martes, 31 de mayo de 2011
PECHUGAS DE POLLO RELLENAS DE ESPINACAS Y QUESO
En un papel de plata colocas los filetitos de pechuga de pollo y encima de ellos vas poniendo queso en lonchas y encima del queso pones espinacas cocidas y bien escurridas.
Lo enrollas y lo pinchas con un palillo para que no se te abran.
Lo rebozas en harina, en huevo y en pan rallado.
En una sartén pon aceite y fríe a fuego lento hasta que esté dorado.
CABRITILLO FRITO
Os voy a poner la receta del cabritillo frito que mi madre hacía cuando había algún acontecimiento especial o algún día de fiesta.
Bueno, pues si puedes compra el cabritillo en la carnicería de Zarza, que te lo troceen con cuidado, que no trituren demasiado los huesos, ya que luego es muy molesto encontrarte huesecitos al morderlo.
De todas formas le quitas todos los huseceillos y pelillos que pueda tener.
Si tienes, un calderillo de hierro o de porcelana, pon aceite que cubra el fondo.
Cuando esté caliente echa unos ajos pelados para que se doren, cuando estén dorados los sacas y los metes en el mortero.
A continuación echa el cabrito con sal y una hoja de laurel a freír en el calderillo, hay que darle bastantes vueltas y a fuego moderado para que se quede doradito.
Cuando la carne esté doradilla, machaca en el mortero el ajo con unos granos de sal gorda y perejil.
A este machado le añades un vaso de vino blanco.
Por último, vierte el machado con el vino al cabrito y lo dejas que cueza lentamente hasta que veas que el hueso se separa de la carne, si hiciera falta le añades un vasito de agua.
lunes, 30 de mayo de 2011
LA CALERA
Vamos a hacer una marchita cortita y bonita, media hora para allá y media hora para acá.
Esta marchita la solemos hacer los domingos por la mañana.
Sales de Zarza por la carretera vieja de Granadilla y cuando llegas a una granja antes de llegar al portón te metes por el camino de la izquierda, que está pegado a la granja y a mitad de camino te metes hacia la derecha y al terminar el camino, bajas hacia el agua.
Vas caminando entre flores, margaritas amarillas, tomillo, clavelillos chinos azules, amapolas, campanillas blancas y los pastizales dorados que te llegan hasta la cintura.
Al fondo aparecen las colas del pantano, con el agua plateada y las islitas pobladas de carrascas de encinas reflejadas en el agua.
Llegamos al agua y yo me hubiese bañado de buena gana porque el agua estaba muy templadita pero como una tonta no me llevé el bañador, el próximo fin de semana me baño seguro; la que se dio un buen baño fue la perrita “Jara”.
Regresamos por el camino de la dehesa entre encinas centenarias con grandes praderas de pastos y florecillas silvestres, pajarillos canturreando, abejas, mariposas, frailes motilones y ganado vacuno bebiendo en una charca.
Al llegar a casa una buena ducha y a tomar el aperitivo a las terrazitas que ahora han ampliado, de esto hay que darle las gracias a los fumadores...
Las terrazitas con gente en la calle le da un ambiente festivo al pueblo.
ENSALADA DE CALABACINES CON LANGOSTINOS
DE COSECHA PROPIA, ES UN HONOR PARA MÍ DARLE LA VIENVENIDA A MI PRIMER CALABACÍN NACIDO EN EL HUERTO.
Lava bien un calabacín y sin pelar lo cortas en rodajas muy finas.
En una cazuela echa aceite en el fondo y pon allí las rodajas de calabacín para que se doren.
Una vez doradas, las apartas en una fuente.
En la misma cazuela echa los langostinos pelados, que se doren un poquito y los sacas y los pones en la fuente junto al calabacín.
En el aceitillo que queda echa un puñadito de piñones para que se tuesten un poquito y los pones en la fuente junto al calabacín y los langostinos.
Por último le añades, zanahoria rayada(de bote, una que viene en vinagreta), aceitunas negras, vinagre de módena y aceite de oliva virgen .
jueves, 26 de mayo de 2011
Mi primera Comunión
Quiero contaros que mi primera comunión, no pudo ser el día más importante y bonito de mi vida como me dijeron..., gracias a : una bonita "Corona", un vestido "Precioso", unos zapatos "Nuevos" y unas estrictas normas religiosas de aquella época, en 1961.
Lo recuerdo como el peor día de mi infancia, por mucho que me dijeran que iba a ser el mejor día de mi vida.
Todo mi calvario empezó con las pruebas del vestido, que me hacía la modista.
La modista se llamaba Loren. Tenía el taller de costura en el primer piso de su casa, estaba por encima de la iglesia, cerca de casa de mi tía María.
Cuando íbamos a la modista me gustaba ver los modelos de los vestidos en los figurines, y ver y tocar las telitas que estaban pegadas en el muestrario, trocitos de tela en forma rectangular con los bordes picoteaditos.
En el muestrario, las telas eran de vichy, de piqué, de algodón de seda, de organza, de tul.
Estampadas, de florecitas pequeñas, de flores grandes, de estampados geométricos, de listas, de rayas finas, mil rayas, de rayas gruesas, de cuadros grandes escoceses, de cuadritos, de pata de gallo y lisas.
El modelo y la tela casi siempre lo elegían mis hermanas y en los vestidos normales las pruebas eran llevaderas pero las pruebas para el vestido de la comunión eran imposibles...
Tenía que estar subida en una silla de pie, un buen rato, completamente inmóvil, casi sin respirar, como una estatua de yeso.
Mientras tanto, la modista con un montón de alfileres metidos en su boca fruncida, los iba sacando con sus largas uñas pintadas de rojo, y con gran destreza los iba pinchando y ajustando al talle, a la sisa y al bajo del vestido.
Yo..., a veces pensaba que se podía tragar algún alfiler, o peor todavía, que si le venía un estornudo los alfileres saldrían disparados y se me clavarían en las piernas.
Esto no ocurría nunca, por supuesto, pero de todas formas siempre acababan pinchándome cuando me sacaba el vestido.
Yo..., a veces pensaba que se podía tragar algún alfiler, o peor todavía, que si le venía un estornudo los alfileres saldrían disparados y se me clavarían en las piernas.
Esto no ocurría nunca, por supuesto, pero de todas formas siempre acababan pinchándome cuando me sacaba el vestido.
Otra cosa que me ponía nerviosa era cuando recortaba con las tijeras el cuello y la sisa.
La modista, la Loren, me hizo el vestido para mi primera comunión muy bonito de organza con jaretitas.
La modista, la Loren, me hizo el vestido para mi primera comunión muy bonito de organza con jaretitas.
Debajo del vestido llevaría, la ropa interior nueva, de punto blanco y el cancán con un aro.
En la cabeza, la corona de la boda de mi tía Vale, que, aunque era muy mona, no sé a quién se le ocurrió la brillante idea, ya que como veis en la foto me cortaban el pelo a lo garçon y para poder sujetar la corona necesitaron por lo menos 50 horquillas.
A propósito de la foto, fijaos en lo que se ve detrás del velo en la zona del pabellón auricular, no es un walkman..., es mi oreja..., que, ya me la podían haber disimulado un poco...
Los zapatos, eran de piel, por supuesto, blancos y nuevos y al final de la mañana ya me habían hecho unas ampollas insufribles.
Por otro lado estaba la preparación religiosa, todas las tardes estudiábamos en la escuela el catecismo con la maestra e íbamos una vez a la semana a la “doctrina “ a la iglesia.
Íbamos delante las niñas, agarradas de la mano, de dos en dos y detrás los niños, y al final las maestras y maestros.
E íbamos cantando a voces limpias esta canción:
Vamos niños al sagrario...
Que Jesús llorando está ...
Pero en viendo tantos niños...
Muy contento se pondrá...
No llores Jesús, no llores...
Que nos vas a hacer lloral....(llorar)
Y los niños de este pueblo te queremos consolal (consolar)
Que nos vas a hacer lloral....(llorar)
Y los niños de este pueblo te queremos consolal (consolar)
Cuando llegábamos a la puerta de la iglesia esperábamos que llegara el cura, D. Ramón, era un cura muy exigente y autoritario, un cura “preconciliar”.
D. Ramón, era alto, de piel muy blanca, ojos azules y pelo escaso y canoso peinado hacía atrás.
D. Ramón, era alto, de piel muy blanca, ojos azules y pelo escaso y canoso peinado hacía atrás.
Vestido, siempre con sotana, aparecía por la calleja, camino de la iglesia, andando muy retieso, llevando en la mano el misal. Moviendo la sotana ritmicamente al compás de sus pasos ligeros, y sin mirarnos, y sonriendo nos pasaba su mano cerúlea para que se la besáramos.
Yo siempre me quedaba rezagada, detrás del pelotón y no me acercaba, y como pasaba rápido ofreciendo su mano, algunos niños dejaban el beso en el aire.
Yo siempre me quedaba rezagada, detrás del pelotón y no me acercaba, y como pasaba rápido ofreciendo su mano, algunos niños dejaban el beso en el aire.
Una vez en la iglesia, empezaban las clases de la “Doctrina”, ahora se dice catequesis.
D. Ramón nos preguntaba en la “doctrina”el catecismo y como no te lo supieras te castigaba de rodillas en el altar.
Por suerte yo nunca estuve allí, porque me hubiera muerto de vergüenza.
El que siempre estaba de rodillas en el altar era mi primo Perico. Pero él..., afortunadamente, no sentía vergüenza.
El que siempre estaba de rodillas en el altar era mi primo Perico. Pero él..., afortunadamente, no sentía vergüenza.
Recuerdo que todos repasábamos en voz alta las normas para hacer una buena confesión, que eran las siguientes:
Decil los pecados al confesol. (Decir los pecados al confesor)
Examen de conciencia. (Examen de conciencia)
Dolol de los pecados (Dolor de los pecados)
Y cumplil la penitencia ( y cumplir la penitencia)
A continuación las normas de la comunión:
Comulgal por pascua florida. (Comulgar por pascua florida)
Gualdal el ayuno eucalistico (Guardar el ayuno eucarístico)
"Isabel" a quien recibimos (Y, saber a quién recibimos)
Entonces y ahora, a veces, en mi pueblo la R la convertimos en L. (A mi me encanta)
Y..., a mi no me cuadraba mucho esa "Isabel" que aparecía al final, ( "Isabel" a quién recibimos) pero..., era mejor no preguntar, porque si lo habían explicado y no te habías enterado por estar distraída seguramente te caía una regañina o un bofetón.
Y..., a mi no me cuadraba mucho esa "Isabel" que aparecía al final, ( "Isabel" a quién recibimos) pero..., era mejor no preguntar, porque si lo habían explicado y no te habías enterado por estar distraída seguramente te caía una regañina o un bofetón.
El jueves, día de la Ascensión, era el día que se celebraba la primera comunión.
Llegaba el tan ansiado día y no sabía yo el día que me esperaba...
Nada más empezar el día nos levantaron a las cinco de la madrugada para ir a la misa rezada, que se celebraba a esa hora para confesarnos. Pues confesarse el día anterior... decían, que se corría el peligro de cometer un pecado y no poder comulgar, y si lo hacías... ibas derecha al infierno, a las calderas de Pedro botero...
Nada más empezar el día nos levantaron a las cinco de la madrugada para ir a la misa rezada, que se celebraba a esa hora para confesarnos. Pues confesarse el día anterior... decían, que se corría el peligro de cometer un pecado y no poder comulgar, y si lo hacías... ibas derecha al infierno, a las calderas de Pedro botero...
Después de confesarnos nos marchábamos a casa para que nos vistieran... con el vestido de la primera comunión .
A mí me vistieron mis hermanas pues mi madre estaba muy ocupada con bebe que acababa de nacer en marzo.
Y..., a continuación, todas guapas fuimos a la escuela de Doña Mari a desayunar chocolate con churros.
Las maestras querían controlar que desayunásemos dos horas antes de comulgar, pues de lo contrario cometerías pecado mortal e irías derecha al infierno, a las calderas de Pedro botero...
A mí me vistieron mis hermanas pues mi madre estaba muy ocupada con bebe que acababa de nacer en marzo.
Y..., a continuación, todas guapas fuimos a la escuela de Doña Mari a desayunar chocolate con churros.
Las maestras querían controlar que desayunásemos dos horas antes de comulgar, pues de lo contrario cometerías pecado mortal e irías derecha al infierno, a las calderas de Pedro botero...
Y, digo yo..., que... qué suerte tuvimos de no mancharnos el vestido blanco inmaculado con un chorretón de chocolate, que muy facilmente podía haber ocurrido al morder el churro...
Y..., buena se hubiera liado...
No recuerdo lo que hicimos esas dos horas antes de comulgar, lo que sí recuerdo, es cuando subíamos hacia la iglesia en fila con los maestros y nuestros padres detrás, cantando:" vamos niños al sagrario..."
No recuerdo lo que hicimos esas dos horas antes de comulgar, lo que sí recuerdo, es cuando subíamos hacia la iglesia en fila con los maestros y nuestros padres detrás, cantando:" vamos niños al sagrario..."
Hacía un día bueno, quiero decir, bueno sin lluvia, pero con un calor bochornoso insoportable.
El vestido tenía que ser de manga larga pues D. Ramón no permitía que nadie fuera a la iglesia en manga corta, sin velo y sin medias.
Si esto sucedía alguna vez, en una misa normal, él siempre se daba cuenta.
Si esto sucedía alguna vez, en una misa normal, él siempre se daba cuenta.
Y Cuando estaba en medio del sermón, (nosotros contábamos la innumerables veces que decía los adjetivos "netamente"e "efetivamente"(efectivamente), que por entonces no sabíamos lo que significaban).
Y..., él, sin dejar de hablar, iba oteando el horizonte y como viera a alguien sin velo, sin manguitos o sin medias, poniendo el grito en el cielo le decía que se marchara a casa y volviera a la iglesia como Dios manda...
¡No sabéis muy bien lo que era en verano ir a misa con rebeca, velo y medias...!
Y, si ya tenías la mala suerte de pillar una pulga, y se te metía por dentro de la media, te acribillaba a picotazos, y tú..., sin poder hacer nada para matarla.
Entonces las pulgas vivían a sus anchas en el pueblo, ya que los guarrapinos las criaban en las casillas que estaban al lado de la casa.
Yo siempre fui un buen manjar para las pulgas, pulga que se le escapaba a alguien, pulga que me atacaba a mí, y digo atacaba... (ya sólo de pensarlo me está picando todo el cuerpo), porque me dejaba el cuerpo lleno de ronchones.
Ya de jovencilla, cuando ya casi estaban erradicadas las pulgas, yendo yo en el metro en Madrid, sentí un picotazo, y me dije:
¿ También aquí.? y, yo... que ya era una experta en cazar pulgas, hasta en la oscuridad, la cogí y fui todo el viaje con ella entre los dedos hasta que me bajé en el anden y cuando nadie me miraba, la cogí y la espachurré con gran placer..., negra y gorda..., ya me está picando...
Pero, repito, y os digo que una pulga en misa, y entre las medias para mí era un calvario.
Volviendo al día de la primera comunión, recuerdo que la iglesia estaba muy fresquita y aún recuerdo el olor a las azucenas, jazmines y alhelíes que embriagaban y adornaban toda la iglesia.
Después de dos horas de misa salimos a la calle y nos marchamos a casa a comer.
Y..., él, sin dejar de hablar, iba oteando el horizonte y como viera a alguien sin velo, sin manguitos o sin medias, poniendo el grito en el cielo le decía que se marchara a casa y volviera a la iglesia como Dios manda...
¡No sabéis muy bien lo que era en verano ir a misa con rebeca, velo y medias...!
Y, si ya tenías la mala suerte de pillar una pulga, y se te metía por dentro de la media, te acribillaba a picotazos, y tú..., sin poder hacer nada para matarla.
Entonces las pulgas vivían a sus anchas en el pueblo, ya que los guarrapinos las criaban en las casillas que estaban al lado de la casa.
Yo siempre fui un buen manjar para las pulgas, pulga que se le escapaba a alguien, pulga que me atacaba a mí, y digo atacaba... (ya sólo de pensarlo me está picando todo el cuerpo), porque me dejaba el cuerpo lleno de ronchones.
Ya de jovencilla, cuando ya casi estaban erradicadas las pulgas, yendo yo en el metro en Madrid, sentí un picotazo, y me dije:
¿ También aquí.? y, yo... que ya era una experta en cazar pulgas, hasta en la oscuridad, la cogí y fui todo el viaje con ella entre los dedos hasta que me bajé en el anden y cuando nadie me miraba, la cogí y la espachurré con gran placer..., negra y gorda..., ya me está picando...
Pero, repito, y os digo que una pulga en misa, y entre las medias para mí era un calvario.
Volviendo al día de la primera comunión, recuerdo que la iglesia estaba muy fresquita y aún recuerdo el olor a las azucenas, jazmines y alhelíes que embriagaban y adornaban toda la iglesia.
Después de dos horas de misa salimos a la calle y nos marchamos a casa a comer.
Ese día mi madre había preparado cabrito frito con patatas fritas, pero antes de comer se invitaba a la familia a tomar dulces y chochos (altramuces) caseros.
Antes de comer pedí que me dejaran quitarme el vestido, los zapatos y la corona.
Me dejaron quitarme todo menos la corona, ya que esta costaba mucho trabajo engancharla en los cuatro pelos que tenía.
Y por la tarde, después de la siesta, tenía que subir a llevarles a todos los tíos y a mis padrinos un recordatorio de mi primera comunión.Antes de comer pedí que me dejaran quitarme el vestido, los zapatos y la corona.
Me dejaron quitarme todo menos la corona, ya que esta costaba mucho trabajo engancharla en los cuatro pelos que tenía.
Eso fue el remate, volver a ponerme..., los guantes, el cancán , el vestido y los zapatos, que ya me habían hecho rozaduras y a subir a la otra punta del pueblo que era donde vivían mis padrinos...
Y cargada con el misal (este me gustaba mucho porque tenía las pastas de nácar y los dibujos eran de colores y dorados), el rosario blanco y el limosnero, emprendí el camino a regañadientes.
Y..., una vez en la casa del familiar le dabas el recordatorio y a continuación abrías el limosnero y te echaban una peseta o dos. ( No he pasado más vergüenza en mi vida...)
Cuando acabé de hacer el recorrido me bajé para casa y me despanzurré encima de la cama y llorando dije que por favor me quitaran todo, todo...
Y sobre todo la corona y los zapatos.
Y así se pasó el día tan largo y nada divertido de mi primera comunión.
El día de Corpus Cristhi me negué a vestirme otra vez con el traje y me escapé a San Miguel a bañarme en el arroyo.
Mi hermano Quique
Mi primo Toñin
Mi primo Angelito
Mi prima Tere
Pero al año siguiente, cuando mi hermano Quique hizo su primera comunión, vino a Zarza el obispo a confirmar tuve que hacer la confirmación y tuve..., que volver a vestirme otra vez con el traje, menos mal que los zapatos ya se habían dado de sí.
Ahora, se añadía al calvario del traje, el miedo que nos metían los mayores diciéndonos esta cantinela:
El obispo de Coria me pegó un bofetón...
Para que me acordara del día de la confirmación...
Decían que cuando te acercabas a besarle el anillo te daba un bofetón. Y... yo estaba con más miedo que vergüenza esperando la bofetada, pero no fue así, fue un ligero toque en la mejilla.
Se celebró en el "legío" de arriba una misa de campaña, donde todo el pueblo llevó flores, azucenas, calas, alhelíes, rosas etc... para adornar el altar improvisado que hicieron.
Los niños recibimos al obispo con estandartes de papel de seda de colorines y fue un agradable día de fiesta, al aire libre, donde D. Ramón y las maestras no nos pudieron controlar tanto como ellos quisieran.
Mi hermana Tere
Luz, Carmen, Enrique
Como dicen en mi pueblo: clase alta y picúa...
Enrique
Carlos con los ojos cerrados esperando el bofetón.
Luz
martes, 24 de mayo de 2011
TOMATES AL HORNO CON JAMÓN Y HUEVO
Una fuente de horno forrala con papel de aluminio y pon:
Una capa de tomates frescos cortados en rodajas gruesas .
Los espolvoreas por encima pan rallado, del que se compra ya con ajo y perejil.
Lo metes al horno y cuando el pan empiece a estar dorado, rompe las yemas de dos huevos con un tenedor y sin batir se lo echas por encima a los tomates.
A continuación coge una punta de jamón (la encuentras en el super, tiene forma triangular) y con un rayador, le rallas virutas de jamón por encima del tomate y además le echas un chorrito de aceite de oliva.
Lo metes un instante al horno, hasta que el huevo se cuaje y las virutas de jamón se queden crujientes.
viernes, 20 de mayo de 2011
ENSALADA DE FRESAS
Esta es mi cenita:
Unas hojas de lechuguita del huerto, unas fresitas de Mari Carmen "la churrera", que están exquisitas, manzana, pera, pechuga de pavo, cebollita picada, queso fresco y un bio desnatado.
Todo aderezado con sal, vinagre y aceite de oliva virgen extra.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)













.jpg)


