martes, 23 de junio de 2015

El primer baño




El sábado me di mi primer bañito en el pantano, en nuestra preciosa "Cala Membrillares"
Como podéis observar estaba sola en el agua.
 Esto no tiene precio..., al lado de casa prácticamente tenemos estas aguas limpias y cristalinas, calentitas y fresquitas.
 Cuando voy nadando por estas aguas templadas y tranquilas a menudo se cruza alguna corriente de agua fría que me hace dar un respingo pero que estimula todo mi cuerpo.
Me encanta el agua, suelo practicar la natación en invierno en la piscina climatizada, pero no es lo mismo, en verano es diferente, es muchísimo mejor, sobretodo si la práctico al aire libre: en ríos, pantano o en la piscina al aire libre.
El agua lo cura todo: los dolores del cuerpo y las penas del alma, lo tengo comprobado, por eso os aconsejo y os animo a que practiquéis la natación siempre que podáis.
Yo disfruto mucho en el agua: relaja y a la vez estimula, y hace que me sienta más vital después de nadar unos cuantos largos.
Muchas veces llego a la piscina cansada y sin ganas de nada, pero ya lo sé y como lo sé..., me obligo a nadar y cuando acabo ha desaparecido el cansancio mental y queda algo del físico que es más llevadero...

¡Feliz verano!

Un abrazo.





jueves, 11 de junio de 2015

Relatos de verano: 50 años después.




 Ha entrado en la peluquería una bella mujer de edad avanzada, radiantemente joven con su pelo gris perla y sus vaqueros desgastados.
 Yo con el tinte en la cabeza observo y escucho la conversación que tiene con la peluquera, al parecer ella en lugar de celebrar el día de los enamorados en Febrero lo celebra en verano, en el mes de Julio en concreto, en este mes se cumplen 50 años que conoció a su gran amor y esta noche saldrá de cena con él por ese motivo viene a arreglarse el pelo:
 Han pasado 50 años desde el último verano, verano que Raquel se enamoró perdidamente de aquel guapo chico que vino de lejos y se quedó en el pueblo por un tiempo largo.
Ahora mismo, dice la señora sabiamente, están los dos en la edad donde las agujas del reloj de la vida  empiezan a girar en sentido contrario...
 Cuando nacemos nuestras vidas pasan por diferentes etapas, y nosotros ya hemos pasado el  meridiano..., los cuerpos van poco a poco a su lugar de origen: la nada.
 Pero actualmente, en ese giro en dirección a la nada..., continúa diciendo, se encuentran en la etapa de la adolescencia de su vejez con todo lo bueno y lo malo que eso conlleva.
Raquel aunque ha tenido una vida plena nunca pudo olvidarse del todo de Pedro.
 Él era alto, delgado, moreno de ojos negros y brillantes y de sonrisa perpetua mostrando siempre sus bellísimos, uniformes y nacarados dientes.
 Además  de guapo y de apuesto era simpático y agradable, vamos... que lo tenía todo, según la buena mujer...
Raquel se sintió la chica más afortunada del mundo porque Pedro la había elegido a ella entre un montón de admiradoras, y aquel verano se sintió la reina del baile bailando con él, dando vueltas y vueltas ante las envidiosas miradas de las demás chicas.
Pasó el verano y Pedro se marchó lejos..., y le escribió una carta donde le decía que la amaba y que estaba deseando verla de nuevo el próximo estío.
Pero Raquel sin olvidar a Pedro, como es natural, comenzó a salir con otros chicos y cuando vino de nuevo, no sabe cómo..., cada uno tiró por un lado con sus respectivas parejas.

Yo sigo escuchando lo que el estruendoso secador me permite oír:
 Este verano, cuenta la señora, después de 50 años ha coincidido con Pedro en una boda, le acompañaba su mujer y a ella su marido.
 Se han saludado como si nada..., como si el tiempo no hubiera pasado, él sigue tan guapo y agradable como siempre y su sonrisa sigue perpetua en su boca.
Han intercambiado miradas furtivas como cuando eran adolescentes y en su madurez han vuelto a sentir el cosquilleo de mariposas enamoradizas y bailarinas revoloteando en sus estómagos.
Ella ha procurado acercarse a él en el lunch con la escusa de ir a buscar una copa..., han tropezado sus manos artríticas, se han rozado y han sentido  los dos un gustoso hormigueo por todo el cuerpo.
 Sus caras se han acercado torpemente y Pedro muy serio le ha dicho al oído que la espera en los lavabos de señora.
Raquel se ha puesto nerviosa, y se ha ruborizado en su edad adulta como cuando era joven. Ha buscado con la mirada a su marido, le ha visto hablando jocosamente con un grupo de amigos y aprovecha la situación para salir hacia los lavabos.
 Pedro la está esperando en el vestíbulo  del aseo, se miran con caras de cómplices y se meten en el último servicio. Entran y sin decir media palabra se abrazan de forma fogosa y  apasionada..., como nunca lo hicieron en su juventud y sus ojos lloran alegres lágrimas de fuego por los 40 años perdidos.
Se miran fijamente, se atusan el pelo, se pinta los labios, se echa perfume..., se cogen de la mano, salen corriendo del restaurante, cogen el coche y desaparecen del mapa.

Cuando Raquel sale de la peluquería, más bella aún que cuando entró, me comenta la joven peluquera:

-¿ Ha oído lo que cuenta la vieja chocha...?

-Sí, una hermosa historia... de una "Vieja-Adolescente" le contesto yo...