jueves, 28 de junio de 2012

Relatos de verano: Las Eras


                 
      
                              Rosaura, Rita, Vidalina, Inés, Jose Luis y mi prima Mariví



Ya no hay eras en mi pueblo..., ya no hay eras...
Primero porque ya nadie o casi nadie siembra trigo ni cebada, en las zonas de secano.
El motivo por el cual no se siembra es posible que sea porque se ha cambiado el modelo de producción, hace 50 años la zona de secano de Zarza estaba toda sembrada de cereales y ahora en esos campos pasta  ganado vacuno y lanar.
Se ha incrementado considerablemente el censo de estos animales.
 En segundo  lugar, ya no tienen sentido las eras... como se venían haciendo tradicionalmente. Como vemos en la foto de la entrada: la parva, los montones de paja, el trillo y los montones de grano de trigo, porque, afortunadamente, la mecanización del campo ha supuesto un gran avance y ya no existe la figura del "segaor", ni de la "era", ni de la "trilla".

Mis recuerdos de las eras que se montaban en los dos "legios" (Egidos) el de arriba y el de abajo siendo probablemente  las zonas más elevadas del pueblo para poder ventear  más fácilmente y así separar la paja del trigo.
Son unos recuerdos entrañables y en esta bonita foto que ha llegado a mis manos podemos ver como los niños disfrutaban en las eras aunque aquí los veamos posando...
Estoy segura que la foto la realizaría mi tío Pablo, que era un gran fotógrafo como habéis podido ver en este blog.

Lo que para los niños era una gran diversión para los hombres y mujeres que trabajaban en todo el proceso de segar, acarrear y trillar era un trabajo sobrehumano.
Trabajaban desde que salia el sol hasta que se ponía y para sofocar el calor contaban con un simple  botijo de agua fresca y un gran sombrero de paja, nada que ver con los segadores de ahora que tienen aire acondicionado en sus enormes segadoras (repito, afortunadamente aunque sea menos ecológico).
Sólo paraban a las horas de comer; las mujeres le llevaban el almuerzo por la mañana temprano, que consistía en unas sopas de patatas muy buenas, que un día os pondré la receta.
Cuando llegaba el mediodía volvían las mujeres con la comida, que consitía en un buen y refrescante gazpacho extremeño no triturado, la hogaza de pan, el "cacho de morcilla patatera o de calabaza, el "cacho" de tocino veteado y salado y de postre una enorme sandía.
Llegada la noche los agricultores con sus hijos y sus mujeres dormían en las eras, a mí nunca me dejó mi padre y me quedé con buenas ganas pues por las noches casi todos los niños del pueblo estaban en las eras jugando al escondite y luego se quedaban a dormir allí.

Por estas fechas cada agricultor llegaba al "legio" con su carro, tirado por mulos, completamente lleno de haces de trigo y cebada, descargaban las gavillas de cereales formando una gran cubo de varios metros de altura y otros tanto de anchura, y desde allí iban bajando los haces de trigo con los liendros ( unas horcas de madera especiales) y montaban la parva.
Una vez montada la parva, en forma circular, enganchaban el burro a la trilla y el tío Juan, o el tío Serafín o cualquier agricultor del pueblo, sentado en un tajo o banqueta de madera encima de la trilla, y con una vara larga iba guiando al burro para que diera vueltas y machacara las espigas. Y así La paja se iba poniendo suave y el grano se iba soltando.

Los muchachinos y muchachinas le decíamos al tío Juan, que nos dejara subir a la trilla..., y él gustosamente nos dejaba subir y dar unas cuantas vueltas.
Montar en la trilla  para nosotros era como subir al tío vivo de las ferias.
Una vez estaban bien trillados los haces de trigo, con el liendro, venteaban la paja y el trigo caía al suelo y la paja era llevada por el viento formando una gran montaña.
Disfrutábamos subiéndonos encima de la paja y deslizándonos por ella como si fuera un tobogán. Y no nos picaba nada...

También había otra forma mecánica de separar la paja y el trigo mediante una máquina aventadora.
Con una gran pala de madera iba el tío Pedro echando paladas en la máquina aventadora y otra persona le daba a una rueda-manivela, y  por arriba, por un tubo en forma de cañón, sacaba la paja, y por abajo en una gran manta de tiras caía el trigo limpio.
Hombres sudorosos pasaban el trigo a los sacos con un celemín (recipiente de medida, que podéis ver en el etnográfico de Zarza), los subían al carro y los llevaban a almacenar en el granero; para más tarde llevarlos a la fábrica de harina y una vez allí moler el trigo hasta convertirlo en harina y ser  utilizada para hacer el pan y toda clase de dulces.
La paja era almacenada en los pajares para alimentar a los animales.

La foto de trigales que pongo abajo es de campos de cereales de Salamanca, en concreto de la zona de los Montes Arapiles. En algunos pueblos de esta provincia siguen segando, acarreando y trillando el trigo de la manera tradiccional.




                                  Montes  Arapiles






                                  

miércoles, 20 de junio de 2012

EL HUERTO ME TRAE MUERTO ( RECOLECTANDO LAS PATATAS)











Ya estamos en plena recolección patatuna, ya recogimos las patatas blancas, y me falta que sacar  la "repuncia", la "colorá", que como está aún verde, tuvimos que darle un riego. Un poco difícil con esa "manguerina"tan chiquinina que me he comprado.

Para mí todo en el huerto es un handicap pero que le vamos a hacer.....
Ya podéis ver la pinta que tengo.........me encanta regar descalza a "palaera", es una gozada regar metida en el agua fresquita  que sale del pozo .

Por otro lado son muy entretenidas las discusiones que montamos Enrique y yo, él es don perfecto y yo doña desastre.....así que os lo podéis imaginar.....Hubo un momento en que pesé en tirarle esa patatona a la cabeza.....
Bueno me callaré porque ya me dijo, que él en el huerto no iba a hacer nada de nada y se está portando como un señor,( un poco feudal......) Pero es que ya le quita hasta las hierbas a los melones...................................

Este año como dice Crescencio han salido unas patatas muy gordas y muy buenas, él las sacó temprano como debe ser, y no pude hacerle la foto en plena faena.
 Julio, Isabel y Paco también han tenido una excelente  cosecha.

El sábado me concedí el premio de cenar unos huevos con patatas fritas de chuparse los dedos.
Y una ensaladita de lechugas con verdolagas y cebolletas tiernas, también buenísima.

Esa es la compensación del "huerto me trae muerto"comer los productos de calidad recién cosechados.



ENSALADA DE FRUTA CON HOJITAS TIERNAS DE VERDOLAGAS Y YOGURT


Esta receta puede parecer un tanto extraña por la incorporación de las verdolagas al plato, pero es que tengo en el huerto un "excedente" de verdolagas tan inmenso que de alguna forma tengo que darle salida al producto..........

Y como he leído que las susodichas verdolagas tienen un montón de propiedades pues las voy a ir incorporando al menú y así se me va quitando esa manía que las tengo por lo invasoras que son las muy "jodías" .
Hay que coger las hojitas pequeñitas y las florecitas, que tiene un  sabor ....como diría yo....pues  que saben como menos a  "yerbajos".

Yo hice la ensalada con albaricoques, nectarinas, kiwis, verdolagas y cerezas del valle del Ámbroz que las compré "ancá" la Mari Carmen "churrera"  de cosecha propia y son unas picotas exquisitas.
Le añadí un yogurt natural con un edulcorante natural.
Si queréis le podéis poner un chorrín de aceite, azúcar y sal.

jueves, 14 de junio de 2012

Relatos de verano: Las vacaciones de María de la Merced





Todo está listo para marcharse a la montaña..., Mª de la Mercé ha terminado ya sus clases..., es  profesora de piano en el conservatorio de música.
  Maurí, su marido, días antes ha cogido el personal de limpieza  de su fábrica y los ha llevado a la masía para ponerla en orden para las vacaciones que va a iniciar su esposa.
 Él aún no ha comenzado sus vacaciones, lo hará de forma intermitente, sus numerosos viajes a los países asiáticos le tienen muy ocupado.

Maurí es un hombre "emprendedor", eso, unido a la herencia de sus abuelos de una fábrica de válvulas de ollas a presión , le ha llevado a tener una posición privilegiada en la sociedad catalana.
La fábrica, que un principio fue de válvulas de ollas a presión,  Maurí supo reciclarla en el momento adecuado, fabricando una olla eléctrica para novatos.

Tiene 300 trabajadores en su empresa y en estos momentos ha hecho un Ere, y paralelamente ha montado una factoría en China con una razón social totalmente diferente e incluso ha cambiado el C.I.F y de esta forma  le sale más económica la fabricación, ya que la mano de obra allí es muy barata.
 Teniendo en cuenta que su empresa no iba nada mal, pues la cifra de negocios que facturaba era bastante sustanciosa, no ha dudado en "mejorar el negocio".
 Ahora con la reforma laboral  lo ha tenido a "güevo" para hacer el cambiazo, lo ha dejado todo en manos de su abogado,  su hombre de confianza, Jordi, el cuñadísimo...
Como resultado: ahí están los perjudicados 300 trabajadores, con un pie dentro y el otro fuera de la fábrica.

Hay que expandirse..., el futuro está en Asia, le comenta a menudo Maurí a Mªde la Mercé...
A pesar de tener una agenda muy ocupada, Maurí, siempre encuentra momentos para satisfacer a su esposa Mª de la Mercé en todos los aspectos de su vida...
Y,  como cada año, cuando ella coge las vacaciones en julio, él coge su todo terreno y lleva al personal de limpieza de la fábrica a la masía para darle una vuelta a toda la casa, aunque ya la mantiene limpia durante todo el año los guardeses de la masía, un matrimonio extremeño que llevan 25 años encargándose de  todo, muy trabajadores y perfectamente leales a sus amos.

-Lo quiero todo radiante..., y al terminar pongan un  enorme ramo de azucenas encima del piano, ya saben que son las flores preferidas de mi esposa. Sobre las siete de la tarde vendré a recogerles  -Les dice Maurí -.

A las siete de la tarde llegan a la masía, primero Mª de la Mercé con su mercedes de un blanco resplandeciente y detrás Maurí con los sirvientes filipinos, sin los cuales su esposa ya no podría vivir.
Se baja del "mercedes" Mª de la Mercé, radiante,  con una pamela blanca y gafas de "Gucci" y bolso de "Luis Vuitton", pantalón pitillo  color camel, camiseta estilo bebita y sandalias de piel de serpiente.
Salen a recibirla los guardeses y ella muy cariñosamente les da un abrazo y pasa a la masía.
Todo está en perfecto orden, es una enorme mansión con un montón de dependencias.
Ha conservado la estructura que tenía cuando la heredó de sus abuelos sólo ha reformado los siete cuartos de baño con material italiano de últimas tendencias y  en toda las estancias está presente el arte, cuadros y esculturas de arte moderno y vanguardista.
 Su marido, en su tiempo libre, se dedica a  visitar galerías de arte y a comprar obras de artistas jóvenes a los que  se les augura un brillante porvenir.

Mª de la Mercé como todos los veranos alterna su estancia en  la masía con la torre que tienen en la costa brava, un precioso chalet que Maurí le compró a unos franceses.
Mi vida...  aquí es un poco monótona..., le comenta a menudo a su hermana por teléfono...

Se levanta sobre las diez de la mañana, después del desayuno juega una hora al tenis con una amiga, después se toman un aperitivo, se dan un baño en la piscina,  y después de comer lectura y música clásica...
Por las tardes  da largos paseos y  a su regreso a la masía toca el piano durante dos horas.

Cuando regresa por la noche  Maurí, cenan en el velador, él habla sin parar de su apertura en el mercado asiático y de lo bien que le van los negocios, sólo interrumpe su monólogo para decirle a  Mª de la Mercé que está radiante y continúa hablando y bebiendo un Don Perignon.
Se levanta de la silla y se acerca  a su esposa, la rodea con sus brazos y le sirve una copa de cava.

-Querido mañana iré con Mª Dolors a la playa......iremos a comer al "Bulli", recuerda que nos tienen la mesa reservada.
-Me parece magnífico mi amooor..., yo no puedo ir , mi amor..., tengo reunión con los japoneses.
-Estoy agotado, ¿ Nos vamos a dormir... Merceditas?
-Matilde pueden retirarse a dormir...
-¡Ah! por cierto, Matilde ¿Este año no viene su sobrina Paqui a visitarla...?
Había pensado en encargarle unos jamones ibéricos... de su tierra.
-Lo siento señor pero me ha dicho la Paqui que  este año, como las cosas están tan mal con esto de la crisis, que no salen de vacaciones...
-Claro, claro "esto" está fatal..., que me lo digan a mi...
Escolta, escolta Merceditas mira lo que diu  la Matilde...: Que las cosas tampoco van bien por Extremadura...



martes, 5 de junio de 2012

Relatos de verano: "La Depilación"






A la mayoría de las mujeres españolas nos horrorizan los pelos, o por lo menos a mí y a mis amigas. 
En estos momentos, y más cuando éramos jóvenes, ahora, que se acercan las fechas de ir a la playa, piscina y al río comienza nuestro calvario.
Sobretodo las que no hemos entrado  de lleno todavía en las modernas depilaciones de "Laser Diodos" 
Qué... ¿ Qué demonios será eso?, que dicen que son indoloras pero de indoloras no tienen nada...
O yo debo de ser muy delicadita, como dice mi marido que soy como la princesa  del guisante...

Yo, que ya voy siendo bastante madurita he pasado por casi todos los métodos de depilación habidos y por haber...
Comencé a depilarme allá por los años 60 largos...
Era yo una niña feliz hasta que una enorme pelambrera, al principio dorada, y más tarde renegría, comenzó a apoderarse de mis largas e interminables piernas.
Todo empezó quitándole a mi padre una "agucinilla", y... detrás del transformador de la luz, allí mis amiguitas y yo nos introdujimos en la ya imparable tarea de depilarnos.
Primero fuimos a buscar unos cardos de esos que pican de morirse, no íbamos muy lejos
En Zarza había y hay cardos borriqueros por cualquier rincón.
Al cardo había que quitarle todos los sépalos o pétalos secos con los que nos dábamos unos buenos pinchazos y así..., hasta que nos quedaba una bonita brocha muy suave.
Con una raspa de jabón casero, la brocha rudimentaria y la “agucinilla”, y sin maquinilla..., cogida a pelo  la "agucinilla", con dos dedos, inicíabamos nuestra primera depilación.
Mojábamos el cardo borriquero en agua, lo enjabonábamos y nos lo aplicábamos en las piernas,  y con la cuchilla cogida entre los dedos íbamos depilándonos (más bien degollándonos).
El resultado era una buena “escabechina”:
Las piernas, llenas de cortaduras, sangraban  por diferentes puntos donde posiblemente habríamos cortado algunos granillos.
Para que se detuviera la sangre nos pegábamos trocitos papel de fumar de “librito”.
Las primeras veces las piernas quedaban suaves y lisitas que daba gusto verlas.
Permanecíamos escondidas hasta que podíamos quitarnos los papeles de fumar de las piernas.
Pero en cuanto aparecíamos en casa se daban cuenta de la degollina que llevábamos en las piernas y la bronca era tremenda:
-Pero soooo..., booooba a quién se le ocurre..., ahora te van a salir los pelos como cañamones  y ya  no vas a parar de depilarte en toda tu vida... -Me decían.


Después del broncazo, cuando volvió a salir la pelambrera, se me ocurrió teñirme los pelos de las piernas de rubio.
Así que, cogí el bote de agua oxigenada, y me la eché a chorros por las piernas y se me quedaron las piernas como las de una “guarrapina colorina” con toda la pelambrera rubia y las piernas rojas, con manchones blancos...,  que me picaban a rabiar...
Los pelos rubios se veían más que los negros, así que con las piernas metidas en una palangana con agua y una piedra pómez, restregaba hasta que los pelos por la fricción se iban cayendo y la piel, por supuesto, también...


Al verano siguiente, el método del teñido hizo que la pelambrera creciera y se multiplicara por un millón de pelos...
Por tanto decidí por mi cuenta entrar en el tercer método de depilación:
El método Taky que consistía en aplicarte un líquido amarillento que olía a mil demonios..., como a ratas muertas.
No sé qué producto sería y de qué demonios estaría hecho.
Mis hermanas lo utilizaban y aunque lo hacían en el desván, olía toda la casa que apestaba.
Había que aplicar el líquido con un "guisopo" en las piernas y mantenerlo en las piernas un tiempo prudencial porque de lo contrario había peligro de quemaduras y es de suponer que yo no calculé bien el tiempo porque  me quemé..., pues como todo lo hacíamos a escondidas..., y sin reloj..., y lo desastre que soy yo para seguir cualquier indicación...


El cuarto método llegó con las cremas depilatorias parecidas al líquido anterior pero ya más suaves y menos apestosas.
Se aplicaba la crema con una espátula, esperaba hasta que veía al pelo retorcerse y quedarse “arrugao” como una culebrilla, y a continuación pasaba la espátula e iba recogiendo la pelambrera.


El quinto método utilizado fue la CERA:
 ¡Horror! ¡Qué dolor¡
Pero decían que era más efectivo..., que el pelo tardaba más en salir y que salía más débil...
Al principio vendían unas pastillas de cera  de color miel que había que calentar al fuego, para que se derritiese, en un cacillo viejo e inservible.
Había que calentarlo en la cocina de butano, y muchas veces si no estabas pendiente se te derramaba..., y  despegar la cera de la cocinilla te costaba dios y ayuda, además de una buena bronca por el malísimo olor que dejaba en la casa.
Una vez que la cera se había derretido me subía con el cacillo al desván, bueno nos subíamos todas las amigas; este método ya lo hacíamos en grupo.
Recuerdo la primera vez que mi amiga me untó de cera la pierna de arriba a bajo, para acabar más pronto; esto lo hacíamos a la hora de la siesta, antes de ir a bañarnos al río.
Bueno..., pues cuando fue a despegarme la cera no se arrancaba, se había solidificado en mi pierna,  y me había dejado mi pierna como escayolada de una asquerosa cera de color marrón, llena de "escurriajos".
 Sobre todo en la zona de la rodilla. Me tuve que ir al río con la cera pegada y allí a base de pellizcos fui quitándomela poco a poco y me quedaron las piernas llenas de moratones.
Horrible, lo de aquella cera...., era, sencillamente, una tortura china. Primero  por lo que quemaba y segundo el dolor tan espantoso al dar el tirón.
Más tarde ya vendían la cera en tarrinas, era de color verde y quemaba menos pero para mí..., seguía siendo espantosa...



El sexto método de tortura depilatoria menos agresivo y más ligerito era la cera fría.
Yo como siempre lo probaba todo... 
¿Cómo no iba atreverme con este nuevo método?
Compré la cera fría que consistía y creo que sigue consistiendo  en unas tiras de papel de celofán impregnados de una cera que parece miel.
Recuerdo que me puse las tiras de papel y como ya en esos tiempos los pelos eran como cañamones, y salían de dos en dos, tiraba del papel y salía completamente limpio de pelo y paja. Lo volvía a intentar varias veces hasta que me llevaba la piel intentando quitar todo el "repegoteo" asqueroso de la cera, que sólo salía con un algodón mojado en alcohol con el consecuente escozor que producía en mi delicadita piel.


El séptimo método de depilación allá por los años 80 fue la famosa y revolucionaria "Epilady", que era un artilugio que tenía un alambre retorcido en espiral a modo de resistencia, que al conectarlo a la corriente giraba el alambre-resistencia y atrapaba los pelos, y en ese mismo instante se te oía  gritar hasta en la luna...
Unos años más tarde la perfeccionaron y sacaron la depiladora a semejanza de la maquina eléctrica de afeitar masculina.
Tengo que decir que esta ya  la aguanté mejor o es posible que mi piel ya estuviera curtida después de tanta "chichina". 


El octavo método de depilación ya en los años 90 la depilación eléctrica,  más efectiva y ya hecha por profesionales...
Pero las torturas chinas se quedan chicas al lado de ella.
La, descarga eléctricas que te daban para matar el vello, pelo por pelo..., te hacía ver las estrellas del firmamento.

 ¿Quién me dice a mí que eso de la depilación no era y es  una tortura?

Y ya por último la depilación " Laser Diodo" (palabras mayores), que por lo visto es la más efectiva y menos dolorosa pero a mi me sigue doliendo.

No se si me dejaré algún método en el tintero... 

¡Ah, se me olvidaba! la inseparable pinza de depilar, no conozco a ninguna mujer que no tenga unas "Pinzas".
Pero estas siempre como complemento de los otros métodos de tortura-depilatoria. 

Hay mujeres que no se depilan y están tan felices, pero por desgracia yo no soy como ellas y no me gustan las pelambreras así que a sufrir se ha dicho...

¡Hay que ser toooontaaaaa...!

Yo pensaba que los chicos eran más listos porque no se depilaban, pero ellos ya están empezando a caer en la trampa...
Los veo en la piscina climatizada perfectamente depilados...
No saben donde se han metido...


lunes, 4 de junio de 2012

EL HUERTO ME TRAE MUERTO


Como veréis en la fotos ya empiezo a tener resultados en el huerto......

Las acelgas se han multiplicado por mil(como los cenizos y las ortigas) y tengo a toda la familia aburridos de comer acelguitas en todas sus variedades:

-Tortilla de acelgas que a mí me parece exquisita.Coges las hojitas más tiernecitas las cueces y a continuación bates tres huevos, mezclas bien las acelgas escurridas con el huevo y finalmemte haces la tortilla como si se tratara de una tortilla normal y corriente.

-Hervido de acelgas con patatas: también muy fácil, pones a cocer las acelgas troceaditas con una  patatas nuevas. Cuando estén cocidas le escurres el caldo y las aliñas con aceite, vinagre y sal gorda.
Este hervido, para mí con la patatita nueva, es exquisito y fijaos que simple.

-Revuelto de Acelgas : Una vez hervidas pones aceite en la sartén sofríes unos ajitos, taquitos de jamón y  le echas una cucharadita de pimentón de Zarza de Granadilla y un huevo a medio batir.

-Acelgas con bechamel: después de hervidas las acelgas las dejas en un colador para que se escurran bien.
Haces una bechamel ,como ya te indiqué en recetas anteriores,(puedes comprar un bote ) y en una fuente de horno pones la mezcla de acelgas con la bechamel, le espolvoreas queso rayado por encima y las pones a gratinar al horno.

-Pencas de acelgas rebozadas: cueces las pencas y una vez cocidas las secas y las rebozas en huevo y en pan rallado y las fríes en aceite caliente.

-Emparedados de jamón serrano : con las pencas ya cocidas, introduces a modo de emparedado una loncha muy fina de jamón serrano y una loncha de queso, lo rebozas en harina en huevo y en pan rallado y lo fríes.

Bueno no diréis que no hay variedades de modos de cocinar las acelguitas......

¡¡Houston!!  ¡¡Houston!!   Tengo un problema...... las hormigas me han invadido el huerto y se están comiendo las patatas...
Son hormigas rabiosas que pican.
Se que esto no es ecológico pero estoy echándole "ZZ", no sé con que me encontraré cuando vaya el próximo fin de semana, que tenía previsto sacar las patatas blancas,  llamadas en Zarza  "Repunciaaaa"  a la variedad Red Pontiac. Me gusta más Repunciaaa......como dicen en Zarza...
Por otro lado está el tema "melón  y sandia" que tampoco nacen o nacen y desaparecen misteriosamente.

Esto es muy complicado pero sarna con gusto no pica......


                    Mariche ahí abajo al lado de las lombardas verás mi zueco fashión........

viernes, 1 de junio de 2012

Relatos de verano:Las vacaciones de Paqui





Se acerca el verano y Paqui anda con la mosca detrás de la oreja, no le dejaron muy buenos recuerdos las vacaciones del año pasado, y teme que este año el chollo sea un engaño peor que el del año pasado.
 Con esto de la crisis... los hoteles playeros anuncian grandes chollos de alojamientos a 100 metros de la playa...
Cien metros que a ella, el año pasado, le parecieron 100 km. Cuando iba cargada con la bolsa de la playa, las toallas, la sombrilla y, todo esto, con un calor aplastante que la dejaba derretida en la arena como un  escupitajo.
Cuando acabaron las vacaciones se prometió a sí misma que para el próximo verano se lo pensaría mucho a la hora de elegir lugar y hotel.

Se lo está pensando... ¡Vaya si se lo está pensando!
Sin decirle nada a su marido, está pensando que este año no quiere  playa.
Una fobia, pre y pots playa..., se está apoderando de ella, aún sabiendo lo bien que le viene el agua del mar para su sinusitis...
Paqui se ha liado la manta a la cabeza y ha decidido viajar, viajar sí,  pero  con los documentales de la dos, sentada  o echada en  su cómodo sofá.
Unas veces visitará  la India, otras  Asia, otras  Sudamérica y la mayoría de las veces lo hará al norte de África, que es su país preferido.
Pero aun no le ha dicho nada a su marido... Él tampoco pregunta, como a él nunca le ha gustado la playa... Él, espera a que ella diga algo...
A Paqui le gusta viajar mucho pero a  su marido no le gusta nada y este año ella siente una pereza tremenda, son ya muchos años preparando sola las vacaciones y no quiere volver a oír: 
 "Ya te lo dije, pero te emperraste".
Está cansada, todos los años el mismo cantar para convencer a su marido para realizar el viaje:
Sólo de una semanita... "porfa" -Le suplicaba.
Ella siempre elegía junio para ir al mar, porque en esas fechas las playas no estaban masificadas...
Por lo que ya no pasa, es, por  ir a una playa donde tenga que estar tumbada al lado de miles de veraneantes.
 A ella lo que más le motivaba era ir a  calitas solitarias y darse unos buenos chapuzones, bucear y mezclarse con los bancos de peces  que nadan junto a las rocas. 

Paqui se lo está pensando..., le da una pereza tremenda el viaje en coche, que empieza con el madrugón que le da su marido el día de la partida. Siempre tiene que salir, por narices, a las  cinco de la madrugada, como si se fuera acabar el día...
También la echa para atrás la compra del bikini y los vestidos playeros, ha engordado unos kilos y le salen moyas por todas partes, y por otro lado la economía no está muy boyante.
Pensaba Paqui en lo fácil que es  llenar la  maleta, siempre a rebosar de ropa, de la cual apenas se pondría tres prendas, pero Paqui siempre llenaba la maleta por si a caso... y eso le llevaba a grandes discusiones con su marido.
Pero también ya está pensando en la vuelta y lo difícil que es vaciar la maleta...  al regresar de las vacaciones, vaciar esa montonera de ropa sucia, toda llena de arena y con ese olor a humedad, tan característico, que la ropa coge en el hotel barato...
A su regreso se pasaba la maleta sin abrir por lo menos dos días en el dormitorio, hasta que al tercero la empujaba con el pie hasta la cocina y la vaciaba en el suelo  e iba seleccionando lavando, tendiendo y planchando...

También le venía a su mente la tediosa y larga autovía; las paradas en las solitarias e impersonales áreas de servicios; sin un árbol como si estuvieran en el lejano Oeste.
Con el mostrador de la cafetería lleno de  bocadillos de jamón reseco y quesos grasientos de pan congelado y las ensaladas tiesas y flatulentas.
 Le molestaba hasta recordar la imagen de los guiris que no miran nunca a los ojos, porque siempre están consultando un mapa y le horrorizaban  sus sandalias y sus calcetines blancos de algodón.
 Ellas flacas, rubias o canosas y ellos coloraos como tomates y con una buena barriguita cervecera.
Tampoco puede... con los servicios, los baños..., que huelen a desagües y  a tuberías viejas que tiran para atrás y están sucios porque ya ha pasado por allí un tropel de personal y han dejado  el suelo repleto de compresas asquerosas, salvaslips, pañales de niños, y los wáteres con restos de mierda..., que a Paqui le dan ganas de vomitar.
Y, recuerda, al salir del restaurante: el calor aplastante del mediodía; la soledad del parking, con algún veraneante, de una categoría social inferior a ella, comiendo unos bocadillos a pleno sol y las moscas y avispas revoloteando a su alrededor, con el suelo lleno de servilletas sucias, papeles de plata engurruñados con restos de comida, latas de cocacola, de cervezas y botellas de plástico.
¡Todo en el suelo alrededor de una papelera rebosante de basura!
También le venía a su memoria: aquel niño que salía del coche, y pálido como un cadáver echaba la pota, y el marido  como un energúmeno salía del coche gritándole a la mujer:
 ¡Te dije que no le dieras de comer! Pero como nunca me haces caso..., pues ahora a ver como limpiamos el coche...
¡Déjame en paz ahora con el coche..., so mendrugo no ves como está el niño...!
Le grita su mujer, que lleva en brazos al niño vomitador y agarrada a su pierna una niña medio dormida y gimoteando...
Y lo que más la hundía era ver a esa parejita de jóvenes tan frescos y lozanos que bajaban del coche sonriendo y abrazados, que le recordaba su juventud perdida.

Y, ya al  llegar a la ciudad playera al mediodía, con toda la calorina y  con las pérdidas en las innumerables rotondas  antes de llegar al hotel, con las consecuentes discusiones con su marido... Si hay que salir por aquí o por allí...
Y cuando  por fin encuentran  el hotel, en tercera línea de playa, un hotelucho perdido en una barriada,  llena de contenedores, con basura a rebosar, con perros y gatos rebuscando en la basura.
Al lado de un supermercado con un montón de flotadores  amarillos, barcas hinchables, bikinis baratos de colorines, pareos horteras, bolsos de rafia, cubos palas, rastrillos y chanclas de todos los colores, colgados de la puerta de la entrada.
El hotel siempre lo cogían  con pensión completa, aunque algún día su marido se estirara y comieran una paella en la playa.
 Pero lo normal era, que hicieran  todas las comidas en el cutre buffet libre; con la misma comida todos los días: lonchas de mortadela, fiambres, paellas llenas de cáscaras de moluscos,
ensaladillas,  pollo y magro de cerdo en salsa...

¡Por dios, se decía la Paqui que necesidad tengo yo de todo esto..., con lo a gustito que estoy yo en mi casa, en mi saloncito, en mi dormitorio, mi baño y en mi cocinita que me hago mis verduritas, mis paellitas,  pescaditos, mi carne, y si quiero mis marisquitos..., como a mi me gustan...
Y, aquí, me tengo que pelear para coger un plato de pasta, que nunca se me hubiera ocurrido hacer en casa, y tengo que soportar a madres que gritan Kevim... coooooomeeeee.
Y,  por las tardes realizando turismo por los alrededores, coche para arriba coche para abajo. Cargada con la cámara, y foto aquí  y foto allí.
 En las que sólo sale su marido. Que cuando las enseña, a su regreso, en la oficina, le dicen los compañeros:
¿Pero estás segura que tú has ido de vacaciones porque no sales en ninguna foto?
Pero lo que más le tira para atrás es: el dormir en hoteles baratos, la dejan  baldada esos colchones y almohadas que son como piedras.
 A las dos noches de dormir fuera de casa ya está echando de menos su confortable cama, su baño y sus objetos cotidianos.

Todo estos recuerdos de veranos anteriores le venían a Paqui a su mente y se dijo: yo este año voy a veranear en mi sofá con los documentales de la dos.
Al fin al cabo lo que recordaba de sus anhelantes visitas a museos y a lugares idílicos quedaban en su mente como diapositivas que iban pasando deprisa como una película no vivida.
Es que una semana no da para más...

Llegaron sus vacaciones y el marido no le dijo nada y ella ese día se levantó tarde, se puso la radio,  radio nacional, le gustaba escuchar a la Pepa y a sus colaboradores y se preparó un buen desayuno con  zumo de naranja auténtico y tostadas con aceite virgen extra y fruta fresca; se lo llevó a la terraza y se lo tomó tranquilamente leyendo el periódico en su ordenador portátil y escuchando la radio.
Para la comida no se complicó la vida. Hizo un gazpacho y un pescado a la plancha.
 A media mañana se marcharon a la piscina del barrio, Paqui se dió un buen baño, a continuación se tomaron unas cervecitas con unos amigos y se fueron a comer a casa.
Por la tarde después de la siesta estuvo pintando un rato; cuando cayó el sol fueron al cine y esta vez no tuvieron que hacer cola porque la ciudad estaba vacía, y a la salida se tomaron unas gambitas a la plancha en una terraza.
Se fueron a casa, se acurrucó en su sofá y después de ver un documental del norte África, recorriendo el zoco con todo su exotismo, fragancias y colorido se marchó a dormir a su camita y al día siguiente se levantó la Paqui como una reina...
Y su marido mirándola le dijo:
 Si... ya te decía yo... que... la arena es bastante molesta...