangona” de tu mujer.
-        ¡¡Anda que si yo hablara!!
-        Rian..., de rian..., Gregoria...
-        Para risas está la cosa..., Pura aligera el paso... que yo creo que a tu “mario” se le ha "io" la chaveta...
-        Fidel, ¿Qué pasa?
-        Pura que tenéis que veniros para acá dentro de dos semanas.
-        ¿Hablan...?
-        Si tía Gregoria, de sobra sabe usted que estamos hablando...
-        ¡Anda hija que... pintarás tu en Francia...!
-         Fidel ¡Qué alegría!
-        Pura tienes que ir preparando las maletas con tus cosas y las de Cayo, os llegaran por correo los billetes de tren un día de estos.

-      ¿Hablan...?

-        Mon Dieu..., Mon Dieu..., Pura, parlons nous en français.

-        Pura no te digo yo... que tu “marío” se esta volviendo chaveta, no te vayas pa  Francia que a ti... allí no se te ha "perdio"  naa... de naaa.
        Bueno..., bueno, luego si te van mal las cosas... no vengas con mandangas, que tu eres mu lanzaaa y de ahí vienen todos tus males...
-Ne  peux pas plus... avec  l´Espagne profondeur..., Pura . 
 - " Peeteeee...." lo que quieras, "vusotros"nunca habéis "tenio" "bucación"(educación) alguna.
-        Está bien Fidel, no exageres ya sabes que aquí somos todos como de familia...

- ¡Te quiero...Fidel!

-  Te quiero...,  te quiero..., si yo hablara...

-   Tía Gregoria, le pido por favor que no vuelva a interrumpir la conversación, si quiere seguir escuchando siga..., pero por favor no nos interrumpa...

-Oui, Oui, fidel, je suis três heureux et demain  doit comencer a preparer les sacs.

-Gui, Gui.., como  si fueran los marranos del tío, del tío "mamela" que no los entiende ni él.
 Luego se corta el habla y me echan a mí las culpas, no "sus" extrañe que los muchachinos que corren por los cables  no entiendan lo que  "vusotros"habláis  y se "quean" como "entumios".
Y..., entonces se atascan porque se engarrapatan y pega el "explotio" y se caen pa... el "uceano" toas... las palabras.

-Ring..., Ring...

-¿Diga?

-Tia gregoria quiero poner una conferencia con mi hermano el de Barcelona...

-¿Y tú quién eres?

-Yo soy la Ceferina.

-¿Qúe  Ceferina, la matapulgas o la "gareta".

-¡¡Tía gregoria!!, la Gareta...

-Y,¿Qué quieres ahora, Gareta?,no ves que estoy escuchando a Fidel el franchute que está hablando con la Pura...

-Como lo voy a ver yo tía Gregoria, si estoy en mi casa, me llaman la gareta, pero no soy adivina.

-Pues ahora te esperas a que acaben la "cunversación" "pos" asina no "mos" enteramos de naaaa...

-Y..., ¿van a tardar mucho?

-Y, yo que coños se...,  Gareta, ¡¡Hay que vel que de too te quieras enteral !

-¿Por qué?

-Es que la conferencia es urgente, tengo que decirle a mi hermano que a su suegra se le ha "metio"un rayo por el "cuelpo".

-Espera... Espera...¿Hablan?

-Bueno... ya como si no hablaran, ya no me entero de na... ya están hablando en franchute.

-Entonces... ¿ Qué le ha pasaoooo... a la Engracia?

-Ya se enterará usted cuando se lo cuente a mi hermano...

-No, porque tengo que estar pendiente de lo de la Pura. ¿ O es que a ti no te interesa lo de la Pura?

-Sí, si... pero ahora es más importante que usted me ponga la conferencia con mi hermano.

-Si no me lo cuentas a lo mejor hoy  no puedo darte  línea, porque hoy hay mucha demora...

"Asinqueee" de "mooo..."y manera... que...: ¡Cuenta Gareta, que ya estas tardando!

- A ver, tía Gregoria, resulta que la Engracia estaba con las ovejas debajo de un alcornoque y de repente se "encegacinó"el cielo y empezaron a salir en el cielo relámpagos como culebrinas de fuego, como "ogaño" el invierno está muy seco, se ha preparao... una tormenta de padre y señor mio.

Y, la Engracia que todos sabemos que es una escarampiala se  encaramó a un alcornoque, entonces  ha "caíooo" un rayo y se le ha metiooo...  por la espetera, que usted sabe que de eso ella está bien servíaaa.
 "Aninantes", se bajó como un rayo del alcornoque y se puso a correr como una loca como un escobón encendio  por el monte con todas las ovejas detrás de ella, hasta que le ha pillao el "lucero", este, ha cogiooo...  un palo largo de madera y le ha gritao que se agarrara al palo, se ha agarrado a él y poco a poco la ha llevado hasta la charca de las gorriateras y cuando se ha metiooo... en el agua ha empezao a "jumear" y se ha quedao la "probesina" como una pavesina.

-¡Dios mio! Te pongo con tu hermano..., Gareta.

-Pero... y ¿ Ahora que va hacer la Justina pa enterrar a su madre? Porque "gastal" una sepultura sólo pa unas pavesinas...

-Allí  han recogioo... las pavesinas de la Engracia el cura y el enterraor en una calderilla y cada vez quean menos porque este aire "folastero" que hace, las está desparramando por tooo... el pueblo.

-Pos... lo que ella quería..., que era una alvendera que no paraba quieta en casa...

-A "vel"  si acaba de una vez la Pura...

-Pura ve cortando que la Engracia se ha charruscao... y anda como una pavesina volando por tooo... el pueblo.

-Fidel tengo que cortar, ye t´aime non plús.

-Pura no te vayas, sientaté ahí, mira lo que le  ha pasao  a la Engracia...

-Tía Gregoria, no tengo tiempo, me marcho...


-Gregoria..., Gregoria... ¿No está aquí la Pura...?

-No doña Ramona...

-Pues si me han dicho que la han visto entrar aquí, y si ha venido aquí... es que la ha llamado el marido y si la llama el marido es que es para algo urgente.

-¿No le habrá dicho que se se tiene que ir para Francia?

-¿Qué voy a hacer yo si nos deja a las tres inútiles solas... ?

-Doña Ramona yo no se que es lo que han hablao...

Como comprenderá yo tengo mucho que hacel para estal pendiente de toas las mandangas que hablan unos y otros.

¡Cuánto me extraña Gregoria!

 Ahora que..., arrieritos somos...

¡Vaya con dios doña Ramona...!
Ahora "mesmito" le voy yo a contal lo de la Pura al pestul viejo de doña Ramona...
 Paaa que se entere el Salvador y me la desgracie a la pobre...


Continuará...























miércoles, 11 de enero de 2012

EL PASTELERO FIEL (11)



 El regreso de los emigrantes,  en  fechas navideñas,  ha pintado el pueblo de alegres colores.
Alegres van sus mujeres y  sus hijos, cantando villancicos, bailando y tocando las panderetas por las calles y los bares.

Sus ropas grises y negras se han convertido en alegres jerseys y abrigos de colores chillones que les han traído sus padres y maridos de Francia, de Alemania y de Suiza.
Jerseys de lana, tejidos con grecas de ositos y de estrellas. Abrigos plastificados, brillantes e  inflados de colores rojos, amarillos y violetas.
Ellos, los emigrantes llevan en la cabeza el sombrero tirolés de paño verde adornado con unas plumas de pavos reales.
Y sus mujeres e hijos gorros de lana con grecas de colorines.
Fidel, le ha traído a Pura un anorak lila y otro a Cayo de color rojo y él lleva un jersey  negro que le da cierto aire existencialista.
Parece que parte de los habitantes del pueblo de repente hubieran engordado por lo menos 
20 kilos, decía un paisano envidioso, de los abrigos de colorines de los emigrantes.

Pasan las fiestas navideñas y a  Fidel aún le quedan vacaciones, no se marchará a París hasta febrero.
Aprovechan para hacer la matanza y así poder llevarse embutidos caseros.
Después de mucho trabajo durante la matanza, Fidel, le propone a Pura ir a pasar una semana a Madrid.
Irán a casa de su hermano a pasar unos días, para que Pura y Cayo conozcan Madrid.
Preparan las maletas y por la mañana temprano emprenden el viaje en el coche alquilado de Fidel.
Después de varias paradas, ocasionadas, unas porque Cayo quería mear y otras porque quería vomitar, llegaron a Madrid tras 7 horas de camino.
Su hermano Pedro vivía en Madrid en el barrio de Carabanchel, cuando llegaron no estaba en casa, pero le dejó las llaves a una vecina.
La vecina, una señora mayor, doña Concha, llamó la atención de Cayo, pues tenía un pelucón negro y los labios pintados de carmín de un rojo intenso.
Muy amablemente les dio las llave y les dijo que si necesitaban algo que no dudaran en llamarla.

Cuando entraron en la casa Pura no pudo disimular su cara de espanto al ver tanto desorden y  tantos cacharros sucios en el fregadero.
Pedro estaba soltero, era mayor que Fidel se marchó muy joven a trabajar a Madrid, siempre le gustó aprender, aprender de todo lo relacionado con las matemáticas y la física.
Conocimientos que pudiera aplicar en su profesión, para ello,  cuando salía del trabajo, por las noches, iba a una academia donde estudiaba lengua, matemáticas y física.
Su buena mano para la albañilería se vio favorecida por sus conocimientos adquiridos en la academia y muy pronto fue nombrado encargado de obras en la empresa donde trabajaba.
Su horario de trabajo era bastante largo, salía a las cinco de la mañana y regresaba a las nueve de la noche, a penas paraba en casa, nada más que para cenar y dormir.

Pura se armó de valor y mientras dormía Cayo, que había llegado exhausto del viaje, se dedicó a limpiar y a fregar platos hasta que dejó la casa como una patena.
Mientras tanto Fidel se había ido a dar una vuelta por los  bares del barrio, hasta que llegara su hermano del trabajo, se le pasó rápido el tiempo de espera conversando con los camareros amigablemente de fútbol, sobretodo en la fragua que eran forofos del Atletit y en el bar "los Paxariños" que eran forofos del sporting, hablaban  como si se conociesen de toda la vida.
Este ambiente era el que Fidel echaba de menos en París aunque no dejaba de reconocer que él allí tenía otro tipo de ventajas.
Se encontró con Pedro a la salida del metro, se dieron un fuerte abrazo y llevando agarrado Pedro a Fidel con el brazo  por el hombro,  le propuso  entrar en la pastelería que estaba al lado de la boca del metro; entraron en la pastelería los dos hermanos y compraron bambas de nata y una mandarina con gajos de caramelo azucarados para Cayo.
 Se dirigieron a casa,y cuando llegaron se encontraron con la casa completamente limpia y olía a tortilla de patatas y a costillas de cerdo adobadas.
Pura abrazó a Pedro y éste le dio las gracias por el cambio que le había dado a la casa.

-Mañana, sábado, iremos al Circo Price, le dijo Pedro a Cayo.

-Bien, bien, tío, estoy deseando ir.

Cenaron  todo lo que Pura había cocinado y bebieron tintorro del pueblo y hablaron y rieron hasta altas horas de la madrugada, Cayo se quedó dormido con la cabeza apoyada en sus manos cruzadas encima de la mesa camilla.
Al día siguiente se levantaron y Pedro les tenía preparado un perolo de café de puchero y churros y porras metidas en un junco.
Después de desayunar se marcharon al retiro a ver la "casa de las fieras".
Cayo se quedó  tristemente impresionado con el león flaco y viejo; le dijo a su madre que a él le gustaban más los leones que salían en la película de Tarzán, lo mismo dijo de los elefantes, las hienas y  del triste y desdibujado tigre rayado.
Le decepcionó aquella pandilla de viejas y desdentadas fieras enjauladas, nada tenían que ver con los animales salvajes que el había visto en las películas.
Su tío le compró un cucurucho de cacahuetes para que se los echara a los monos y acercándose a ellos con recelo comenzó a reírse al ver hacer monerías a la monita que él creía que era la mona Chita.
Los monos eran más divertidos, como estaban enjaulados se dedicaban a tirar restos de frutas a los visitantes y eso le causó mucha gracia a Cayo.
A la salida de la casa de las fieras su tío le compró una preciosa manzana roja cubierta de caramelo y cuando se acercaron al puesto de manzanas  el vendedor dijo, este niño no tiene pinta  de ser de  Madrid, sin duda, tiene que ser de pueblo...
Cayo se sintió un poco molesto, creía que le había llamado paleto, pero enseguida aclaró el buen hombre, que lo decía por el buen color de cara que tenía el chaval, ya que los niños madrileños están todos descoloridos y paliduchos.

Más tarde dieron un paseo en barca en el estanque del Retiro, delante Pedro y Cayo y detrás Fidel y Pura agarrados de la mano, como una pareja de recién casados. 

Por la tarde fueron al Circo Price y Cayo que era amante de todo tipo de espectáculos, quedó impresionado de tanta grandeza, armonía, colorido y tanta variedad de  atracciones.
Los malabaristas, los acróbatas, las contorsionistas, los payasos, el domador de leones y de tigres, el domador de elefantes, el hombre cañón.

También llamó su atención el precioso vestuario de todos los artistas, ellos..., con pantalones ajustados blancos y el torso desnudo y ellas..., con bañadores de lentejuelas y grandes pelucas de cabellos rubios rizados, todo era espectacular para él.
En esos instantes se acordó de África y pensó lo mucho que hubiera disfrutado ella, que tenía alma de artista, viendo el gran espectáculo del circo Price.
Estaría muy atento a todo lo que allí ocurría para luego contárselo con pelos y señales, sin olvidar nada.
Lo más parecido a un circo, que hasta ahora había conocido Cayo, era el espectáculo que hacían   los titiriteros ambulantes, que en las noches de verano llegaban al pueblo.
Cuando llegaban los titiriteros él y todos los niños y mayores del pueblo solían ir a la plaza del pueblo cargados con una silla para sentarse y contemplar el simple pero emocionante espectáculo.  Y como único número, el de una bella cíngara con un bañador ráido y descolorido y con unas medias con grandes "tomates".
  Se paseaba por una cuerda atada a dos postes de hierro y de vez en cuando levantaba una pierna, perdiendo el equilibrio, algunas veces, y cayendo al suelo.
En esos momentos el público, salvajamente, silbaba y gritaba y la pobre cíngara sonriendo y medio llorando volvía a subir a la cuerda.
En el descanso, pues había descanso y todo..., vendían boletos para una rifa, solían rifar un cuadro con una lámina de una virgen, paquetes de caramelos y grandes cayadas de pirulí.
 Hasta que no vendían todos los boletos no comenzaba de nuevo el espectáculo.
El presentador..., era un gitano, vestido como  un bandolero de sierra morena  y a grito pelado le decía:

-¡Hale, Mari...! 

-¡Hale, bonita...!  

-¡Salta, Mari...! 

-¡Salta, bonita...!

Al finalizar la Mari pasaba la gorra y todos le echaban una perra gorda o una perra chica.


                   En el descanso del espectáculo en el Price, Fidel, hizo un gesto para que se acercara el chico de los helados que llevaba colgado del cuello una caja de madera e iba gritando:
-Al rico bombón helado... Para el niño y para la niña...
Compró un bombón helado para Pura y otro para Cayo.
Cayo no había comido un bombón helado en su vida y menos en invierno, le quitó el papel del envoltorio plateado, que rezumaba frescura en su superficie y saboreó el bombón helado con gran placer. 
A la salida del circo fueron a pasear por la Gran Vía y Cayo se quedó abobado al ver  los rótulos luminosos que adornaban las fachadas, le impresionó: la  moneda que caía en una hucha enorme, los rótulos de los cines, la iluminación de la calle Preciados y los enormes escaparates iluminados de los grandes almacenes de Galerías Preciados y el Belén gigante que había en la trasera de los grandes almacenes.
Y le encantó el bacalao rebozado que comieron en un bar que estaba en una calleja cerca del belén de Galerías y por supuesto el enorme pastel con una guinda que se tomaron en una pastelería famosa en la Puerta del Sol.
Seguidamente fueron hasta la plaza mayor que continuaba llena de tenderetes con artículos de toda clase.
El tío Pedro que era muy aficionado a jugar en las tómbolas compró varios boletos y se los dio a Cayo para que los abriera.
Fue despegando los boletos con gran atención y cada vez que encontraba un premio daba un grito de júbilo.
Le tocó un reloj de pulsera y ese fue el primer reloj que Cayo tuvo.
También le tocaron dos largas cayadas de caramelo de pirulí.
Cayo no sabía como contener tanta emoción y acabó llorando de alegría abrazándose a Pura.
Pasaron unos días preciosos en Madrid. El domingo por la mañana visitaron el Museo del Prado.
Pura y su hijo nunca habían visitado un museo y todas las salas  llamaban su atención, Goya, Veláquez, El Greco, Rubens, Caravaggio. etc.
Pero el cuadro que más llamó la atención de Cayo fue el Jardín de las delicias del Bosco, estaba fascinado mirando en cada pulgada del lienzo a tantos personajillos desnudos con caras de felicidad eterna, animalillos salvajes y domésticos como humanizados, casitas como de cuentos de hadas, unas con formas de burbujas y otras como palacetes en miniatura, pájarillos, lechuzas, todos conviviendo de manera revuelta en una especie de edén.
Pura conocía obras del Prado pero sólo las había visto en alguna lámina y al ver ahora esos cuadros de grandes dimensiones y tan hermosos como las Hilanderas... y la Fragua de Vulcano..., al contemplar este último cuadro y ver  el cuerpo musculado del Dios Vulcano, esculpido pincelada trás pincelada por Velázquez, como una escultura renacentista, le dio un vuelco el corazón y pasó como un rayo por su mente la figura de Salvador .
Se entristeció  y de sus ojos rodaron  lágrimas de emoción y miedo.

A la salida del museo Fidel le compró a Cayo una cámara fotográfica de juguete que al mirar por el visor y apretando un botón iban apareciendo fotografías de los principales monumentos de Madrid.
Cayo pasó bastante tiempo como atontado pasando una y otra vez las imágenes de la cámara: la Cibeles, Neptuno, El palacio Real, la puerta barroca del Hospicio, la plaza Mayor, la Puerta de Acalá, el Retiro y por supuesto el Museo del Prado.
 También fueron  al rastro el domingo por la mañana y quedaron impresionados de todo lo que se vendía allí.
Cosas que ellos consideraba inútiles y que si se las encontraban  en la calle en su pueblo no las cogerían , aquí, además, las vendían.
Fueron unos días inolvidables para la familia, pero sobretodo para Cayo y para Pura, estaban encantados de su visita a la gran ciudad.
Fidel les dijo que París era aún más grande y tan espectacular o más que Madrid.
Lo primero que hizo Cayo nada más llegar al pueblo  fue ir a buscar a África a la fábrica de harinas y contarle todas sus vivencias en Madrid.



Continuará...

lunes, 9 de enero de 2012

LA COMIDA POR LAS OREJAS




¡Hola guapos!

¿A que estáis conmigo?

Nos sale la comida hasta por las orejas..., yo no quiero oír nada referente a comida en varios días, a no ser que sean ensaladitas frescas, especialmente de naranjas.

O de violetitas que ya tengo en mi jardín,como podéis ver en la foto. 

¡Ah!, se me olvidaba lo peor de todo: ¡¡¡LAS SOBRAS!!!

Las sobras de las consabidas cenas navideñas suelen ser interminables.

1º- Está el proceso de cambiarlas  de recipiente..., y esto conlleva a que de repente el fregadero se te llene con la enorme fuente del cordero al horno, la fuente del pescado, la bandeja de los langostinos, la cacerola del consomé, la fuente enorme de la tarta de queso con frutos secos.

2º-Ir pasando todos y cada uno de los restos a otros recipientes más pequeños.

3º- Ir acoplándolos dentro del frigorífico, cosa bastante difícil ya que está hasta los topes.

4º -Y..., aquí..., viene lo peor y es ir comiéndote todas las sobras a lo largo de la semana y sortearlas de tal forma para que no se vayan dando cuenta.
Aunque esto es del todo imposible ya que yo soy la primera que acabo hasta el gorro de las sobras...

¡¡Hasta el perro se niega a seguir comiendo SOBRAS!!


Yo comer, comer..., no he comido mucho; ahora cocinar, lo que se dice cocinar, pues BASTANTE...


En lugar de reunirnos tanto para darnos comilonas, deberíamos cambiar los hábitos y reunirnos para ir al cine, al teatro, excursiones, marchitas, viajes, y si cuadra..., pues se come...,  pero lo justo.
Y nuestro estómago también nos lo agradecería y nos lo pasaríamos  muchísimo mejor.

Propongo para la Nochebuena del 2012 irnos todos al cine o al teatro y a la salida comernos un bocata de calamares, lo mismo para Nochevieja y al día siguiente una excursión a las aldobaras con un bocata.

El que  quiera pasar las navidades de esta guisa las próximas navidades (¿A que se os ponen los pelos de punta sólo de leer "Las Próximas Navidades"). Si es de mi familia, que se vaya apuntando y si no es de mi familia también se admite.

También he paseado mucho porque hemos tenido en Zarza  un tiempo casi primaveral.
Es una gozada y un privilegio tener un pueblo tan a mano y en una zona tan preciosa como es el norte de Extremadura.

Os pongo unas fotitos de estas vacaciones