viernes, 15 de marzo de 2013

Diario de Pura (8)



Cayo está confuso, las palabras de Salvador no son ninguna tontería, le ha hablado de un policía, y no le cabe la menor duda que se refiere al tal Jaime del que escribe su madre en su diario.
 Le ha echado de casa porque no le tiene ninguna simpatía, por todo, lo que en su día, le hizo a Pura.
Tengo que avanzar en la lectura, piensa Cayo, para intentar averiguar que es lo que ha pasado. Puede que tenga razón este hombre, es muy raro que mi madre se cayera a las vías del metro...


Estaba en esos pensamientos cuando suena su móvil, es África:

-Cayo por fin te pillo, he estado toda la tarde-noche de ayer llamándote y no me cogías el teléfono...¿Dónde has estado?
-Aquí África...lo que ocurre es que me quedé sin batería y no me dí cuenta...
-Tu primo el moqueras, me ha mandado un "guasaps" y me ha dicho que te ha visto esta mañana muy temprano...
Yo le he preguntado: ¿Dónde y en qué lugar?
 Y me ha contestado con cierta sorna: que me lo dijeras tú...
-¿Y, es que tú te "guasapeas" con ese tonto, África?
-Sí, con él y con mucha más gente de ahí...
¿Dónde estabas, si es que se puede saber?
- Sí, claro que sí..., se puede saber, he pasado la noche en la casa rural de Irene...
-A qué bien...con Irene... y ¿Qué es de su vida?
- Bien, está muy bien...
-Te noto raro, Cayo... ¿Hay algo más que me quieras contar?
-No nada...
-A mí no me puedes engañar..., algo te pasa.
-¿Y... no será, que estoy preocupado...?
-¿Preocupado...Por qué?
-Por cosas de mi madre, pero, África, que ya me ha quedado claro, que a tí... no te interesan para nada.
-No me interesan porque son bobadas y locuras de tu madre...
Estoy harta de tu madre, ni muerta va a desaparecer de nuestras vidas...

¿Cómo puedes decir eso de ella..., que siempre se ha preocupado de todos nosotros, ha cuidado de nuestras hijas, nos hacía la comida y se ha desvivido por tí y por mí...?

-Nadie, o por lo menos yo... le pedí que hiciera tales cosas. Lo hacía por que quería, para hacerse la guay del Paraguay.
Yo ya estaba harta de sus guisos grasientos del pueblo, pero noooo, noooo..., a la gran Pura no se le podía decir nada, siempre tenía respuesta para todo.
Comida sana, decía ella, comida mediterránea... Yo prefiero la comida francesa, que es más exquisita y menos pueblerina.
Pero ahí estabas tú..., siempre, el gran admirador de su madre, diciendo a sus invitados: La comida la ha hecho mi madre; hoy nos ha preparado una caldereta de cabrito.
Os chuparéis los dedos...
 Y también estoy  harta de tus odiosos merengues: los "africanitos".
¡Odio el merengue con chocolate...!
Nunca te lo había dicho, pues ¡hala! para que lo sepas:
 ¡Los odio!

Y luego, esa manera de hacerse la buena...:

-Si queréis salir, dejadme a las niñas...

Todo lo hacía para que las niñas la quisieran más a ella que a mí...

Claro... le consentía todo, no me extraña que las niñas no quisieran salir de su casa.

Mira lo que te digo:

No quiero volver a oír el nombre de tu madre más en mi vida.

-Pues mira...África:

Sí...sí..., he dormido con ella...

-¿Qué has dormido con tu madre?¿Qué me dices Cayo?

-No..., he dormido con Irene...

-¿Qué has dormido con Irene?

-Ya sabía yo...que algo me ocultabas, te conozco demasiado Cayo...
Quedamos en que era mejor para los dos hablar las cosas...Cayo ya te he dicho, en más de una  ocasión que es mejor que nos lo contemos todo...

-África yo no puedo hablar del tema con tanta frivolidad como lo haces tú...

-Cayo, no pasa nada...

-Sí,  África, si pasa..., pasa, que Irene me gusta, y eso me preocupa, con respecto a nuestra relación.

-Pues, no hay ningún problema por mi parte, quédate ahí un tiempo y te lo piensas.

-No necesito pensar nada, viendo como tú has recibido la noticia, ya veo que te importa un bledo que yo esté con otra mujer que no seas tú, y eso significa que no me quieres nada en absoluto.

-Qué antiguo eres Cayo, ya podías parecerte un poco a tu madre en estas cosas, toda nuestra relación sería más llevadera.

No me toques a mi madre, que no he querido entrar al trapo cuando, como una loca, la has puesto a parir...

-¿Y..tú...África, ahora que estamos sincerándonos, tienes alguna relación de la que yo deba enterarme?

-Sí...sí... Cayo, mantengo una relación con mi directora...

-¿Con Alice?

-Sí, con Alice...

-¿Desde cuando, África?

-Desde hace 15 años...

-¿Y me lo dices ahora...?

-¿Pero estás tonto o qué te pasa?

¿No te habrás creído lo que acabo de decirte?

-No sé África, estoy harto de que juegues con mis sentimientos...siempre lo haces de una forma que no me gusta nada...

-Vamos a ver Cayo que, ahora mismo eres tú el que me acabas de decir que te has acostado con Irene.

-Bien, África, sé que no es justo, que ahora yo te haga reproches...

- Cayo, creo que ha llegado el momento de poner fin a nuestra relación.
No te sientas culpable, a mí..., como muy bien dices, no me ha importado nada que hayas pasado la noche con Irene y eso significa que todo ha acabado.

-África ha sido una tontería por mi parte, no puedo concebir la vida sin tí, me iré hoy mismo a París.

No Cayo, por favor no vengas, ¡Quédate ahí un tiempo!

De acuerdo, África...que sepas que yo te sigo queriendo...pero tienes razón, voy a ser claro, a lo mejor no de la misma forma que antes.
Te voy a colgar porque estoy aturdido, espero que esto sea una pesadilla.

Cayo cuelga el teléfono, se sienta al lado de la ventana de los cristales empañados y en esos momentos de confusión las letras comienzan a aparecer :

-¿Hijo estás bien?

-Lo que me faltaba...madreeee...¿Otra vez tú?

-¿Y...Ahora dónde estás, sigues estando a un palmo del suelo, o has ascendido un poco?

-No te burles Cayo...Sé perfectamente que reaccionas así... porque algo anda mal en tu vida.
Sí... he ascendido, hoy he ascendido... cuando he visto que eras feliz con Irene...
De repente me he puesto a la altura de la torre de la iglesia... y no te puedes imaginar el campo de visón que tengo desde esta altura.
 Es maravilloso, se ve todo el paisaje del pueblo y de los alrededores, no como antes que iba a la altura de las patas de los perros y los gatos y más de un pís me han echado.

-No tengo ganas de bromear hoy, madre...

-Ya veo que estás un poco modorro...

-Modorro...si sólo fuera modorro..., estoy cabreado y desesperado.

Pero ...cuenta..., madre...cuenta...: 

 ¿Qué se vé por ahí arriba, te has encontrado ya con padre?

Esto es de locos...cualquiera que me vea: comunicándome con mi madre a través de un cristal empañado..., y hace un momento oyendo a mi mujer diciéndome que mantiene una relación con su directora...y que lo nuestro se ha acabado...

-Cayo es la vida misma, así es la vida...

-Pero... te recuerdo que tú... ya estás muerta y muy muerta, madre.

-Bueno...Cayo, muerta, muertaaaa...

-Sí muerta... y tenías que dejarme en paz... y tú descansar en paz..., que es lo que toca cuando uno se muere...

-No te conocía ese lado cruel, hijo.

-Madre estoy hasta las narices de mi vida, todo en mi vida lo he montado alrededor de una mujer y ahora la acabo de cagar, y me va dejar para siempre, todo se me desmorona.

Y, no puedo más con tus apariciones.

 Ya no puedo más, quiero que me dejes yaaaa...por favor.

Sólo una pregunta:

¿Has visto ya a padre?

-Sí, he visto  a tu padre..., no le reconocía, sonreía tanto que no le reconocía...conmigo siempre estuvo tan serio...en vida...

No me extraña madre si le has engañado durante toda tu vida.

No le he engañado, él lo sabía todo, bocazas, que eres un bocazas...

-Entonces, un santo, debía de ser un santo...

-Ahora, no estás siendo tú, noto la influencia de tu mujer, Cayo...

-Hay otra forma de ver la vida Cayo. Tu padre y yo la vivimos de forma diferente al resto de los mortales.

No me cuentes milongas, es imposible, que si padre conocía tu trayectoria amorosa, no sufriera.

¿Quieres que te cuente lo que me ha dicho, o vas a seguir insultándome?

-¡Ah!, sí claro  ¿Y...cómo es  que le has visto..., según tú...el debe de estar a mucha más altura que tú...?

-Menos sorna, hijo, él ha bajado a verme, se ha enterado por el marido de la Ani, el quitapenas... que, como nadie le ha echado de menos, ha subido para arriba a una velocidad de vértigo...
Cuando pasó a mi lado me dijo, el pobre, adiós Pura... y no me dió tiempo a decirle nada.

-¿Y, qué te ha dicho mi padre, te ha dicho algo para mí?

-Sí, me ha dicho lo mismo que tú, que te deje en paz, y que él siempre está a tu lado pero en silencio, no como yo...que no me puedo callar.
 Que es muy feliz y que no cometas el mismo error que él...

-¿Qué error madre?

-El no haber vivido la vida a tope.

-Ya empiezo estar harto de que siempre me estéis dando consejos.
Yo he triunfado solo en mi profesión, sin vuestra ayuda y no creo que debáis preocuparos por mi vida personal.
¿Es que no podéis dejarme vivir tranquilo?

-No te pongas borde Cayo, sólo queremos lo mejor para tí.
 Disfruta de los buenos momentos que se te presenten en la vida. Como lo has hecho anoche con Irene, esa buena y hermosa mujer que ha vuelto a aparecer en tu camino....

Y, con respecto a África..., cuando algo se acaba, se acabó y no le des más vueltas...

-Pues eso no funciona contigo, se supone..., bueno estoy seguro... que has muerto, y aquí estás...

-Porque me necesitas aun...

-Ya que has visto a padre, dime: ¿Cómo es su aspecto, él..., de joven, él..., de cuando no era tan joven o él, cuando estaba enfermo?

-Radiante, estaba radiante, es una mezcla de todas la edades, pero no te lo puedo describir.
Se le veía feliz, muy feliz.

Dicho esto, madre, si me quieres... te pido por favor que salgas de mi vida y déjame, a mí, vivirla.
Si me tengo que equivocar pues déjame que me equivoque, no te empeñes en controlarlo todo.
Que yo sepa cuando murió la abuela nunca vino a visitarte después de muerta y tu has tenido una vida propia y has hecho lo que te ha dado la gana en todo momento.

¿Y tú qué sabes hijo? Mi madre nunca me dejó, contínuamente estaba, ahí, dándome consejos.

 Esto, hijo, debe de ser genético, se hereda..., qué te lo digo yo que esto se hereda...
 Y tu padre está tan tranquilo... porque su familia siempre fue muy despegá.

Dice tu padre que él no sufre por nada y que yo debo de estar en estas alturas porque todavía estoy "apegada" a tí.

Pero, prometo dejarte en breve, puedes creerlo Cayo.

Ahora abre la puerta que viene Salvador 

-A ese no le abro la puerta, lo he echado de casa, no quiero volver a verle por aquí.

-¡Ábrele! y te prometo que cuando se solucione esto yo me iré para siempre.

Cayo abre la puerta y aparece Salvador con una carta de Pura en la mano:

¡Toma y lee! -dice D. Salvador, ofreciéndole la carta.

Continuará....


No hay comentarios: