lunes, 24 de diciembre de 2012

MENÚ NAVIDEÑO





Rollito de lubina con langostinos






Rollito de lubina con langostinos:

1º. Le dices a la pescadera que te haga  la lubina en dos filetes. Quítale todas las espinas, también  puedes hacer este plato  con cualquier filete de pescado que tengas a mano.

2º .Pela dos langostinos para cada filete.

3º. Enrolla  el filete con los langostinos.

4º. Coloca los rollitos en una fuente untada con mantequilla.

5º. Rocíale un chorrito de jerez.

6º. Introduce la fuente, tapada con papel de aluminio, al horno a 200º durante 10 minutos.

7º. Haz una salsa con un botecito de nata y dos yemas de huevos. Calienta la nata, y sin dejar de mover con una cuchara de madera, le añades las yemas. Procura que no hierva para que no se corten las yemas.

8º. Vierte la salsa por encima de los rollitos de lubina, justo en el momento de servir.


Perdices rellenas:




1º en una sartén rehoga un puerro, unos taquitos de jamón, si puede ser de recebo o ibérico, mejor que mejor y panceta.


2º  Hazte con higos pasos y con uvas pasas.

3º Haz una mezcla con todo y rellena las perdices.

4º.Salpimentar y untar con aceite las perdices ( si no tienes perdices lo puedes hacer con codornices o pollitos y así no las tienes que pelar... que a mi me ha costado un h....y me he llevado toda la piel tirando de los pelucos, pero me las dio mi amiga Chonchi y se lo agradezco mucho porque me han solucionado la cena, aunque me den trabajito).

5º Ata la perdiz e introdúcela en una fuente al horno, pintada con aceite y con una cebolla . 

6º Deja que se dore a unos 175º y que vaya soltando la grasilla.

7º Cuando la cebollita esté dorada le añades un vaso de jerez .

5º deja cocer durante 1 h y 30m.  hasta que esté tierna.Y si es necesario le añades un chorrito de caldo de vez en cuando, de un caldo que habrá preparado con una carcasa de pollo y verduras, que además este caldo te pude servir para hacer un consomé.
Y vas regando la perdiz con la salsa y el caldo para que no se reseque.   





Postre:

Helado de vainilla.
Higos.
Uvas.
Moras 
Caqui

Las frutas las tengo todas congeladas del verano excepto el caqui que es de temporada.




P/d: según vayan estando listo los platos os pondré las fotos, os pongo estas para que vayáis abriendo boca...

lunes, 17 de diciembre de 2012

¡FELIZ NAVIDAD!




A todos mis seguidores y lectores os deseo que paséis unas felices fiestas.
Y no he encontrado mejor forma de felicitaros que poniendo las imágenes del portal de Belén de unos vecinos de Zarza que se llaman : Marisa y Julio.
Ellos llevan más de tres años haciendo su belén de forma muy singular. Añadiendo al nacimiento tradicional, los oficios y las labores del campo propias de nuestro pueblo.
Se han esmerado mucho haciendo miniaturas de todos o casi todos los enseres que se utilizaban hace muchos años para realizar todas las tareas.
Y les ha quedado realmente bonito y entrañable.
Me ha dicho Marisa que pude pasar por su casa a ver el belén el que lo desee.  





















El diario de Pura (2)



Cayo se desploma encima de la cama de su madre, y permanece tirado en la cama abrazado al cuaderno de Pura.
 Al rato se incorpora, abre con nerviosismo y con tensión el diario, como aquel día, que siendo, aún un niño, la siguió por el camino del cementerio y la sorprendió abrazada a un hombre.
Por un momento ha dudado: entre coger el cuaderno y quemarlo..., o echarle un vistazo. Por fin  decide leer el diario de Pura García, su madre.

Día 10 de Mayo de 1968

Hoy hemos llegado a París mi hijo Cayo y yo, después de un duro e interminable viaje.
Cayo ha pasado casi todo el viaje dormido, sólo se despertaba cuando yo le zarandeaba y le decía:
¡ Mira , hijo!, ¡Mira qué paisajes tan bonitos...!
 Pero Cayo iba un poco mohíno, estaba apenado por dejar a sus amigos en España y no mostraba demasiada atención a los paisajes.
 El viaje se me ha hecho eterno, yo no podía imaginar que París estuviera tan lejos.
Durante el trayecto han pasado por nuestro compartimento más de cincuenta personas, subían y bajaban todo tipo de personas, unos amables y otros  menos amables, gente aseada y gente desaliñada.
Lo que peor he llevado han sido los olores a humanidad,  cada cual llevaba su olor característico, sin faltar el insoportable olor a sobaquina,  que huele como a cebollina cocida... y el olor a quesos "curaos" de los que se lavan poco los pies. Por esta razón apenas he podido comer bocado durante todo el trayecto.
Cayo tenía su cabeza apoyada en mi regazo y dormía profundamente, y yo apretaba con mi mano una bolsa de tela, que llevaba colgada del cuello con el dinero, que he ahorrado durante toda mi vida, 7.532 pesetas.
Me advitió Fidel que tuviera cuidado con el dinero, que a veces en el tren te roban si te quedas dormida.
A penas he dormido. Durante el trayecto de la noche he ido todo el tiempo apoyada y recostada en cristal de la ventana, siempre de cara a la entrada del compartimento, y Cayo apoyaba su cabeza en mi pecho.
¡Cuanto quiero a mi hijo!, es lo mejor que me ha pasado en mi vida.
Otra razón por la que no he pegado ojo ha sido porque contínuamente alguna persona  apagaba y encendía la luz  para ver si había algún asiento libre... o porque entraba el revisor pidiendo los billetes.

Cuando amaneció, mi hijo tenía necesidad de ir al servicio, le dije a una señora que viajaba a nuestro lado que me cuidase las maletas y le acompañé, pues me había dicho Fidel que no le dejara solo, que a veces, misteriosamente, han desaparecido niños en los viajes.
En este momento  he conocido a un hombre, se llama  Jaime. Le he conocido accidentalmente. Acompañé a Cayo al servicio, y no pudo entrar porque estaba ocupado, esperamos bastante rato, y como, Cayo, no se podía aguantar me pasé a otro vagón.
Pasamos a otro vagón y me quedé sorprendida de lo bonito y diferente  que era y de la gente tan elegante que iba allí. Y sobretodo lo bien que olía ... seguramente todos tienen en sus casas bañeras con agua caliente, sales de baño, perfumes y jabones con fragancias exquisitas, cosas de la que carecen los pasajeros de mi clase, aunque mi madre siempre me decía que el aseo personal no era exclusivo de los pudientes...
Decía: ¡Hay que lavarse aunque sea con agua helada!
  Pude leer en un cartel por encima de la ventanilla:
 "Clase primera". El nuestro era de "clase 3º".
Los asientos eran de cuero y almohadillados, no bancos de madera como los nuestros, y los pasajeros hablaban bajito, o leían y estaban bebiéndo un zumo que una camarera les había servido.
Cuando íbamos por la mitad del vagón me detuvo el revisor.
-¿A dónde va señora? Por aquí no puede pasar...¡Váyase a su compartimento!- me dijo el revisor-
-Mi hijo necesita ir al servicio y está ocupado el de mi vagón.
-Pues que se espere.
-No puede esperar.
-Le repito que abandone este compartimento.
De repente se acercó al revisor, un hombre muy atractivo, y le enseñó una tarjeta y susurrándole al oído, le dijo: ¡Haga el favor de no molestar a la señora!
El revisor se disculpó con nosotros y pasó Cayo al aseo, y cuando salió agarré fuertemente la mano de mi hijo y caminé por el pasillo con la cabeza bien alta, de pronto sentí que todas las miradas estaban clavadas en mí.
De regreso a mi vagón, Jaime se levantó de su asiento y nos abrió la puerta para que pasásemos; los demás pasajeros nos miraron y nos ofrecieron una agradable sonrisa.Yo agradecí a Jaime su ayuda con otra sonrisa.
Al rato he visto a Jaime mirando en el vagón, y cuando nos ha visto ha entrado en el compartimento y se ha sentado allí con nosotros, ha entablado una conversación con nosotros y se ha interesado  por nuestra procedencia. 
Hemos hablado mucho durante el viaje. Yo le he preguntado por su profesión, he visto que ha dudado un poco y me ha dicho que es músico, que toca en una sala de fiesta; toca la trompeta y la armónica.
De repente ha sacado una preciosa armónica de su bolsillo y se ha puesto a tocar la música de una película:
 " La muerte tenía un precio", le he dicho yo, cuando la he reconocido.
Y así hemos pasado un agradable rato, mi hijo y yo, intentando reconocer los títulos de las canciones que él tocaba.

  Se ha ofrecido a enseñarme París, pero yo he rehusado muy amablemente; le he dicho que mi marido lleva viviendo mucho tiempo en Francia y que está deseando enseñarme París.
Me ha pedido la dirección de dónde voy a vivir en París, me ha dicho que le gustaría quedar un día para pasear juntos con Cayo por la orilla del Sena.
He dudado, un poco, pero al final se la he dado, creo que no debería habérsela dado, hay algo en ese hombre que me inquieta, es muy nervioso, muy guapo, es moreno con unos preciosos ojos azules, muy vivarachos y alegres, y no para de fumar, enciende un cigarrillo con otro.
Hablaba en castellano pero con un seductor acento francés.
 Y no ha parado de mirarme durante todo el trayecto. Y he sentido un placer extraño cuando se cruzaban nuestras miradas.
Un placer, que nunca he sentido con Fidel, sólo lo he sentido con Salvador. Esto me atormenta, ya tuve una mala experiencia con Salvador y me doy miedo a mí misma, no quiero meterme en más líos.
¡Hacía tanto tiempo que no tenía esta sensación!, sensación que me hace sentirme viva, pero por otro lado, peligrosa sensación, que espero se quede ahí, solamente, en una sensación.
No quiero  volver a verle y así no tendré problemas de ningún tipo. Ahora que ya estoy con mi marido, no tiene sentido que me sienta atraída por otro hombre, ¡dios mío! Esto no puede ser normal...
Ha debido notarme algo en  la cara, porque me ha preguntado:
-¿Que le pasa, se encuentras mal?
- ¡No!, le he respondido: estoy un poco cansada.
Entonces se ha marchado a su vagón.
Al llegar a la estación me ha ayudado a bajar  las maletas. Su mano ha rozado la mía y he sentido un escalofrío, que me ha recorrido todo el cuerpo; creo que él lo ha notado y me ha sonreído.
Y, yo nerviosa le he tendido la mano para despedirme de él.
Se quedó un instante con mi mano hasta que se acercó Fidel y yo, dando un tirón, solté su mano y me abalancé sobre Fidel.
 Con  una preciosa sonrisa se alejó. Después le he visto que nos seguía a distancia por la estación.
Al llegar a nuestro domicilio, he mirado para atrás para ver si veía a Jaime, pero no he visto a nadie.
Creo que en el fondo me gustaría volver a verle, me ha parecido una persona muy interesante, muy amable y misterioso. Pero por mi bien debo olvidarle.
Hablando de otro tema, de camino a la portería lo poco que he podido ver de París me ha encantado y me ha impresionado la majestuosidad de los edificios.
Al llegar a la portería nos ha recibido Jean Pierre, el mayordomo de monsieur le president.
Jean Pierre, tiene ademanes amanerados, se lo he comentado a Fidel y me ha dicho que son bobadas mías. Creo que vamos a congeniar muy bien o por lo menos eso espero, es encantador y me ha tratado con mucha cortesía y sensibilidad.
Presiento que vamos a ser buenos amigos, se ha ofrecido a enseñarme todo el edificio y a acompañarme mañana al colegio de Cayo.
En mi primera noche en París, tantas emociones y nerviosismo me han desvelado, después de amarnos Fidel y yo, él se ha quedado dormido. Yo he salido al saloncito a tomarme un café y a fumarme un cigarro. Y de pronto he oído una hermosa melodía que venía de la calle y  me he asomado a la ventana y he visto a Jaíme tocando la armónica al otro lado de la avenida, enfrente del edificio.
Serían las 3 de la madrugada, me ha saludado con la mano, yo le he sonreído y he cerrado la ventana.
De pronto se ha levantado Fidel y me ha dicho:
- ¿Qué haces Pura con la ventana abierta?
-Nada, nada... he abierto para que se vaya el humo.
Me he metido en la cama con Fidel y me he abrazado a él con todas mis fuerzas, y he rezado para que no me vuelva a encontrar a Jaime nunca más en mi vida.... y no he dormido en toda la noche.

Cayo, revuelve su cabello canoso e intenta recordar a ese hombre, llamado Jaime, sobre el que escribe su madre y de pronto se oye:
-Cayooo, Cayooo...¿Has cenado hijo?
-¿Tú otra vez madre...?
-Sí... hijo te vas a ver negro para librarte de mí...¿A qué no has cenado?
-No, no... tengo ganas.
-Si no tienes ganas las "crías".
-Come un poco del queso fresco de cabra que te ha traído la Tea la  "albendera" y come unas aceitunas negras con un cacho de pan.
¡Anda que si yo pudiera me comería un puñado de esas aceitunas negras aliñadas!
Aunque no tengo necesidad de comer nada, pero mira, las he visto en la cocina tan redonditas y tan gordas que me daban ganas de coger un "puñao" y comérmelas con sal gorda y con un cacho pan.
Pero luego he pensado y...¿ Por dónde me las como? Si me he quedado como una suave brisa.
-Madre no bromees con estas cosas, que yo lo estoy pasando muy mal...
-Pues deja de pasrlo mal porque yo estoy muy requetebien...
¿Pero qué escondes, hijo?
-Nada, nada...
-A ver...
¿Qué haces, hijo, leyendo mi diario?
-Madreee..., perdona, es que lo encontré, ahí, entre tus cosas y me pudo la curiosidad...
Por cierto ¿Quién era ese Jaime?
-¿Qué Jaime?
-Sobre el que escribes... el que conociste en el tren...
-¡Ah! y yo qué sé...
-¿Es que no te acuerdas de nada?
-No, no tengo recuerdos, a lo mejor es por el golpe que me di en la cabeza...
-¡Qué bobadas dices madre!
-Y tú preguntas demasiado...
-Porque a tí...ya te da igual, madre...
-Hombre, Cayo, estás hurgando en mi intimidad...
-¿A ver... si me vas a decir tú... ,ahora, a mí...que tú... no has hurgando en mi intimidad, y estando yo... vivito y coleando...?
-Si lo hacía era porque quería protegerte, y era la única manera de entrar en esa cabecita modorra y mojigata que cultivaste en tu adolescencia.
-Madre no te pases...
-A ver ... ¿Qué quieres saber?
-¿Quién era ese Jaime?
-Un desgracio... como todos...y yo... una bobona como pocas...
-¿Cómo, qué como todos...?
-Sí como todos, siempre buscando lo "mismo".
-Pues vaya concepto que te has llevado de los hombres...
-Hijo, he conocido a muchos... y todos al final buscaban lo "mismo".
-No me lo puedo creer con lo lista que tu eres y con la formación que tienes... pienses que todos somos iguales... 
-¡Anda duerme! que mañana te espera un duro día de viaje a París.
-¿Y tú, madre, te vienes para allá?.
-Pero mira que estás bobo...¿Cómo quieres que vaya yo para allá...?, yo ya no vuelvo para allá. Yo ya me quedo aquí  en el pueblo tranquilamente.
-Yo, madre, creía que tu podías estar ahora en todas partes...
Perdona que te lo pregunte otra vez:
¿Has visto a padre?
-Noooo, nooo he visto a tu padre, ya te dije que esto es un poco complicado, yo sólo estoy a dos palmos del suelo y de momento me han dicho que me voy a a pasar ahí un buen tiempo...
Y por el tiempo que hace que murió... yo calculo, que él debe de estar a la altura de la torre de la iglesia.
Además tampoco tengo la necesidad de verle...
-No entiendo nada madre...¿Quién te ha dicho que no puedes subir más arriba?
-Ni falta que te hace, hijo, ya te lo explicaré mejor cuando lleve más tiempo, yo también estoy un poco confundida....
-Sí...Sí...¿Quién te lo ha dicho madre?
-No creo que me lo haya dicho nadie, lo que ocurre es que yo he llegado ahí y no tengo necesidad de moverme, además así estoy más cerca de tí.
Yo deduzco que vas subiendo según te vas liberando de las ataduras que tenemos en la tierra.
-¿Pero no dices que te han desaparecido las "necesidades de..."?
- Si me han desaparecido todas las necesidades, pero, Cayo, yo creo que ni la muerte puede separarme de ti.
Pero lo que tengo claro es que yo... ya me quedo por aquí en el pueblo....
-Pues entonces yo tampoco me voy mañana, madre...
-¿Cómo? ¿Cómo que tú no te vas mañana?
-No, no me voy, me quedaré aquí un tiempo...

Continuará...

domingo, 9 de diciembre de 2012

SOLOMILLO CON CEBOLLITA




Elaboración:

-Trocea un solomillo de cerdo en medallones, y pon aceite de oliva en una sartén de hierro, si puede ser, y si no...coge una sartén que esté desgastado el teflón para que la carne se ase y no se cueza.

-Cuando la carne esté dorada la retiras de la sartén y  le añades una cebolla picadita.

-Una vez esté la cebolla rendida le añades un rociíto de sal y una cucharadita de azúcar.

-Finalmente sirve la carne con la cebollita por encima de los medallones de solomillo.

(Perdonad, pero la cebollita ha comenzado a soltar el "aceitito" y ya veo que el plato se ha convertido en un chapatal. Lo siento debería haberla escurrido un poquito)

¡Salud!

miércoles, 5 de diciembre de 2012

RAPE CON LANGOSTINOS




Este plato es muy sabrosito y sale baratito.

Elaboración:
 
-Compra unas colas de rape congeladas y unos cuantos langostinos, también congelados.

-En una sartén grande pon aceite que cubra el fondo.

-Cuando el aceite esté caliente, fríe un ajito en láminas y echa el rape rebozado en harina para que se dore.

-Cuando esté dorado, le añades los langostinos, una hoja de laurel, una pizca de pimentón, un chorrito de vino blanco, tres cucharadas de tomate frito casero y un botecito de nata.(Si quieres que tenga menos calorías, yo le echo leche desnatada)

-Lo dejas que cueza unos 15 minutos a fuego lento, moviendo la sartén de vez en cuando.

¡Salud!

El diario de Pura (1) (Continuación del pastelero fiel)



Ha amanecido un día triste y gris; en esta mañana de diciembre, la bruma y el vapor empaña los cristales de las ventanas de las casas.
Cayo está sentado junto a la ventana de la sala, y como cuando era niño, con su dedo índice comienza  a dibujar, en los cristales empañados, soles y nubes.
Las lágrimas se deslizan por su rostro, igual que las gotas del vapor concentrado, escurren de los trazos garabateados en el cristal; y, por la comisura de sus labios plegados, entran en su boca, y el sabor salado de las lágrimas le transportan a su infancia; a aquellos días, en los  que esperaba a su madre, a Pura, para que le hiciera la merienda y marcharse a jugar a la fábrica de harina.
Y, la esperaba, ahí, junto a la ventana, dibujando soles y nubes con su dedo índice.
El vapor se concentraba más en los cristales, cuando alrededor de la mesa camilla, encima del asiento y del respaldo de las sillas, Pura, ponía a secar la ropa, para que se secara con el calor que desprendía el brasero de "cisco".
Cuando llegaba su madre de trabajar le hacía la merienda, una rebanada de pan untada con miel de panal; manjar, que su madre guardaba en un puchero de barro, tapado con un una tapadera de corcho.

Sin prestar atención y distraído, Cayo, con su dedo índice, comenzó a dibujar una abeja en el cristal empañado de la ventana.
Al instante oyó una voz que salía de la abeja que había dibujado en el cristal, que le decía:
 -Cayo, hijo, no pintes en los cristales, que me los sobeteas todos...
Ya veo que no se te ha quitado esa manía tuya..., que tenías de pequeño de escribir en  los cristales de las ventanas.
-Madre, ¿dónde estás?
-Aquí,  hijo, siempre estaré junto a tí.
-Madre ¿por qué te has ido tan pronto?; todavía te necesitamos a nuestro lado.
¿No entiendo que te pudo pasar para caer en las vías del metro?, tú que siempre has sido tan precavida, no lo entiendo...
-Cayo, hijo, ni yo misma sé lo que ocurrió, pero no sufras, yo estoy bien, y por otro lado, mi vida ha sido tan intensa que ya me ha venido bien descansar.
Eso no lo digas ni en broma, madre, tú no te imaginas el vacío que nos ha dejado tu ausencia.
-Mira, Cayo, tú has sido mi única razón para seguir luchando en esta vida  "nuestra", y tú ya me necesitas poco, tienes una familia adorable, tienes: a tu mujer y a  tus hijas.
Ahora te toca dedicar todas tus energías a cuidar de África y de tus hijas...y procura  divertirte que la vida pasa muy deprisa.
-Madre, no me cambies de tema...
¿Qué ha pasado?
-Te repito que yo no me acuerdo de nada de lo que pasó ese fatídico día, pero que no te preocupes que yo estoy muy bien.
-¿Has visto a padre y a la abuela?
-Cayo, aún no he tenido tiempo para visitas, además esto es muy complicado...
-¿Pero no estáis todos juntos?
-Cayo, que te digo que yo aquí no he visto a nadie..., sólo, os veo a vosotros, y lo que veo no me gusta.
¡Basta ya de tanto llanto, hijo! y arreglaté con tu mujer, vive, disfruta y viaja con ella.
- Pero si no le gusta viajar...
Madre no me entiendo con mi mujer, cada día es más  fría, calculadora y rencorosa. No es la África con la que yo crecí en el pueblo, cariñosa y amable.
-Hijo, todos cambiamos con la edad; las relaciones en pareja son muy complicadas. Un día lo ves todo muy oscuro y al día siguiente... un abrazo o una sonrisa te devuelve al alba...
¡Habla con ella...! y sé detallista y generoso.

Pero ahora estamos en otra cosa, Cayo, hoy es mi funeral...,ya tendremos tiempo de hablar de todo esto en otro momento.
Cayo, ahora, dentro de un rato vendrán las vecinas a la casa, procura colocar un poco la sala, ya sabes que aquí lo cotorrean todo, pero no le des importancia, si hacen algún comentario inapropiado, lo hacen por aburrimiento.
 Sácale la botella de coñac a los hombres y a las mujeres unos mantecados y la botella de anís. Que debe de hacer mucho frío en esta mañana de diciembre.
-Madre yo no estoy de humor para sacar licores...
-Cayo, Cayo...qué ya has cumplido cincuenta años...,aunque yo siempre te traté como a mi niño chico, guapo, bueno y generoso, ahora debes actuar como lo que eres, una persona adulta.

-¡Ya tocan hijo!, ¡cuánta veces he oído yo doblar las campanas para otros...!; Pero nunca pensamos que cualquier día nos puede llegar a nosotros la hora.
Me alegro que me hayáis incinerado, pues no me apetece que me vean tan desmejorada. Seguramente mis vecinas se habrán molestado por verme así, perdónalas pero es que ellas no lo entienden, yo las comprendo muy bien. Dile que siempre las he llevado y llevaré en mi corazón, sobretodo a María.
¡Anda!, Cayo, date prisa, coloca la sala, que están a punto de venir.
-Madre no te vayas, quiero seguir hablando contigo.
-Ya tendremos tiempo en otro momento, ahora, procura que mi funeral quede bien, hijo. Si haces el favor, me pones sólo una azucena en mi tumba, no quiero más flores, que me dan alergía y estornudo.¡Qué boba soy! Se me olvida que estoy muerta.


Están “doblando” las campanas de la iglesia, tocan a muerto...
Las vecinas del pueblo sale a las puertas, miran para arriba, y miran para abajo; y a voces se preguntan:

-¿Por quién doblan las campanas?, ¿Quién se ha muerto?

-Dicen que han traído a la Pura de Francia, de madrugada, y la entierran hoy.

-¡Ay! Mi Purina, ¿Qué le ha pasado, a la pobre?

-Creo que la ha pillado un autobús en París; por lo visto tenía cataratas y no veía muy bien...

-Pero, ¿Quién te ha dicho a tí eso?

-Pos.. no sé...

-A mí me han dicho que se la encontraron muerta en un barrio de mala vida...

-Eso si que no me lo creo, la Pura era una señora....

-No sabéis lo que decís, dice Gregoria, yo me he enterao...que al parecer se ha caído a las vías del metro...

-Pobrecilla...pobrecilla...

- Y, que sus últimas voluntades eran, que quería que la quemasen y que sus cenizas se enterraran en el pueblo junto a su madre.

-¡Qué  mala vida ha llevado la pobre!

-Mala... ¿por qué?

-Pues por todo lo que pasó aquí, en el pueblo, de chica...; la mala vida que le dio Salvador...; los problemas que tuvo cuando el marido no le mandaba dinero para poder vivir dignamente ella y su hijo Cayo.
-Y, luego cuando se marchó a París, ¡Cuántas calamidades no habrá pasado la pobre allí!

-A todos nos tiene que llegar la hora.

-Si  pero hay unos que pasan por la vida de mejor manera que otros...

-Y... el pobre Cayo, con lo joven que es,  ya  tiene todo el pelo canoso, parece que la vida tampoco le ha tratado muy bien.

-¡Qué tonterías dices!, Cayo es un famoso pastelero en París...

-Sí, sí... será famoso, pero en su vida privada no creo que le vaya muy bien, se le ve triste; yo siempre dije que la África, "esa" no le pegaba mucho.

-Eso mismo digo yo...: ”hay ojos que se enamoran de legañas...”

-Mira ha  "venio" él solo...

-Sí, ha venido el solo, quiero decir que no ha venido con la mujer, porque le acompaña un tal.... “  Juan pierre  “que es medio español y medio franchute.

-Y...¿A qué hora es el entierro?

-        A las seis de la tarde.
      
-Pues allí estaremos, si hay alguien que se merece que le demos el último adiós, en este pueblo, esa, es Pura, bueno a  doña Pura, que allí en Francia hizo carrera y todo.

-Bien joven se ha ido para allá con 67 años. Y su hijo..., tiene 50 años, casi tienen la misma edad. Lo tuvo la Pura con 17 años.
¡Y qué bien lo crió, ella sola, la “mu jodía”!

-¿Se habrá enterado Salvador?

-¡Se habrá enterado...!, aunque no sé yo..., porque ese hombre se ha enterrao en vida, a temporadas desaparece del pueblo y cuando regresa no sale de casa.
Se podría decir que lleva más tiempo muerto que Pura, aún estando vivo.

-Tendremos que ir un rato al velatorio de la Pura.
¿Digo yo..., qué la tendrán en su casa?

-¡Hala! "Pos vamos pallá".

Se encaminan hacia la casa de Pura, la Gregoria, la Tea y otras dos vecinas más que han salido de un callejón.
-¿Ande vais?
-Ancá la Pura
-Pos vamos toas juntas.
La puerta está abierta; el patio está llenos de hombres que fuman y cuentan chistes como si estuvieran en una feria de "ganao".
 Ajenos al dolor, parece que los hombres sólo se apenan cuando les toca muy de cerca la desgracia.
Al lado de la ventana de cristales empañados está Cayo, va vestido con un pantalón negro y un jersey de cuello alto negro. Se ha convertido en un hombre maduro, guapísimo y muy interesante con el pelo ya  canoso.
Está allí, sentado, junto a Jean Pierrer y su tío Pedro, el hermano de su padre, que vive en Madrid.

Entran las vecinas y con la humareda y la oscuridad del patio no ven un pijo. Al fondo se ven unas velas encendidas y entran en la sala, y, allí, están todas las mujeres sentadas en sillas de enea que están colocadas junto a la pared, y en el centro de la sala, encima de la mesa camilla, y encima de un tapetito de ganchillo, está la urna con las cenizas de Pura.
La Gregoría, entra y se planta delante de la urna y dice en voz alta llorando:
- ¡Ay Pura pa lo que has quedao! 
Ya te dije yo que no te fueras pa Francia...
La María que está sentada, rezando con un rosario en la mano, al oírla, levanta la cabeza, y la mueve para un lado y para otro.
-¿Y cómo ha sio...?
-Mu mal tie... que habel quedao pa que entre en esa cajina...
-Glegolia, no seas boba, es que ahora los queman y se quean asina...
-Pos a mí que me dejen de bobaaas y de tontaaaas, que si no está aquí de cuerpo presente, ni paece que se ha muerto, ni naaa... de naaa...
Porque, ahora mesmo ¿Quién me puede asegurar a mí que esas son las cenizas de la Pura?
Estas modas de París...a mí... no me van; cuando yo me muera que me hagan un "intierro" como dios manda....
Glegolia, no te callas ni debajo del agua, una vez muerta, que más te dará a tí...
-Pos, mira, si me dá... a mí que no me charrusquen, y donde esté un buen ataúd de madera, que se quite una cajina de esas...
Por cierto ese tapetino de ganchillo que hay debajo, seguro que lo has hecho tú María...
Ando yo detrás de uno... pero no acabo de sacarle el punto...
A vel... a vel...-tira del tapetito la Glegolia y sale danzanzo la urna y las cenizas de Pura.
Se santiguan todas y se tiran a por la Glegolia como lobas:
¿Pero que has hecho insensata?- le dicen-
-¿Ahora que vamos a hacel...? ¡Anda! trae la escoba y el recogedol....y ¿Qué hacemos con el tapete?
-Pos sacúdelo pol la ventana...
-Pero si se ha quedao la urna medio vacía, entre las cenizas que se han metido entre la "jiendas" de las lanchas de la pizarra y las que has sacudio con el tapete le falta a la cajina media cuarta de cenizas...
-Pues pa que nadie se dé cuenta coge unas poquinas cenizas del brasero y las "rebujas" con las otras y nadie se entera.
-¡Anda! que si nos está viendo la Pura desde algún lugal..., seguro que se está partiendo de risa, dice la Tea...
-Pos seguramente, porque la Pura tenía mu buen talante
-Ya te dije yo... si hubiera estao la Pura de cuerpo presente no pasa esto...
-Date prisa, que como se entere el hijo te echa de aquí a gorrazos...Vamos a rezar un padre nuestro por el alma de Pura.
-¿María y tú sabes que habrá  hecho Cayo con las ropas de la Pura?
-Ni lo sé, ni me interesa...
-Hija pos que escogía eres, pos a mí... si que venían bien uno de esos abriguinos tan "guenos " que traía la Pura últimamente.
-A ti...esos abrigos no te entran ni en una pata...
-Pos mira que a tí....no te entran ni en un "deo".
-Por respeto a Pura no te doy aquí mesmo un rodeón de cara.
- Bueno y porque no te puedes levantal del sillón. Qué cuidao que estás golda...María.
-¡Cálla, que viene el cura!

Los hombres, siguen fumando y contando chistes, pero cuando entra el cura, se salen a la calle y, en corros, continúan con la conversación, como si con ellos no fuera la pena, ni el funeral de la pobre Pura.
En cambio las mujeres, están todas con caras compungidas y llorando.
Entra Cayo en la sala, coge la urna y se mancha las manos de cenizas;  mira a María...con extrañeza, y ésta mueve la cabeza .
Y la Glegolia le dice: resignación hijo, resignación...

Se dirigen hacia la iglesia y, allí, el cura hace el funeral, y  cuando todo estaba en silencio chirría la puerta de la iglesia y todos los vecinos vuelven sus rostros y ven entrar a Salvador, que entra con la cabeza bien alta.
Se oye un enorme murmullo del cotilleo de los vecinos y el cura les manda callar.

Al terminar el funeral todo el pueblo vuelve a desfilar delante de Cayo y de las cenizas de Pura y le besan y le abrazan por enésima vez.
Le aprietan la cara, le aprietan el brazo, le dan golpes en la espalda...
Al final del entierro acaba tan machacado como si le hubieran dado una gran paliza.
Acaba el entierro y aún sigue la gente en casa de Pura: Una vecina le lleva a Cayo una cazuela con cocido, otra vecina le lleva unas lechugas, otra le lleva un zorongollo de pimientos, otra le lleva unos huevos, otra le lleva un conejo, otra le lleva un bizcocho.Todo se lo van poniendo encima de la mesa camilla de la sala.
Jean Pierre no entiende nada de nada, le dice a Cayo:
-¿Esta gente es siempre así de generosa y de pesada?
-Sí, siempre es así, dice Cayo, ¿Qué pasa?.
-Rien, du rien...

Cuando llega la noche, y por fin se ha marchado toda la gente, y Jean Pierre se ha ido a dormir, Cayo coge una maleta de libros y cosas personales de Pura, que le ha embalado África, para dejarla aquí en el pueblo. Entra en el dormitorio de Pura y contempla con tristeza la cama donde él tantas y tantas veces dormía abrazado a su madre cuando era pequeño y sentía miedo por las noches.
Las lágrimas encharcaron sus ojos. Se sentó en la cama, abrió la maleta y debajo del libro de los "Miserables", descubrió un precioso cuaderno con las hojas en tonos pasteles y lo abrió y en la primera hoja ponía:

Diario de Pura


Continuará...

lunes, 3 de diciembre de 2012

OTOÑO MÁGICO 2012 EN HERVÁS CON LUIS PASTOR




Como viene siendo habitual, en estas fechas, y en el norte de Cáceres, en el valle del Ambroz, se celebra el otoño mágico.
Se suelen hacer diversas actividades: Marcha senderista, recogida de setas, rally fotográfico, teatro, etc... 
 Yo este año sólo he ido a a hacer un tramo de la marcha desde Hervás a Gargantilla y, como siempre, el paisaje era espectacular.

Y..., he ido al teatro a ver a Luis Pastor que me ha encantado. Sigue teniendo un gran vozarrón y sus canciones protesta, por desgracia, siguen estando de actualidad a pesar de que ha pasado tanto tiempo.
 La primera vez que le vi actuar fue en el festival de los pueblos Ibéricos en el año 1976.
  Es decir en el siglo pasado...
 ¡ Qué suerte!, ¡Cuánto he vivido!
El que no se consuela es porque no quiere.

Digo, que escuché cantar a Luis Pastor en el campus de la autónoma en Madrid, y que nunca en mi vida he pasado más miedo. Estábamos rodeados de "grises" a caballo, de lecheras y autobuses llenos de antidisturbios, helicópteros sobrevolando la vaguada, donde estábamos concentrados miles de jóvenes coreando las canciones y gritando "amnistía y libertad".
 La atmósfera era densa y el miedo se podía cortar en el ambiente, mientras una bandera republicana de enormes dimensiones, iba pasando de mano en mano encima de nuestras cabezas.
 Pero el festival fue un éxito, y  además de Luis Pastor estuvieron cantando:
 Raimón, Victor Manuel, Labordeta, Elisa León, Manuel Gerena, Pablo Guerrero, Mikel Laboa y el portugués Jose Alfonso, éste, como es de esperar cantó Grándola que nos levantó del suelo a todos los allí presentes.
 Nunca podré olvidar ese festival, ni a los cantautores.Y tampoco podré olvidar a muestro queridos amigos Luis Ruiberriz, Félisa y a Fernando el colombiano.

 Por cierto que Luis pastor tiene una hermosa canción que se titula: ¿Qué fue de los cantautores?
 Actualmente tiene unas canciones nuevas con unas letras preciosas y su interpretación es muy original y graciosa.
El vídeo que os subo no corresponde a esa actuación, pero como cantó esa canción que me parece que describe muy bien las zonas rurales de nuestra tierra y el éxodo a las grandes ciudades, y está cargada de una ternura que me emociona y me identifica con él manera singular, os la pongo para que la escuchéis.

Como habréis podido comprobar hace mucho tiempo que no publico nada en el blog, no es que que esté "vagueando" es que no me deja subir fotos. No sé cuando se resolverá el problema.

De momento os subo la canción de Luis Pastor de Extremadura que es preciosa,  y cuando me deje subir fotos  os pondré alguna diferente a las de años anteriores del otoño mágico, y, además, la foto que me hice con el cantautor extremeño de Vallecas en el teatro de Hervás,( por cierto el teatro de Hervás es una pasada, es precioso).

Y... no está nada mal la pastelería que hay en la calle peatonal, donde todos los años el día de la marcha nos tomamos un cafetito con un pastel. 

Y... las degustaciones de setas en bares y restaurantes.

Y... las pastitas de té que hacen en una pastelería del centro.

 Y... todos los productos artesanos que venden en las tiendecitas, como quesos, mermeladas, etc...

Y... para los que no seáis de la zona os recomiendo visitar:

 El barrio judío, el puente romano,  la hospedería, la chorrera, la ruta heidi, el Salugral y por supuesto no dejéis de visitar el museo Pérez  Comendador (una joyita).

Me "gusta" Hervás.