martes, 26 de mayo de 2015

El charco del Arenal





El charco del Arenal está en el término municipal de Zarza al lado de la finca de Montesoto.
Yo siempre he tenido una fuerte predilección por esta zona mágica y solitaria, por donde discurre el río Ambroz de forma precipitada entre canchos, dándole las aguas bonitas y extrañas formas a estos canchos, que se encuentran en las orillas y en medio del río.
Una vez pasado este tramo se llega a una zona más ancha, de remanso donde las aguas tranquilas  sirven de espejo a este maravilloso paisaje, y las orillas, de aquí le viene el nombre (arenal), están repletas de arena dorada, de lirios amarillos y de cantueso.
Es una zona de pesca y no me cabe la menor duda que también hay nutrias, y al ser una zona muy tranquila y apartada del mundanal ruido también hay cigüeñas negras, garzas, aves rapaces, zorros y toda clase de pajarillos.
En otras visitas pude hacer mejores fotos de los canchos horadados por las aguas pero en esta ocasión ha crecido tanto la maleza que es imposible ir de cancho en cancho como se podía hacer antes.
Es un bonito lugar para darse un bañito pero el acceso es un poco complicado y acojona un poco pasar entre tantas vacas guapas, que te miran de frente y no sabes si en cualquier momento tienes que echar una carrera y subirte a una encina.
El campo hasta llegar allí es espectacular es un océano de margaritas y florecillas silvestre.
Espero que os gusten las fotos.
Un abrazo.








































jueves, 21 de mayo de 2015

"La carretera"





Estos días estoy viendo en facebook las fotos que Javi del Super Dos nos pone para que veamos el estado de la carretera, ahora que la están arreglando.
Yo no sé... si es o no es el momento apropiado de arreglarla lo que sí sé en lo intransitable que se había convertido para los viandantes, ya que los coches aparcaban en las aceras sin bordillos y había que ir caminando por el centro de la carretera con el coche de turno pegadito al culo.
La dificultad es mayor si vas en sillas de ruedas, con un carrito de bebé o con una persona mayor.

Al ver esa montonera de escombros se han revuelto y puestos de punta en mi memoria todos los recuerdos de la gran la actividad que había en esa "carretera" cuando yo fui: niña, adolescente y joven.





Ya lo he escrito en otras ocasiones: la carretera era en los años 50, 60 y 70 el lugar de diversión de los zarceños.
Era el lugar de paseo de mocitas y mozos vestidos de domingo, paseo arriba y paseo abajo. Desde la tienda de Quico hasta el cuenta kilómetros del cruce.
Iban ellas con sus pelos cardados, con sus falditas plisadas y blusas vaporosas en colores pasteles, iban comiendo pipas y chupando polos de colorines, y riendo alborotadas tras cruzarse con las  miradas furtivas de los mocetones del pueblo, vestidos con camisa blanca con mangas remangadas y pantalones de terlenka, fumando cigarrillos y vociferando en alto jugadas de fútbol con sus colegas  para hacerse ver y oír por las chicas que les hacían tilín.
Por esa carretera: arriba y abajo, han pasado bautizos donde el padrino al son de la cantinela  de padrino roñoso, iba tirando: caramelos, perras gordas, perras chicas y alguna peseta a los niños.
También en estas fechas, en mayo, pasaban los niños vestidos de comunión con gran alegría y alborozo.
Y, pasaban los novios, un poco tímidos y serios, de camino a la iglesia, ellas del brazo del padrino vestidas de blanco radiante..., y ellos del brazo de la madrina trajeados de oscuro con un clavel blanco en la solapa, seguidos del acompañamiento, familiares y amigos con la orquesta detrás tocando un pasodoble...
Y..., bajaban de la iglesia de nuevo por la carretera,  ahora ya..., desinhibidos y alegres en dirección al baile, que dependía donde se celebrara el banquete iban donde tía Catalina o donde tío Paco Bravo.
También por esta carretera ha pasado la tristeza, hemos visto pasar entierros con su acompañamiento, tristes despedidas de vecinos queridos.




Recuerdo los locales y sitios más visitados de entonces en aquella humilde carretera de grandes aceras:
 En el cruce estaba la taberna de tío Feliciano donde yo, con mis hermanos, esperé un montón de veces a mi padre, comiendo cacahuetes...
Al lado estaba la carnicería, igual que ahora, esto ha cambiado poco.
Un poco más arriba a la izquierda estaba el baile de invierno y de verano de tía Catalina y tío Gonzalo.
Me encantaba aquella  sala de baile, la de invierno además tenía fútbolines y la pista de verano tenía el suelo de baldosines de colorines y bancos de obras forrados con los mismos baldosines.
 Había una adelfa en cada esquina que daba sombra por las mañanas. Porque en aquella época había baile por las mañanas y venían grandes orquestas a tocar y todos los vecinos jóvenes, niños y mayores, solteros y casados, bailaban al son de la buena música.




                                Baile de tío Gonzalo y tía Catalina


A la salida del baile se ponía el tío Bernardo, un buen hombre grandullón, bonachón y tullido, en su silla de pedales, con su puestecillo de chucherías: pipas, pirulís, chicles bazocas, etc... y siempre estaba rodeado de un montón de niños... como moscas a la miel...
Enfrente  ponía otro puesto de golosinas la "Parra", una señora muy delgada y seria, vestida de negro y con pañuelo negro a la cabeza, que vendía también chochos, chufas y caramelos.
Un poquito más arriba a la derecha estaba la farmacia atendida por la María Jesús, mujer que solía tener malas pulgas con los niños cuando íbamos a comprar pastillas juanolas...
Seguimos hacía arriba y estaba y sigue estando el bar Bravo, que además también tenía baile en el piso de arriba y en verano en el patio.
 También he pasado aquí  muy buenos momentos con mis amigas y con nuestra amiga Inés y su hermano Eugenio que eran hijos de los dueños.




                                 Baile de Bravo

Casi en frente estaba el kiosco de tía Eufemia donde comprábamos buenos churros en invierno en el descanso del cine y ricos helados caseros y polos de colorines en verano.
Al otro lado estaba y sigue estando el kiosco de tío Lirio donde los domingos comprábamos un rico helado de al corte o bombón helado en verano.
En la esquina estaba el bar de tío "Rameta" donde yo también esperé mucho aquí a mi padre y vi bailar y cantar villancicos alegremente a los emigrantes cuando venían en Navidad.
En frente estaba el comercio de los "Muchachos" gran comercio donde mi madre me mandaba para comprar azúcar y chocolate con almendras.
A continuación un poco más arriba estaba el cine "Nuevo" donde vimos grandes películas como Ben-Hur y oímos cantar a artistas tan conocidos como  Farina, La Paquera de Jerez y Dolores Abril.
Es una pena que de dos estupendos cines que teníamos en el pueblo ahora no haya ninguno.
 Aquí, actualmente está el Super Dos, desde donde Javi nos pone las fotos del arreglo de la carretera.
Espero que hagan aceras donde no aparquen los coches y vuelva a tener sentido aquella carretera..., nuestra  pequeña Gran Vía, como lugar de encuentro y de paseo de los vecinos de Zarza.

miércoles, 20 de mayo de 2015

El meandro Melero


El domingo pasado vinieron unos amigos de Madrid y aprovechamos para enseñarles el Meandro Melero, que yo aún no conocía a pesar que está tan cerca de Zarza.
Yo creo que a vuelo de pájaro está a 10 minutos del pueblo, en línea recta con Granadilla; pero claro aunque me gustaría muchísimo tener alas...y como todavía no me han salido... fuimos en coche hasta la Pesga y me quedé maravillada e impresionada del paisaje que hay al otro lado del embalse de Gabriel y Galán, entrando ya en la comarca de las Hurdes:
 Grandes extensiones de olivares que los hurdanos han sembrado y siguen sembrando aprovechando al máximo este suelo difícil y agreste.
Estas sierras de jaras, pobres e inhóspitas, las han vestidos estos hombres trabajadores incansables, con olivos jóvenes y centenarios... en pequeños bancales y parece que que la sierra luzca una preciosa rebeca tejida a punto crochet.
Desde La Pesga fuimos a Vegas de Coria y desde aquí a la alquería Riomalo de Abajo. 
Desde este punto subimos la ladera de la sierra por una pista forestal entre pinos, helechos y cantuesos hasta el mirador llamado La Antigua.
El único inconveniente que hay es el tránsito de los coches junto a los que vamos caminando..., y nos tragamos todo el polvo.
 Sólo son unos seis kilómetros ida y vuelta. Y en mi modesta opinión yo creo que no deberían dejar subir  a los coches...
Desde el mirador se contempla el paisaje espectacular del Meandro Melero que forma río Alagón.
El río Alagón nace en Frades de la Sierra; es un afluente del Tajo, y nosotros, los zarceños,  tenemos la suerte de disfrutar en sus aguas en el embalse de Gabriel y Galán.
Al fondo del meandro se ve la sierra de Hervás y yo creo que también se ve la cara oriental del Calama.
Me ha gustado muchísimo y hemos comido muy bien en uno de los restaurantes que hay junto al río Ladrillar.
Os recomiendo esta excursioncilla.