miércoles, 30 de enero de 2013

El diario de Pura (5)




-¡Llama al médico de una puñetera vez Anita!.No sé si estará borracho... o no... pero de lo que no me cabe la menor duda es que cada vez le veo en peor estado.
-¡Cayo pol favol, ve tú a llamarle...!
-¿Dónde vive el médico?
-An ca... doña Ramona...
-¿Cómo qué dónde doña Ramona...?
-Sí... Cayo, el tarambana de su hijo al final sacó la carrera... ya se tenía que habel jubilao...pero no quiere "entoavía"...
Dicen las malas lenguas que su madre fue la que sacó la carrera de "midicina" a base de llevarle jamones a los profesores...
-Lo siento Anita a mí no me apetece ir  a esa casa a buscar a nadie...
-¡Ah! será por lo de tu madre...
No te preocupes que ya se ha "regenerao". Es todo un caballero, ya ni bebe ni... na.. de na...
No como este gandul mío que se pasa el día en la solana con una mano metía en el bolsillo y la otra con el cigarrucho...en la boca. Echa tanto humo, al cabo del día...., que yo cuando me viene su imagen a la cabeza, veo su cara como un borrón de humo, y si no está en la solana está en el "bal" a toas horas.
¡Uy,yu..yuy...! qué mala cara tiene...
-Pues llámale por teléfono...Anita.
-¿Está el doctol?, soy la Anita la de Juan el "quitapenas", la hija de la tía María la "matapulgas" y del tío Rafael "queteachilinco"... Es que llamo porque el mi hombre está tirao en el suelo... y no sé, si es que le ha dao un "patatún", o es que tiene una melopea de esas de no te menees, o es que se está muriendo...mire usted D. Salvador...
Pos sí, sí... hace unas muecas mu... raras, la boca la tiene retorcía y le llega, lo que es la "boquera", hasta la oreja derecha.
Como le digo en la boca se le ha quedao "encalló un cigarro, que como se le vaya pa atrás "me se" va a "ajogar".
 Y... los ojos los tiene como "esturnios" los dos revolcaos "parriba", y "me se" ha meao...toito...
¡Venga!, ¡Venga! Don Salvador...que ya no hace na... de na...
-Hágale la respiración artificial mientras llego yo - se oye al otro lado del teléfono-
-¡Ay! Cayo, hijo dice el doctol que le haga la respiración "altificial"
A vel... como le abro yo la boca, si la tiene toa  retorcía... y con los dientes atrancaos...
¡Acércame! esa cuchara de palo a vel si conseguimos abrirle la bocaza...
Na... no... hay manera, la ha trincao...  pero que bien trincaa...

En décimas de segundo Juan abre la boca y mira fijamente a la Anita y le dice :

¡Cabrona!

Ladea la cara y la deja caer al suelo.

-¡Ay! lo que me ha dicho el mu... tunante...
Llaman a la puerta...
-Pase doctol, pase, que yo creo que ya "me se " ha muelto...porque si fuera una buena "pea"respiraría algo...
Este es Cayo el hijo de la Pura...
-Écheme una mano, por favor, vamos a llevarlo a la cama.
El doctor le ausculta, le abre los ojos, se los mira con la linternina... y dice:
-Anita...Juan ha pasado a mejor vida...
-Yo lo dudo doctol, ¿A mejol vida...a  mejol vida que la que ha pasao aquí...sin darle un palo al agua y to el día borracho perdio...?
¿Ay! con lo que yo le quería en el "emprencipio"...
Y...¿Ahora qué?, me deja a mi viuda, ya pa que acabe yo de rematal la faena de esta puta vida...que he llevao a su lao...
Mira que me lo dijo mi padre:
 Anita... deja ese novio tuyo, que es un gandul...
¡Ay! qué desgraciaita... soy.
-Anita ,te acompaño en el sentimiento, ahora tengo que marcharme- le dice Cayo-

¡Ay! Cayo no me dejes sola...

-Pero Anita que no estás sola ya ha llegado toda tu familia...

Cayo sale de la casa de Anita y Salvador va trás él.

-Espere un momento.
Cayo se detiene y le pregunta:
-¿Qué quiere?
-¿Tú eres el hijo de Pura?
-Sí... ¿Algún problema?
-Ninguno, hijo..
-No me llame usted hijo que yo ya tengo un padre aunque esté muerto...
-Disculpa, ¿No me reconoces?
-Sí, ustedes es el hijo de puta que le hizo imposible la vida a mi madre...
-Yo quería mucho a tu madre, tanto, tanto, que los malditos celos me hicieron hacer barbaridades.
-No pretenderá que le perdone, no intente justificar sus maltratos echándole la culpa a los celos.
-¡Cayo escucha! solamente una vez maltraté a tu madre, el día que nos descubriste en la tapia del cementerio. Estaba borracho le di un bofetón y se cayó y se rompió el brazo y yo no sabía que se había roto el brazo, cuando salí de allí pitando, ofendido y borracho...
-Usted es un cobarde cabrón por pegar a una mujer, a una mujer tan buena como mi madre...
-Tu madre me quería tanto como yo a ella, siempre nos quisimos desde niños, si tu padre no se hubiera metido por medio, ahora estaríamos juntos, no hubiera muerto y tú serías mi hijo.
Aún así siempre te he considerado como mi hijo. ¿O no recuerdas los regalos que te hacía yo cuando eras pequeño?
-Ustedes los ricos provincianos se creen que se compra a la gente con regalos, usted me haría regalos, pero nunca le tragué, por favor... déjeme en paz...
-Tiene que darme una oportunidad para explicarle mi relación con su madre...
-No quiero ser su confesor, si tiene problemas de conciencia, es justo que pague por lo que hizo.
-No tengo problemas de conciencia... ella me perdonó te lo puedo demostrar...
-¡Déjeme! que yo creo que por hoy ya he tenido bastante con la muerte de Juan.

Cayo deja a D. Salvador con la palabra en la boca y se mete en su casa.
Se está empezando a agobiar en el pueblo, no tiene nada de intimidad. Ni siquiera en su casa, constantemente están llamando los vecinos a su puerta, duda si habrá sido una buena idea quedarse aquí.

Se dispone a dar un paseo por la dehesa, se abriga bien y coge su teléfono móvil para llamar a África, necesita oír su voz y decirle que la echa de menos.
Ha levantado la neblina mañanera y hace un día espléndido, la dehesa está preciosa las praderas verdes debajo de las encinas están con una capita blanca de la helada; y el sol al derretir la escarcha levanta una nube blanca.
Las aguanieves culonas picotean en el suelo; los colorines cantan y los perros del pastor ladran como locos cuando pasa a su lado. Levanta el bastón y los perros callan y miran a  Cayo con caras de malas pulgas.
Cayo continúa andando y los perros se vuelven y continúan mirándole, ahora, con una mirada sumisa y tristona.
Se aleja, respira hondo, enciende un cigarrillo y se dirige a leer un cartel que cuelga de una alambrada, se pone las gafas y lee:
"Se vende finca de secano con encinas y parte  de regadío".
Salta la alambrada y penetra en la finca, es una finca preciosa con muchas encinas y enormes alcorconoques, las praderas están llenas de peos de lobo, y, como cuando era un niño, salta encima de ellos y al explotar sale un polvo sulfuroso de color verde.
Con el ruido, sale una zorra colorincha, con la cabeza "gacha" y "juitiva", corriendo hacia el arroyo, y en dirección contraria, corre de pérfil un conejo, con las orejas tiesas apuntando hacia el cielo y mira a Cayo asustado con sus grandes ojos anaranjados.
Continúa caminando entre las encinas y cuando llega al arroyo se sienta al lado de un alcornoque en una enorme piedra de cuarzo blanco y gris, que brilla, como una piedra preciosa, cuando los rayos de sol inciden en ella.
El ruido "adormidero" de las aguas, al caer por el lecho del arroyo, emboban y adormecen a Cayo; las florecillas blancas silvestres bailan dentro del agua y alegran su espíritu, las ranitas saltarinas, los aclaraaguas, los pececillos de ojos saltones amarillos le recuerdan lo fácil que puede ser la vida, si no nos la complicamos creándonos necesidades que no son necesarias para vivir...
Pero poco le duró la tranquilidad a Cayo. Se sentía tan feliz que quería compartir ese momento mágico con su amada África y cogió el móvil y la  llamó:
-África, ¿Qué tal estás?
-Bien, bien.. ¿Y tú...?
-Bien, en estos momentos estoy como en el paraíso, estoy a la orilla de un arroyo y me quedaría aquí todo el día, pero te echo de menos y estoy deseando que vengas para acá...
-Cayo las chicas no quieren ir y yo tengo mucho trabajo en estos días, no creo que pueda ir, será mejor que te vengas tú para acá...
-No puedo África...Tengo  que resolver unos asuntos que tengo pendientes desde hace muchos años...
-¿Qué asuntos?
-Cosas mías, África...
-¿Cosas tuyas o de tu madre Cayo?
-Si son de mi madre son también cosas mías, África...
-¿Y mías?, ¿Son también cosas mías, Cayo?
-Tú sabrás...
-¿Yo sabré...?
-No me hagas hablar... 
-Te estás volviendo loca o ¿ qué  te pasa?
-No... loca tu madre, ella si que estaba loca...
-No te consiento que hables así de ella...
Cayo enfadado colgó el teléfono y se quedó mirando un rebaño de ovejas que pacían tranquilamente en la pradera.

Buscó en la mochila y sacó el diario de Pura.

Junio 1968

Esta mañana han llamado a la puerta de la portería cuando he abierto me he encontrado de narices con Jaime:
-¿Estas sola?

-Sí ¿Por qué?

Ha pasado a la casa sin yo invitarle y me ha dicho:

Pura te debo una explicación...; me he enamorado locamente de ti, me estoy volviendo loco, no hay un momento del día y de la noche que no piense en tí.

-Jaime ¿por qué me engañaste? ¿Por qué no me dijiste que eras policía?

-¿Y eso qué importa...? Te dije que era músico para acercarme a tí, si te hubiera dicho que era policía no hubieras hablado conmigo con tanta libertad y no te hubiera conocido.

-No me gusta que me mientan y lo que ya no entiendo es como pude yo acabar detenida en una comisaría en la que tu trabajas...
He llegado a pensar que tu lo planeaste todo para volver a verme.

-Es cierto, te he estado siguiendo estos días y te pido por favor que me perdones.

-¿Qué te perdone? Tú... no te puedes imaginar como lo he pasado yo encerrada sin poder ver a mi familia, sin poder recoger a mi niño chico del colegio.
Y el sufrimiento de mi marido buscándome por todo París...
Todo porque el señor policía dice que se ha enamorado de mí...,además no me lo creo...

Jaime en esos momentos me rodeó con sus brazos y me besó apasioandamente y yo no pude negarme, le conduje hacia el dormitorio, me desnudó poco a poco... y empezó a acariciar todo mi cuerpo, cerré los ojos, me dejé llevar y me entregué por completo a Jaime.
Jaime quiere volver a repetir estos encuentros y yo... también.
Me estoy metiendo en la boca del lobo, pero no siento remordimientos de conciencia porque cada vez me doy más cuenta que mi marido sólo se quiere a sí mismo,es un egocéntrico, primero es él y luego él... Si se acerca a mí no es por amor es para aliviarse él.
Es como un trozo de mármol, gris y frío. Me separaré de él, lo que no puedo es seguir engañándole...
Hablaré con él. Si puede ser hablaré con él hoy mismo...
O mejor... dejaré que pase un tiempo no quiero precipitarme, quiero hacer bien las cosas, le quiero mucho y no quiero hacerle daño.
Tan solo llevo un mes aquí en París...Tenía tantas ganas de venir a vivir aquí con él... y ahora que por fin lo he conseguido me doy cuenta que no tenemos nada en común.
Si no hubiera surgido Jaime todo sería más fácil, yo no podría compararlos y me habría amoldado a Fidel.

Estaba Cayo leyendo el diario de Pura cuando una mano femenina le golpea dulcemente en la espalda:

¡Hola Cayo! ¿No me reconoces?

Cayo se quedó mirando a una hermosa mujer que le sonaba su fisonomía pero no sabría decir quien era.

-Ya veo que no me reconoces... soy Irene.

-¡Ah! perdona Irene, no te había reconocido... hace ya tanto tiempo... por lo menos 35 años que no nos vemos.

-¿Qué haces aquí? porque si no recuerdo mal te fuiste a vivir a Madrid...

-Sí me fui a vivir a Madrid, pero me separé de mi marido y me vine a vivir aquí a esta finca que compraron mis padres.

-Pero he visto un cartel que la venden.

-Vendo una parte, en la otra parte tengo una casa rural y además me dedico a la ganadería:
ovejas, cabras, gallinas, pavos.

¿Y tú..creo que te va muy bien? Tengo oído que eres uno de los pasteleros más famosos de París...

-Sí, sí me va bien.

-Chico pues no lo dices como muy convencido...

-Es que no tiene nada que ver la vida allí con la vida aquí...

Hace un momento me he quedado dormido con el ruido de las aguas del arroyo, esas cosas allí son imposibles.

-Te invito a un café  y pruebas uno de mis bollos caseros, yo también sé hacer bollos..., aunque no sea tan famosa como tú...

Continuará

domingo, 27 de enero de 2013

Ensalada de naranjas y violetas



Esta ensaladita es muy fácil y deleciosa...

Ahora que las naranjas están exquisitas cortas una naranja en rodajas.

También cortas lechuguita, esta la he cultivado yo, la he cogido antes de tiempo porque la verdad es que no me crecen demasiado.

Le he añadido unas uvas pasas.

 La he aliñado con sal gorda, aceite virgén extra, ajito picadito y un polvito de pimentón del pueblo.

 Y como toque final la he adornado con unas violetitas para aromatizarla.

Salud.

Desde mi solana





Estoy aquí en mi solana, secándome el pelo...¿Quién me lo iba a decir a mi... ayer que pasé un frío infernal en Salamanca.

Salamanca es bella, es hermosa a más no poder pero es fría, fría fría...también... a más no poder.
Yo siempre digo que allí el frío me duele y me inmoviliza.

Pero aquí en mi pueblo extremeño, a sólo 100 km. de Salamanca, tenemos un clima fabuloso.
Hoy ha dejado de llover y ha salido el sol y yo he sacado mi silla de nea a la solana y me he sentado ahí de espaldas al sol  para secarme el pelo.

Es un gran placer sentarse en una solana en invierno, siempre con la precaución de proteger la cabeza, pues puedes cogerte un "percujo" en menos que canta un gallo.
Se te calientan las costillas y te desaparecen los dolores de espalda; es como recargar las pilas, llenarte de energía y en pocos segundos te cambia el humor.

 La solana tiene un gran poder de "adormidera". Si te pones a leer... es muy probable que te quedes dormida como consecuencia del calorcito natural del sol y del zumbido de las abejas que pululan de flor en flor, porque ya tenemos aquí flores: florecillas amarillas y violetas. 

Un consejo: si puedes y tienes tiempo... siéntate un rato en una solana como yo y mi compañera la ranita de san Antonio.


  

viernes, 25 de enero de 2013

PRINGÁ DEL COCIDO "María el ama"



Una vez al año no hace daño y os puedo asegurar que esta "pringá"está buenísima.

Sólo necesitáis:

-Una rebanada de pan.

-Tocino ibérico salado del cocido.

-Chorizo cocido.

-Garbanzos (yo les he quitado la piel)

Lo mezclas todo bien y con ello untas el pan. 

Como ya he dicho en alguna ocasión yo de pequeña odiaba el cocido, entre otras cosas porque era la comida de todos los días excepto los domingos.
Este menú repetitivo era así porque no había otra cosa, por no haber no había ni frigoríficos para poder conservar los alimentos, se consumía todo reciente y fresco con las ventajas que "eso" tenía...
Tampoco  había supermercados, había ultramarinos donde te vendían los productos no perecederos, y, muy poco, de droguería - perfumería; telas y corsetería.

 En las carnicerías solían vender carne de oveja, cordero, chivo y chivino, tocino de cerdo salado. No vendían carne de cerdo porque cada familia se hacía su propia matanza y se guardaban todas las piezas, conservándolas de diferentes maneras, para consumirlas a lo largo del año.
Lo mismo sucedía con los pollos y los huevos, tampoco vendían pollos; cada familia tenía sus pollos y sus gallinas para poder consumirlos.
En resumidas cuentas que no se consumía tanta carne como ahora, las proteínas ya las teníamos en las legumbres como mis odiados garbanzos.

Ahora me gustan los garbanzos pero tienen que ser pequeñinos y mantecosos (como decía mi madre), no me gustan los que después de haber cocido lo suficiente su piel está aspera, a pesar de que esten bien cocidos. Los de Pedrosillo suelen ser muy buenos.

Como decía antes, de muy chica no me gustaba nada del cocido, hasta que un día al salir de la escuela, un día de invierno soleado, me acerqué al arroyo con unas amigas y allí estaban lavando la ropa las mujeres y mozas del pueblo, entre otras... mis hermanas mayores y también estaba la  María "el ama"abuela de mi amiga Maribel, la apodaban tía María "peinanda".
Era una guapa mujer con un gran sentido del humor, muy guasona y cariñosa con los niños.
Ese día tía María les había llevado allí la comida a sus nietas.
 Hacía un día esplendido, y cuando llegamos, dejó de lavar y sacó una merendera de aluminio y allí..., estaba el cocido...

 Mientras estaban comiendo los garbanzos con la patata y la verdura no presté atención pero cuando llegó el turno de las "presas" observé como tía María con un tenedor aplastaba el tocino y lo mezclaba con el chorizo cocido y algún garbanzo y lo extendía en un trozo de pan y se lo metía en la boca de "la" Maribel y de "la" Brigi, y ..., todo eso mezclado con el amor que rezumaba María hacia sus nietas, hizo que yo... en esos momentos empezara a salibar como los perros de Paulow.
Y..., desde ese momento ya me empezó a gustar el tocino, y en mi casa me preparaba así mi ración de chorizo y tocino.

Pues ahí tenéis la receta de la pringá de la María el Ama una hermosa mujer, muy trabajadora que a pesar de las adversidades de la vida siempre estaba alegre y su vida duró  hasta los 105 años.



domingo, 20 de enero de 2013

El diario de Pura (4)




Cayo está irritado y confundido leyendo el diario de su madre, está pensando en dejar de leerlo, pues tiene serias dudas si será ético, o, no..., husmear en las cosas íntimas de su madre.
Pero hay algo que le dice que siga leyendo.
Él siempre ha  querido y admirado profundamente a su madre, nunca han interferido en sus vidas las habladurías de la gente del pueblo. Y piensa que si conoce mejor a su madre comprenderá mejor su forma de actuar.
Comprenderá mejor como una chica de familia muy humilde, gracias al esfuerzo de superación, llegó a tener una licenciatura expedida en la universidad de París siendo una pobre emigrante portera de finca.
Entenderá mejor esa insatisfación permanente que Pura tenía en el terreno amoroso con su padre, Fidel, un gran hombre para él.
Insatisfación, que  al parecer, le hacía a Pura buscar en otros hombres las caricias y halagos que él no le facilitaba.
Y es posible, que le dé una pista para él, para su vida, para arreglar sus cosas con África...Está temiendo que esa insastifación de su madre sea hereditaria...

Estaba en estos pensamientos cuando llamaron a la puerta de la casa:

-Cayo..., Cayo..., ¡Abre hijo... soy la Tea!
-¡Hola Tea!, ¿Qué quieres?
-Nada hijo, como me han dicho que te habías quedao aquí... venía a traelte un queso fresco de cabra que hice ayel.
-Gracias, Tea, pasa, pasa; no te quedes en la puerta, que hace mucho frío.
Gracias, hijo, ¿Cómo andas...? ¡Ay qué penita lo de tu madre...!, con lo que yo la quería...
¡Qué buenos momentos hemos pasao juntas remendando ropa en la solana!
Ella siempre llevaba un libro en el cesto de la costura y me decía: Tea si me remiendas los calcetines de Cayo...Yo te leo esta novela... Y yo encantada de la vida...
 Nos leía la novela y le ponía tanta pasión al leerla, que la vivía ella y todas las que allí estábamos.
 Ella leía y requeteleía y yo como una bobona le remendaba todos los tomates que te hacías en tus calcetines; pero mira... no me pesa porque pasábamos unos de los mejores momentos del día; lo peor era, que cuando a ella se le plantaba en las narices... dejaba de leer y nos dejaba con la intriga.
Ya podíamos rogarle... que nos decía tajantemente: mañana más...
Y... lo atrevía... que era, un día de esos que estábamos en la solana, cuando era mu... chica, le dijo la Juana: Pura me podías cortar las puntas del pelo... y tu madre ni corta ni perezosa cogió las tijeras del cesto y empezó a cortar, a cortar ..., cuando igualaba una parte de la melena..., se subía en la otra y asína hasta que llegó a la altura de las orejas, entonces paró y dejó a la Juana como a una escoba recortaaa...
¡Ten cuidao no vayas a dejarme como una mochuela! le dijo la Juana... 
Cuando se miró la Juana en la tapadera de la lata donde guardaba los hilos... y se vió como la Juana de Arco y trasquilá... y no como la Juana de Zacarías, salió corriendo detrás de tu madre, y la quería pegar, pero tu madre que tenía unas buenas patas largas corría como una galga pecera mientras la Juana gritaba como una loca:

 ¡Cuando te pesque te vas a enterar!

-Ja,ja,ja,ja,ja,jaaaaa....

¿Cayo Tú has escuchao... lo que yo....?
-No... yo no he oído nada...  -miente Cayo-
-Pues yo juraría que he oído reírse a tu madre...
-No digas bobadas Tea...
¡Ay! hijo debe de sel que estoy un poco tlau...tlau..."tlamutizá" con la muerte de la Pura, o como se diga eso...,cuando algo te "afeta" mucho...

Como te iba diciendo, mos entreteníamos y mos reíamos mucho con ella, pero, hijo, muchas de las cosas que le han pasao han sido por lo fantasiosa que era...
-Tea, no me toques las narices, mi madre era una gran mujer...trabajó desde que era una niña y su vida no fue nada fácil...
-No me cabe la menor duda, era muy trabajadora, muy guapa, muy buena, pero no me negarás que era muy fantansiosa....

-¿Y... la África, por qué no está aquí contigo?
 Creo que has tenido una trifulca en el "bal" con tu primo el moqueras...
Menudo sinvergüenza, tu primo..., anda todo el día borracho de bal en bal, y no sabe na...más que faltal a la gente.
 Es un faltón y un chulo, la mayoría de los días no va a trabajal, claro... que como la empresa es de su padre... como fuera de otro se iba a la calle en dos días...
¿Y cómo te las arreglas en la casa Cayo? si quieres yo te "avío" la casa...
-Tea no te preocupes yo me las arreglo perfectamente.
-Ya sé hijo, que tu eres una mina, eres igualito, igualito que tu madre...
-Pero ¿Por qué no te has traído a la África? andan por ahí diciendo habladurías, que "sos" habéis "dejao" ¿Eso es verdad, Cayo?.
-No, Tea, no es verdad, África y mis hijas vendrá a Navidad.
-Pos mu... bien hijo, asina... le tapas la bocaza a los cotillas del pueblo...
-Pero... esa muchacha..., si me pelmites que te diga...nunca la vi apropiada para tí.
-Bueno Tea, vamos dejarlo que tengo que arreglar algunos asuntos antes de que cierren el ayuntamiento.
-Bueno... ¿Tienes que il al ayuntamiento? menudo atajo de gandules...siempre están tomando café, y luego dicen que están mu... ocupaos y no tienen tiempo para na....
-Pues a ver si tengo suerte y los pillo en buen momento.

Cayo estaba deseando que se fuera la Tea para sentarse tranquilo en la mesa camilla, junto a la ventana con los cristales empañados para leer un rato el diario de su madre.
Encendió el brasero eléctrico, se puso un cafetito caliente bien cargado acompañado de un perrunilla que le habían regalado las vecinas, y encendió un cigarrillo y se dispuso a seguir leyendo:

Mayo del 1968

Ya me he olvidado del incidente de la cárcel, de mi absurda detención. No llego a entender como la police  me pudo confundir con una estudiante.
Yo no tenía aspecto de una estudiante, ni mis ropas, ni mi aspecto físico eran en ese momento de una hippy o de una estudiante progre.
Algo hay que no me cuadra..., he llegado a pensar que ha sido toda una estrategia de Jaime, he pensado que me ha seguido estos días, y que ha aprovechado la manifestación para indicar a un police, que me detuviera, y que con la confusión del momento aprovechara este embrollo para acercarse a mí de nuevo.
El caso es que yo no le vi por ningún lado. Jaime preparó, cada vez estoy más convencida, este lío.
Sigo pensando que este encuentro no ha sido fortuito. Todo eso me pasa por sincerarme con un desconocido en el tren. Claro que 24 horas encerrada en un vagón dan mucho de sí...
Y me pareció un tipo tan interesante y tan atractivo... Y... yo le debí causar a él muy buena impresión, o de lo contrario como se iba a fijar en una pobre chica de pueblo...
Recuerdo que me dijo que le gustaba hablar conmigo porque mi conversación no era sobre niños y comidas, que le gustaba mi conversación  acerca de los libros que había leído.
Recuerdo que yo iba leyendo el "extranjero" de Camus y me dijo que no era normal ver a una mujer leer este tipo de libros.
Le dije que era un regalo que me hizo el médico del pueblo, cuando fui a despedirme de él y de su familia.
(En realidad no me lo regaló el médico, me lo regaló doña Ramona; al final del libro encontré una sobre pequeñito con una tarjeta y un teléfono, escrita por detrás: Siempre te querré, imploro tu perdón.
Salvador de las Aldobaras Altas.)
Jaime se sorprendió que el libro estuviera escrito en francés y que yo lo entendiera todo.
Además de guapa eres una mujer muy inteligente,- me dijo- Este comentario me ruborizó un poco, y nerviosa apreté la mano de Cayo, se despertó y miró con extrañeza a Jaime y dijo: ¿Quién es este señor madre?.
En esos momentos Jaime salió del compartimento a fumar un cigarrillo y Cayo me dijo: madre no deberías hablar tanto con desconocidos.
Tenía razón Cayo, no debería haberle contado mi vida con pelos y señales, pues el sólo me contó que era músico...
De todas formas, qué raro es que un policía sea músico... o que toque la trompeta y la armónica en una sala de fiestas...
A Fidel no le he contado nada de lo sucedido, ni de mis sospechas  acerca de mi detención, es mejor que crea que todo fue un malentendido... y todos tan felices.
Yo procuraré no volverme a tropezar con él y santas pascuas.

Pasando a otro tema, Jean Pierre es un encanto, me ayuda mucho en la portería, a conocer a los propietarios de las viviendas del edificio y a todos las personas que se ocupan del servicio.
Aquí no los llaman criados como en España, les dicen personal del servicio...Es otra forma más respetuosa de tratar a la gente. La verdad que el personal de servicios deben escogerlo muy bien porque son personas con mucha formación, muy respetuosos, educados y muy cariñosos con los niños.
Me llevo bien con todos, he tenido mucha suerte, en dar con este tipo de personas, no soporto la gente chismosa, retorcida y sobretodo no me gusta la gente con doble cara...

A Fidel, mi marido, le veo poco, sólo nos vemos el rato que vamos al liceo por las noches, pero él está en una clase distinta a la mía.
Ayer cuando salía de clase le vi hablando muy alegremente con una mujer joven, y por un lado me molestó un poco, pero por otro sentí un poco de alivio, pensando... que le viene bien relacionarse con otras mujeres y no ser tan absorbente conmigo.
Estos pensamientos míos deben de ser una forma de acallar mi mala conciencia por mis sentimientos hacia Jaime.
Quiero muchísimo a mi marido y creo que nunca le dejaré por otro hombre.Tampoco le puedo obligar a hacer algo que no le sale...
Conociéndome como me conozco en cuanto le dejara, al minuto estaría echándole de menos. Exteriormente es envidiable la relación que mantenemos, pero hay una gran laguna, ahí, de todos esos años que hemos estado separados...Promesas y más promesas en las cartas...Y mucho amor el primer día en nuestros reencuentros. Pero luego yo veo que él, poco a poco, se aleja y se mete en su mundo y, yo..., me siento solamente como una especie de objeto de sus deseos.
 Él tiene su mundo interior bien atrancado con una enorme losa de granito, al que ni yo, ni nadie puede acceder.
Apenas hablamos...,él lo dá todo por resuelto, cree que nuestra relación es perfecta, el piensa que soy como ese motor perfecto que no necesita nada más que engrasar un poco una vez a la semana...
 Fidel es muy inteligente y siempre he pensado que yo soy poco para él, por eso se aleja y se encierra en su mundo y sólo acude a mí por las noches en la cama...
Compartimos pocas aficiones a él le gustan los motores, las carreras de coches, el fútbol y algo la pintura.
Yo... amo la naturaleza, me encanta pasear y leer novelas, cualquier tipo de novela medianamente decente, amo el teatro y el cine.
Si alguna vez me quejo de no hacer casi nada juntos, me responde que no vivo la realidad de la vida, que vivo la vida a través de mis libros...
Esas parejas perfectas, dice que no existen...,yo no quiero una pareja perfecta sólo quiero un poco más de atención.
No sería justo que yo dijera que me da de lado, porque la verdad sea dicha es que tiene muy poco  tiempo libre, el pobre, trabaja muchísimo...Nunca ha llevado bien este ritmo de trabajo, por eso añora tanto el pueblo. Se pasa la vida despotricando de los franceses y dice que cualquier día lo deja todo y se vuelve al pueblo...

Estaba Cayo acabando este capítulo del diario de Pura, cuando de repente vuelven a aporrear la puerta de la casa:

Cayo...¡Abre, por dios!, soy la Anita...
¡Áyudame hijo! que a mi esposo le ha dao un "patatún"
¡Corre, corre, hijo...!
-Pero Anita...¿Qué pasa?
-El mu... desgraciao que ha bebio más de la cuenta y está tirao en el suelo como muerto, más frío que un escabeche...
¡Julio... "dispielta" desgraciao...!, le decía la Anita mientras le daba unas guantás...a Julio, que si no estaba muerto, lo iba a matar a guantazos...
El otro infeliz, habría un ojo y garabateaba unas palabras sin sentido...
¡Mírale! si nos es capaz ni de hablar...se le ha quedao la lengua encorchá de lo que se ha tomao...¿Pero qué... has "bebio"..., so cabrito?.
Anís, esta borrachera se la debe de haber cogio... con anís por eso le ha dao friolera...porque míralo no para de castañear los dientes...
¡Llévale a la ducha...Anita!, ¡vamos Julio...!
¡Mírale! si parece un pelele, que no puede ni andar...
¡Déjale! ya, coño, Anita... no ves que está fatal...desnúdale y métele en la ducha... con agua bien caliente.
¡Ay, dios mio! toa la vida asina... esto no es vida, me va matar a disgustos...yo ya no puedo más Cayo.
Tu... que eres tan listo como se divolcia la gente, que yo me quiero divolcial, aunque sea a la vejez viruela, ya no aguanto más a este borracho.
Voy a il a preparal los papeles..., y él que se vaya a vivil con su hermana la soltera, que yo ya no le aguanto mas...
¡ Esto no es vida...!
Vaya vida la nuestra aquí en el pueblo, que no hay otra diversión más que bebel en los bares, antes pol lo menos había cine, pero mos lo quitaron...Allí en el cine le tenía yo más controlao... Bebía...pero menos; ahora se ha convertido en un calavera...
¿Pero si se ha meao... toíto..., el muy guarro?

-Cayo busca a un médico Julio se está muriendo y esta bruta no se da cuenta...

-¿Quién ha hablaooo....Cayo...?
-Nadie Anita aquí la única que hablas eres tú...
-Pero si me pareció oír la voz de la Pura, la voz  de tu madre...ahora la que me voy a meal de miedo soy yo...:
"choc...choc...choc"¡ay hijo me mee... toíta...
-No digas bobadas Anita...
-Qué vergüenza Cayo, aquí los dos meaos...
Oye Anita yo creo que deberías de dejarte de bobadas y deberías  llamar al médico, Juan tiene la boca torcida...
¿Al médico voy a llamal yo...? pa que se rían de mí...

Plaf.. plaf.., Anita le arrea dos buenos tortazos a Julio...

-Pero déjale so bruta no ves que está dando las "boqueaas"...

-¡Ay Cayo! qué la he vuelto a escuchal a la Pura...

Continuará... 

domingo, 6 de enero de 2013

POLLO FRITO CON PIMIENTOS ROJOS



Hoy, como siempre que puedo, me he dado un buen paseo por la dehesa, que en invierno está especialmente hermosa.



La vista se recrea en este hermoso día soleado al contemplar los troncos de las encinas llenos de musgo y líquenes; las praderas verdes coronadas con escarcha de la gran helada que ha caído esta noche y encharcadas por pequeños regatos, que la surcan.



Margaritas tímidas y confundidas por haberse adelantado una estación.


 Las grullas volando como planeadores, debidamente organizadas y graznando escandalosamente.



Las cabritillas saltarinas comiendo hierba fresquita y bellotas, alegrando la mañana con su tilín, tilín...



 Y las vacas gordas y parramplonas pastando tranquilamente en la pradera, mirándote  como ningún animal mira a los humanos y contoneándose pausadamente con su tolón, tolón.



Después de este precioso paseo por la dehesa al llegar a casa he preparado para comer un simple pollo frito, sabrosito y rico.

No tiene ninguna dificultad, el pollo troceado y salado lo he puesto a freír en aceite de oliva con unos pimientos rojos, que tenía congelados del verano y unos dientes de ajos.
Eso, sí,  lo he frito en una vieja sartén de hierro y con fuego de gas butano, que siempre queda mejor que en fuego eléctrico.
Y nada más, bien doradito..., y a comerlo con una ensaladita de lechuga.

¡Salud!

sábado, 5 de enero de 2013

El diario de Pura (3)



Jean Pierre se ha levantado temprano y después de preparar el desayuno se dispone a llamar a Cayo.
-Pasa, Jean Pierre, le dice Cayo, tengo que decirte que he decidido que no me voy a marchar a París, quiero quedarme aquí una temporada; tengo que resolver unos asuntos pendientes de hace mucho tiempo...Y además debo de hacer alguna reforma en la casa.
 Ya he hablado con África para que se vengan, ella y mis hijas, a pasar aquí la navidad. Va a ser la primera vez que pasamos estas fiestas sin mi madre y quiero pasarla aquí con nuestros recuerdos.
Pero, sólo este año, el próximo año no renunciaré a la oferta que me han hecho para asistir en Japón a unas jornadas gastronómicas.
Voy a cambiar mi vida por completo, voy a empezar a vivir y a conocer mundo.

-Eso está muy bien Cayo, pero ahora no te importaría acompañarme..., he pensado que antes de  irme me gustaría dar un paseo por el pueblo y comprar lotería en algún bar.

Cayo y Jean Pierre dieron un paseo por el pueblo y se dirigieron al bar. Cuando entraron todos los hombres que estaban allí echando la partida levantaron sus cabezas.
Se levantaron de sus sillas y le dijeron:
- ¡Coño, Cayo tómate una copa con nosotros...!
-No...gracias, ya tendré tiempo otro día... voy a quedarme aquí una temporada.
-¿Y la parienta...cómo es que la dejas sola en Francia...?
- Vendrán, más adelante,  en Navidad.
-¡Ah! hijo, bien, bien... a las mujeres no hay que dejarlas solas mucho tiempo...que luego pasa lo que pasa...
-¿Qué pasa ? --dice Jean Pierre, en tono de reproche.
-Siempre se ha dicho el refrán,  que la mujer en casa  y con la pata "quebrá".
-¿En qué siglo viven ustedes? gritó Jean Pierre.

Un chuleta se levantó de la silla y se acercó a Jean Pierre y agarrándole por la solapa le dijo:
Oye tú franchute de merde... sin ofender que te doy una hostia y te parto la cara esa de mariquita que tienes...

-¡Suéltalo, desgraciao, le dijo Cayo.
-¿Y tú eres mi primo, Cayo? Vaya...,vaya... ahora defiende al mariquita.
-Me produces nauseas, "moqueras" ahora no me explico como pude ser amigo tuyo, siempre has sido un chulo de mierda...
-Claro, claro... aún estas resentido porque te pisé a la África..., menuda zorra...si yo hubiera querido...no sería ahora tu mujer. Jaaaa...ja, ja... igual que tu madre...

En ese instante Cayo enfurecido cogió una silla y la iba a estampar en la cabeza de su primo, cuando de repente el "moqueras" comenzó a dar vueltas como una peonza y sus ropas iban desprendiéndose de su cuerpo hasta quedarse en bolas.
Ante la mirada atónita de los allí presente, el "moqueras" se mostraba como su madre le trajo al mundo, mostrando su enorme barriga cervecera, sus carnes flácidas, sus pechos caídos llenos de una pelusa blanca y sus piernas flacas que sostenían un barrigón peludo que cubrían sus partes pudendas, que apenas si se apreciaban.
Entre sorpresa y risas se quedaron todos estupefactos, mientras el moqueras trataba de recoger sus ropas y estas volaban por el bar y no se dejaban atrapar.
Arrancó un mantel de una mesa se lo envolvió en el cuerpo y salió corriendo de allí como alma que ve al diablo. Y dos galgos, famélicos le seguían, ladrando, por la calle desierta.
Ante tal alboroto, los vecinos abrieron sus puertas y se asomaron a sus ventanas, y no daban crédito a lo que veían sus ojos.

-¡Vaya tela!, y ¿Tú te quieres quedar aquí, en este ambiente pueblerino y cerrado, lleno de envidias y rencores...?
¿Tú has visto lo que yo he visto Cayo?
-Estaba borracho...no hay que echarle mucha cuenta...
¿Y...qué?, esta gente no puede ser tan descarada y grosera...
-No le he partido la cara porque te vas a quedar aquí y no quiero que tengas problemas por mi culpa, de lo contrario cojo a ese "merde"....
Pero, Cayo, yo..., a lo que me refiero es..., a como ha ido perdiendo sus ropas, nunca había visto nada igual...
Yo tampoco, contestó Cayo.

- Ya está ahí el taxi, Cayo. ¿Estás seguro que quieres quedarte aquí?.
Sí, Jean Pierre, debo quedarme un tiempo; necesito estar aquí, no te preocupes ya regresaré a París con mi familia.

Jean Pierre se marcha y Cayo le despide con un fuerte abrazo y entra en la casa.
Está muy indignado con el comportamiento de su primo el "moqueras". Cuando se le pase la borrachera hablará con él.
No deja de pensar en el incidente ocurrido en el bar y no le cabe la menor duda que "eso" ha sido cosa de su madre:
-Madre, madre...¿Qué has hecho?, no me gusta nada que sigas metiéndote en mis asuntos, yo sé defenderme solo, soy un adulto, madre.
¿Cuando te enterarás que ya no soy un niño?
-Cayo, hijo, no quería que arruinaras tu vida por un malnacido...(aparece escrito en los cristales empañados)
Vete con Jean Pierre, aún estás a tiempo, aquí no encontrarás más que envidias y miserias.
¿Entonces por qué te quedas tú aquí?
-Cayo, lo mío es diferente, yo ya estoy muerta.
-Pero aquí te han hecho mucho daño....madre.
La vida, aquí, es así..., amor y envidia; ayuda y zancadillas...; adulaciones y críticas, pero me he dado cuenta que la vida es así en todas partes. Sólo debes elegir bien a las personas de las que te rodeas, pero eso es difícil en la vida, no sé por qué razón siempre elegimos lo que menos nos conviene.... 
Ahora tengo que irme, Cayo, no me he despedido de mi buen amigo Jean Pierre, le he visto que se iba muy triste y quiero animarle.

¡Madre, me vas a volver loco...!

Cayo, resignado a no poder librarse de la presencia de su madre..., se dirige al dormitorio y coge el diario de Pura  y se dispone a continuar con su lectura.

Mayo-1968
Por fin he llegado a casa... deseaba ver a mi hijo más que a nada en el mundo, es la primera vez en mi vida que me he separado de él.
En la cárcel me han tratado bien, he conocido a los manifestantes con los que me han encerrado, he escuchado sus reivindicaciones y enseguida he empatizado con ellos;  al principio me ayudó mucho Natalie, pero a ella la sacaron rápidamente y me quedé un poco sola.
Cuando me llevaron a declarar, pasé por un despacho que estaba la puerta abierta y con gran sorpresa pude ver a Jaime... interrogando a un chico con el pelo largo. Pasé y me tapé la cara, no quería que me viera.
Yo no entendía nada, me dijo que era músico..., ¿Qué hacía allí interrogando a un chico?
Unas horas después le he vuelto a ver, yo estaba sentada en un banco con la cara tapada con un pañuelo y él ha pasado dando empujones a una chica. He podido ver de reojo que me miraba las piernas y automáticamente las he recogido, y cruzándolas las he metido debajo del banco de madera.
Ha perdido para mí todo el atractivo que tenía en el tren. No me equivocaba yo al pensar que ocultaba algo..., resulta que es policía..., el muy mamón.
Yo permanecía sentada, con la cabeza agachada, y de repente he visto unos zapatos delante de mí; he levantado la cabeza y me he encontrado con la cara de Jaime junto a la mía, su boca frente a mi boca, he sentido su aliento y su perfume fresco de recién afeitado y he deseado besarle.
Me ha cogido por el brazo y me ha llevado a su despacho; ha cerrado la puerta y allí sin mediar palabra me ha empujado junto a la pared y entre los armarios, con las puertas abiertas y  llenos de expedientes, me ha besado en la boca, y, yo, no he podido negarme, este beso, estaba escrito. 
Jamás hubiese imaginado que me lo encontraría aquí, por un momento pensé que estaba inmersa en una pesadilla, de esas que me atrapan en la noche.
En cambio, lo que me extraña es que él no se haya sorprendido al verme; ¡qué raro me parece todo esto...!
Me eché a llorar, como una niña, y le dije que por qué me había dicho que era músico... y me contestó que, no me había mentido, que era músico los fines de semana y a unas horas determinadas.
Le rogué que me sacara de allí, que me iba volver loca del dolor que me producía el no ver a mi hijo Cayo.
Me dijo que no era fácil pero que lo intentaría, a cambio me pidió que entrara en un servicio, apestoso, que había en el despacho. Le pedí, por favor, que me dejara, y alborotando sus cabellos con sus manos, me soltó, me pidió perdón y me dejó sentada en una silla en el despacho y salió cerrando la puerta.
Al rato vino con un impreso, me dijo que firmara y que me marchara a casa.
Ya nos volveremos a ver, Pura, siento todo lo ocurrido.
-¡Toma! este es mi teléfono llámame si vuelves a tener algún problema.

Yo... ya no sabía por lo que estaba más preocupada, si por todo lo que me había ocurrido, que me detuvieran, y me llevaran a la cárcel en un furgón, o por el inesperado encuentro con Jaime.
Aunque estoy asustada por lo sucedido, debo de reconocer que no me molestó el beso que me dio en la comisaría. Pero tengo miedo... miedo a algo desconocido e inesperado.
Después del grave accidente con Salvador me prometí no volver a estar con ningún hombre que no fuera Fidel. Pero algo extraño me sucede, está visto que me gusta lo oscuro, lo extraño, el misterio y los hombres fogosos y apasionados; todo lo contrario que es Fidel, un hombre honesto, tranquilo, parco en palabras y en arrumacos pero fiel muy fiel.
Yo en cambio soy todo lo contrario, enamoradiza, bueno, enamorada de todo en la vida: del feo, del guapo, del pobre, del rico, del ignorante, del intelectual. Debo de tener una especie de locura, locura que es la que me mantiene viva.
 He nacido para amar, para que me amen y me adoren.
En cierta ocasión cuando era una adolescente , con 15 años, oí, como mi abuelo le decía a mi abuela: esta muchacha me preocupa, es guapa, buena , generosa pero muy cándida, va a sufrir mucho en esta vida.
Y no se equivocó mi abuelo, tengo que controlar mis emociones y deseos, de lo contrario me veré inmersa en nuevos problemas.
Me ha comentado Jean Pierre que hay un instituto para que puedan realizar estudios las personas adultas, creo que me inscribiré y enfocaré toda mi energía en los estudios, que por otra parte siempre me habría gustado estudiar una carrera.
 Me alejaré de todo aquello que tenga que ver con el "amor". No sé por qué me gusta tanto que me quieran..., es posible que sea porque mis padres, cuando yo era pequeña nunca tuvieron tiempo de darme cariño y esté falta de afectos y de caricias.
Pero esto no puede continuar así... me prometí una nueva vida, lejos de Salvador y al lado de Fidel.
¡Cuánto he amado a Salvador! y ¡Cuánto amor y placer me dio  él!
 El maldito vino, lo estropeaba todo, le hacía volverse loco de celos. Todo se estropeaba con los maltratos, aunque luego se arrepintiera y me pidiera perdón.
 No estoy tan mal... como para consentir que me vuelvan a  humillar y me maltraten. La verdad es que Jaime no me ha hecho nada que yo en mi interior no deseara hacer, hasta ahora...
Me revelo a la monotonía...


Continuará...

jueves, 3 de enero de 2013

Bizcocho de yogurt hecho por Alba




Ingredientes:


3 huevos.
1 yogurt de limón
1 vasito de yogurt de aceite de oliva.
2 vasitos de azúcar.
3 vasitos de harina.
1 sobre de levadura.

Preparación:

-Se mezcla el azúcar con los huevos y se bate hasta que quede una salsa cremosa.
-Seguidamente se le añade el yogurt.
-A continuación el aceite.
-Finalmente se le añade la harina y la levadura y se sigue batiendo igual que lo hace Alba.
-Se unta el molde con mantequilla y se mete al horno a 150º durante una hora. Subiéndolo a 170º los 15 minutos finales.

Como podéis ver a Alba le encanta hacer el bizcocho, se sabe los ingredientes de memoria, y es la que lleva el control...

!Oh¡ ¿No recuerdo  cuántos vasos de harina he echado?

-Abuela : has echado dos...,te falta uno...

Y lo que más le gusta a Alba del proceso es: rebañar la masa