jueves, 13 de junio de 2013

Flores de cunetas

(doble click, porfaaa...)

El domingo pasado me fui andando hasta el río y fui fotografiando todas las flores que habían nacido en las cunetas.

Nacen entre juncos, espinos y rastrojos y eso las hace destacar y parecer más bellas.
O eso... me parece a mí..., que hasta un espino me parece bonito...

 El resultado son estas fotografías que os pongo para que veáis que no sólo hay belleza en las flores de los cuidados jardines.

Seguiré metiendo más pues ahora las cunetas, por algunas zonas como en Salamanca, están espectaculares.

Besitoooos...















                         






                          























5 comentarios:

  1. ESPECTACULARES !!!!
    Besos
    Mariche

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  2. Me refiero a las flores de cuneta

    No tienen el prestigio de la rosa,
    ni ocupan con su aroma los crepúsculos, como
    los dondiegos de noche y los jazmines,
    ni se andan con las ínfulas heráldicas
    de las flores de lis,
    ni se mantienen lejos de la vida,
    como el acanto (al que jamás ha visto
    nadie bajarse de los capiteles
    corintios) o los graves aligustres
    que cantan los poeti laureati,
    ni llegan a las masas como esos
    claveles encarnados que suenan como un «ole»
    si una mujer morena se los pone en el pelo.

    Me refiero a las flores de cuneta,
    esas que nunca vemos
    en los poemas: simples margaritas,
    collejas, corregüelas, malvas, dientes
    de león, digitales, las niñas amarillas
    de la xesta y el tojo, y esas otras
    tan bonitas –no sé cómo se llaman–
    que lucen, agrupadas como en constelaciones,
    una versión barata del azul
    de las gencianas de los Pirineos.

    Ya sé que les da cosa salir en los papeles
    y se sienten cohibidas en los endecasílabos,
    pero, por ser humildemente humildes
    (no como la violeta,
    muy modestiña, sí, pero ahí la tienes,
    pregonada en el Guiness con el número 1
    en el ranking worldwide
    de la modestia), porque me conmueve
    ver cómo van creciendo
    –buenas vecinas de las lagartijas–
    entre los tapacubos expósitos, las latas
    de refrescos, el óxido y los bichos
    espachurrados, porque si las miras
    con buenos ojos tienen su belleza
    –de arte menor si quieres, pero segura: como
    la de una novia de tu mismo pueblo–,
    porque de alguna forma luchan en la frontera,
    porque son la vanguardia de mi misma
    guerra con el asfalto y el CO2,
    que, con palabras tan fáciles como ellas,
    estos versos les rindan homenaje.

    Miguel d´ Ors

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  3. Este poema me parece tan bonito o más que las flores de cuneta, si puedo lo subiré arriba.
    Gracias, muchas gracias.

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  4. Bonito recordatorio.
    Un besote
    Mónica

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