jueves, 22 de septiembre de 2011

LA CHARITU (2)








Suena el despertador y la Charitu se levanta perezosa y caminando lentamente, cansada ya antes de empezar el día, va arrastrando sus zapatillas de peluche cabeza de conejo.
 Va directamente al baño, y sentada en el water,  se queda medio dormida, sólo la despierta la sensación de humedad que ha notado en sus nalgas, una vez más su "monstrencote" ha olvidado subir la tapa y la  ha salpicado de meado, indignada traga saliva y abre la ducha.
 Mientras llega el agua caliente se mira en el espejo y ve bajo sus ojos abesugados  un cerco de color verde vejiga, enormes ojeras, que le dan un aspecto de más cansada aún de lo que está.
Su mano derecha masajea su nuca y hace círculos con su cuello.
Con desgana entra en la ducha y se recrea en ella, le gusta ducharse con el agua muy caliente para  desentumecer todos sus músculos.

Al entrar en el dormitorio para vestirse le dice al marido:

-! Otra vez has vuelto a salpicar la tapadera¡

Y él le contesta:

¿ Ya te has levantado de mala lecheeeeeeee?.

Ella traga saliva y no le responde, no quiere provocar una bronca a esas horas de la mañana.
Pero ella masculla para sí : !Anda con el "Güevón"este..., lo que tengo que aguantar ¡

Sus hijos siguen durmiendo, se levantaran más tarde para ir al instituto, son buenos chicos, no son malos estudiantes, pero tampoco brillantes y han heredado la pereza del padre.
El desayuno es la comida preferida, de la Charitu: café con leche y unas tostadas con aceite y mermelada.
No desayuna nunca con el marido, le pone nerviosa verle comer con tantas ansias..., y oír los ruidos que hace al masticar y al tomar el café,  pero lo que más nerviosa le pone es ver como le cae el café por la mano y por la comisura de los labios al morder la magdalena.

Ella piensa:

-¿Por qué no comerá más despacio?

-¿A caso alguién le va a quitar el desayuno?

-¿Cuando éramos novios también comía así?

- ¿A caso yo estaba tan enamorada que no me daba cuenta  de esos detalles?

No..., se dice: no son detalles..., no es cualquier detalle que yo esté desayunando y él se tire un pedo al agacharse al coger la servilleta..., eso no son pequeños e insignificantes detalles, eso, es una gran falta de respeto y encima se ríe el tonto... y me dice:

¡Cógelo! y "Envásalo al vacío"

Ya vestida con vaqueros y camiseta, le da un beso al marido y le dice:

-Me marcho al mercado te veo en el bar.

-Él le da un manotazo en el trasero..., y ella debe de entender que eso es una muestra de cariño...




Continuará...

miércoles, 21 de septiembre de 2011

LA CHARITU (1)






Este relato de la Charitu tiene más de ficticio que real y más de real que de ficticio...

La Charitu, una muchacha nacida en el seno de una familia humilde pero honrada...
Hija de madre extremeña y padre palentino .
 Ya destacaba de niña por su blanca palidez y cabellos dorados, ojos azules  un poco abesugados.
Destacaba entre nosotros que eramos morenos de piel, de pelo negro zaino y de cutis percudío por el sol y de modales rudos y asilvestrados.

La Charitu era, en la pandilla veraniega y pueblerina, como la nata en un pastel de chocolate...
También destacaba en el habla, pronunciaba las "sssss" finales de las palabras como nadie... lo hacía en el pueblo, eso debía de ser herencia de su padre de procedencia castellana. 
En los juegos siempre se quedaba atrás observando, callada, no chillaba, ni gritaba como los demás energúmenos que éramos los demás niños. Esto le daba un aire de misticismo y de timidez, en el que ella se refugiaba.
 Mientras los demás chillaban alocadamente, ella estaba estratégicamente colocada viendo de que forma podía ganar la jugada del momento.

La Charitu creció y se fue a la ciudad a estudiar a un colegio de monjas gracias a una beca que le concedieron porque su padre era emigrante en Alemania. Pero la Cahritu no acabó el bachiller ni carrera alguna.
Paseando los domingos por el parque de los robles conoció a un chico, un chico grandote y fuerte, de pelo negro y rizado, un poco rudo y parco en palabras.
Fue su primer novio y la Charitu se enamoró de él enloquecidamente, y a los 19 años se casó y
parecía feliz con su marido "monstrencote", él, y  con él tuvo dos hijos varones.
Montaron un bar en el centro de la ciudad y tuvieron mucho éxito los pinchos que daban a la hora de los vinos; al mediodía el bar se ponía a rebosar...

La imagen del  "monstrencote" era pétrea, siempre estaba detrás de la barra, o bien:
 sirviendo chatos con bastante habilidad y con la cabeza gacha, o, en los momentos de menos gentío, reposando en una cámara frigrorífica, con la cabeza un poco ladeada  con un palillo en la boca y con una mano rascándose los cataplines y con  el mando de la tele en la otra mano...

Charitu, casi siempre, estaba dentro de la cocina haciendo pinchos y más pinchos.
Su cabello rubio dorado de la niñez se había oscurecido y su piel estaba cada vez más blanca, donde destacaban sus enormes ojeras: "verde vejiga".
El sudor le caía por la frente y sonreía con una mueca a medio dibujar, cuando nos veía entrar en el bar. Y, allí, como cuando era niña ella permanecía detrás de nosotros mirándonos y como ida, pensando en sabe dios qué...
A menudo, la gente que iba al bar, la felicitaba por lo bien que preparaba las orejas a la plancha.

Cerraban tarde el bar y cuando llegaba a casa, mientras el marido y los dos hijos estaban tirados en el sofá, "ella", limpiaba, fregaba, ponía lavadoras, tendía y planchaba.
Ella los observaba ( como de niña lo hacía en los juegos infantiles), en la lejanía del pasillo, detrás del sofá, y veía, la jugada, la gran jugada, donde "ella" era la perdedora y ellos los ganadores:
Ellos sentados viendo el fútbol y "ella" de acá para allá sin parar ni un momento.
Se quedaba inmóvil, con una mano apoyada en sus riñoneras y con la otra acariciando sus cervicales, viendo la gran jugada de su vida:
A su marido, el "monstrencote", como siempre, tumbado en el sofá y con una mano por dentro del pantalón del chandal tocándose los cataplines y en la otra mano el mando a distancia de la tele.
Él era muy aficionado a esta postura, de estar tocándose los cataplines, cosa que ella odiaba ya que de niña le habían repetido muchas veces :
¡Cuidado con las manos que luego van al pan!

Y en el suelo, encima de la alfombra, estaban  los hijos jugando con la Play... Ella, a sus hijos, los miraba con ternura y seguía trajinando de acá para allá.
Y al llegar la noche, sin los arrumacos del tosco marido, acabarían haciendo el amor y quedándose dormida al instante, hasta las cinco de la mañana que sonaría el odiado despertador.


Continuará...

SAN MIGUEL (10)




El verano estaba dando sus coletazos y comenzaba el curso escolar: a escuela que manda agüela con pan y ciruelas...

Babis nuevos o  viejos, estirados, bajándoles la bastilla. Y metidos en un plumier de madera, los pizarrines nuevos, de los duros y de los de manteca, lápiz nuevo y pinturas de "pino"y un "aguzalápiz", nuevo, que me trajo mi hermana de Madrid. Tenía forma de arco y en la mitad tenía una cuchilla.
Trapo nuevo para limpiar la pizarra y, a veces, también, pizarra nueva. Un cuaderno y la enciclopedia correspondiente a ese año.

No recuerdo nunca haber empezado un curso con alegría... Lo que si recuerdo con mucha alegría era el encuentro con las compañeras en el recreo y retomar los juegos que tocaban en esa época.
Teníamos clase por la mañana y por la tarde, a partir de ahora, a San Miguel,  ya sólo podíamos ir el jueves por la tarde y el domingo.
Como siempre cogíamos el camino polvoriento camino a San Miguel e íbamos todo el camino espantando a las pesadas moscas de septiembre.
Las encinas ya estaban cargadas de bellotas verdes.
 No podíamos resistir a la tentación de coger las bellotas, al verlas tan tiernecitas y jugosas, con ese color verde lechoso, y darle un mordisco para inmediatamente, escupirlas, pues amargaban como la hiel.





                         Excursión de escolares a San Miguel         




En septiembre en San Miguel era época de mucho ajetreo y trabajo. Eran fechas de recolección de pimientos, probablemente era el lugar donde más pimientos se cosechaban del valle del Ambroz.
Llegaban los carros llenos de sacos de pimientos, los metían en el "sequero" por un ventanuco y los  iban extendiendo en el entramado de tablas del piso de arriba.
Los secaderos se llenaban de jornaleras que habían subido al piso de arriba por una escalera de madera, entrando por el ventanuco, se sentaban en el entramado de madera con una cesta de mimbre al lado y se dedicaban toda la jornada a "expezonar"pimientos.
Las mujeres preparaban una gran algarabía, hablaban a grito pelao, se reían a grandes carcajadas y a veces discutían y se peleaban entre ellas.
Nosotros como "parisesmos"nos quedábamos con la boca abierta oyendo las conversaciones de las jornaleras, sus chistes verdes, que, por supuesto, yo no entendía y mi prima sí. Cotilleos de vecinas y de parejas de novios.

A mi abuelo más de una vez, yo le oí decir:

-¡Callaos cotorras!

Se callaban de momento pero al rato volvían con más entusiasmo al cotorreo. Era su forma de hacer más llevaderas las horas que se pasaban allí sentadas inmóviles.
Se pasaban todo el día allí encaramadas y sólo se levantaban para ir a vaciar la cesta de los pezones.
A medida que los pimientos se iban expezonando se iban extendiendo bien extendidos en el entramado de madera y abajo en el suelo de tierra, un jornalero hacía una buena lumbre de leña de encina para que los pimientos se fueran ahumando y secando.
A nosotros no nos dejaban entrar en el "sequero", permanecía todo cerrado y en penumbra y sólo entraba mi abuelo o algún jornalero para atizar la lumbre o abrir el ventanuco.
Más adelante, ya adentrado el otoño, los pimientos ya secos eran machacados por los jornaleros con unas mazas enormes y así machacados los metían en sacos y los llevarían al molino para convertirlo en pimiento molío.







Continuará...




P/D:NO OLVIDÉIS DE HACER DOBLE CLICK EN LAS FOTOS LAS VERÉIS AMPIADAS

lunes, 19 de septiembre de 2011

"ZORONGOLLO" Y NO ZARANGOLLO




En mi casa de toda la vida se ha llamado "zorongollo"y no zarangollo, (probablemente mal dicho), a un plato de pimientos en ensalada, previamente escaldados, para acompañar tanto a los primeros platos fuertes como el cocido o a los segundos platos

Estos pimientos que ahora se están recolectando para hacer el pimentón, son los que se utilizaban para hacer este "Zorongollo"en Zarza.

Te lo voy a explicar, es muy fácil:

-Pon en una cazuela agua a hervir y cuando empiece a hervir introduce en el agua los pimientos cortados en tiras y una cebolla picada.

-Los dejas allí unos minutos para que se rindan y a continuación los escurres en en un escurreverduras.

-Se deja enfriar y cuando estén frío lo pones en una ensaladera y lo aliñas con aceite, vinagre y sal.

Se suele comer al día siguiente de hacerla.



Había en Zarza un pobre hombre que lo llamaban Elías "corzo" tenía un poco de retraso y hablaba muy mal, apenas se le entendía.
Nos llamaba la atención, a los crueles niños de mi época, un dedo que lo llevaba enfundado en un dedil de cuero, al parecer se había pinchado con un junco en el dedo y se le infectó y perdió la falange.
Se dedicaba a cuidar vacas y su única comida consistía en un coscurro de pan con tocino o morcilla y el "zorongollo"que se preparaba él.
Llevaba colgado de los zajones de cuero, dos cuernos con  tapones de corcho, en uno llevaba aceite y en otro llevaba el vinagre y en una merendera de aluminio o en una lata se preparaba el "zorongollo".
Nosotros cuando pasaba delante de nuestra casa para ir donde su hermana, tía Tomasa, le preguntábamos:

¿Elias ya te has comido el zorongollo?

Y el sonriendo nos decía sí, sí..., rico, rico (para que veais que lo de rico, rico no es sólo de Arguiñano ya en los años 50 y 60 lo decía Elías Corzo.

domingo, 18 de septiembre de 2011

Ensalada de cables








Empiezo a estar desesperada..., cada día llevo más y más cables en mi bolso, si ya de por sí..., mi bolso por dentro era un desastre, ahora mismo es casi peligroso.
Cuando quiero buscar algo en el bolso mi mano se enreda siempre en un cable...

Aquí están los "Cables", que me lían :

  1-cable de cargar el móvil.

  2-cable de descargar las fotos del móvil.

  3-cable del móvil de  Enrique.

  4-cable de descargar las fotos del móvil de  Enrique (por si me falla el mío).

  5-cable de cargar la batería de la cámara.

  6-cable de descargar las fotos de la cámara.

  7-cable del portatil...

Además de otros cargadores de móviles que no sé de quién son , pero que no los tiro por si a caso.

En resumidas cuentas: un auténtico caos...

Lo que más me lleva los demonios es saber ¿quién es quién...?

Yo le digo:

 Tu..., por el tamaño y grosor de la clavija..., por lo menos debes de ser ... ¡del móvil negro...

Y, tu...  del móvil rosa...

Pero es raro que acierte a la primera...

A ver si un día de estos inventan un cable universal para que yo pueda encontrar las llaves en mi bolso cuando las busque y no se me líen los dedos en la ensalada de cables que llevo dentro.

martes, 13 de septiembre de 2011

VAMOS A PIMIENTOS..., EN ZARZA DE GRANADILLA

                                 (DOBLE CLICk)











Aunque son pocas las familias de Zarza que se dedican a cultivar pimientos, por suerte para nosotros, todavía hay vecinos que siembran pimientos para más tarde elaborar el preciado pimentón de la Zarza.

Por estas fechas, a mediados de septiembre, ya pintorrean los pimientos y un poco más adelante, irán  a..., pimientos, es decir a recolectarlos.

Es muy probable que esta mañana de domingo Manolín, la Mª Jesús, la María y demás jornaleros de la cuadrilla, se hayan levantado antes del amanecer y montados en el tractor se han dirigido al "soto" a..., pimientos.

Allí los encontré doblados por la cintura y probablemente con la "Rabailla"  "entumía", pero sonrientes y contentos porque este año ha habido una buena cosecha.

Ramilletes de pimiento rojos, van cogiendo, y van metiendo en sacos y que una vez llenos y atados los colocaran en el tractor.

Los llevaran a los secaderos, los "expezonarán" y los extenderán en un lecho de tablas de madera y debajo les pondrán lumbre de leña de encina para que lentamente se vayan secando.
Por la mañana temprano un homre volteará los pimientos y dos mujeres, en la parte de abajo del secadero, pasaran la sábana, para que caigan en ella las semillas y no caigan en la lumbre.
Por la noche, el hombre volverá otras dos veces más para atizar la lumbre.

Al lado de cada secadero de pimientos siempre hay un montón de leña de encina.
Cuando éramos pequeños se llenaba el "legio"(Egido) de grandes troncos de encina y de allí iban cogiendo todos los días leña para hacer la lumbre en los secaderos.

Este modo de secado y ahumado le dará ese aroma tan característico a nuestro pimiento molío.

Seguidamente, les daran varias moliendas hasta que salga el "pimiento molio"(pimentón).
Antes todo el proceso era manual, ahora se ayudan de maquinaria que no le quita calidad al pimentón.

En la fase de secado todo el pueblo huele a pimientos ahumados, aunque atasca un poco a mi me gusta, esto es... como el chiste del amoniaco...


DIME :¿QUÉ TIENES EN LA NEVERA?



¿Dices que en el congelador tienes una bolsa de merluza congelada y paquetitos de filetes de dos en dos de ternera, de lomo de cerdo y de pechugas de pollo?

Bueno..., pues acuérdate de sacar un filete de merluza y un paquetito de filetes de pechuga de pollo ( es el más clarito).

Déjalos que se descongelen.

Elaboración:

-En la sartén más grade que tengas echa aceite que cubra el fondo (como medio dedo en horizontal).

-Cuando esté caliente sofríe los dos filetitos de pechuga cortaditos en tiras, el filete de merluza cortado en trocitos y previamente salados.

-A continuación  echa a sofreír cebollita, un poquito de ajito, pimiento verde o rojo y  medio tomate.

Cuando esté doradito el sofrito le añades una cucharadita de pimentón, no tienes el de Zarza, pero el que tienes sirve.

-Seguidamente le añades la medida de  un vaso de agua con arroz (no es necesario que esté hasta arriba de arroz) y le das unas vueltecitas para que se impregne bien del sofrito.

-Por último le añades dos vasos y medio de agua y media cucharadita de sal (tienes que probar el caldo y cuando esté sabroso estará en su punto).

-Lo dejas cocer a fuego medio.

P/D
 Puede ocurrir, que la sartén no sea demasiado grande y no te quepan los dos vasos y medio de agua. 

Entonces te propongo que antes de nada es decir antes de echarle el aceite mires a ver si te caben los dos vasos y medio de agua en la sartén y si no te caben debes utilizar una cazuela.

Si te cupieran no olvides secar bien la sartén  ya que a continuación vas a echarle el aceite y te saltaría .