domingo, 9 de noviembre de 2014

Pimenteros de Zarza de Granadilla







Esta entrada está dedicada a hombres y mujeres de Zarza de Granadilla que se han dedicado y se dedican al cultivo de los pimientos.
 Pimientos de una variedad y características específicas, que después de un largo y trabajoso proceso se convertirá en el pimiento "molío", es decir el pimentón.
La mayoría de estos agricultores son herederos de la profesión que ya tuvieron sus padres y sus  abuelos en tiempos pasados.
Me he centrado en esta bonita zona, llamada el "Soto", cuyas tierras fértiles están regadas por el río Ambroz. 
Aquí, cada día, antes de que salga el sol por la sierra, concurren varios agricultores en sus  pequeñas fincas de regadío, que suelen ser de una extensión de una o dos hectáreas.
 La mayoría de ellos, son, gente humilde y trabajadora, que compraron la finca con mucho esfuerzo o que las tienen alquiladas.

He hecho un recorrido por estas fértiles tierras del Soto, haciendo fotos, desde el inicio del cultivo en febrero, que es cuando  se "echan los criaderos", es decir, cuando se siembran las semillas para que, posteriormente, después de un periodo de cuidados y de riegos, salgan los plantones, que serán plantados en la tierra. Comenzando así su cultivo y cuidados hasta llegar al final del proceso...,en Septiembre, época de  recolección y secado de los pimientos.
 Secado al humo y al calor de la lumbre, hecha con leña de encina. 
Este último proceso, el secado, en el "Sequero", es el que le da esa calidad y esas cualidades de textura, color, aroma, consistencia y sabor a nuestro pimentón.
El pimentón agridulce, que es utilizado en cocina como condimento, y como especia, ya que debido a sus  propiedades como conservante hace que sea uno de los ingredientes primordiales para la conservación de carnes jamones y embutidos de toda clase. 






Comenzaré mi relato fotográfico  por el más joven: 

Jesús Carlos, es un chico joven, de treinta y muy pocos años, es fuerte, muy fuerte, muy grande.
 Y..., si os fijáis en las fotos, tiene enormes manos, como la mayoría de los agricultores.
 A mí siempre me ha llamado la atención las manos grandes y fuertes que tienen los agricultores. Manos fuertes que amasan las duras tierras y las convierten en tierras,  dúctiles, maleables y bizcochadas para conseguir buenas cosechas, ya sea con el azadón, arado o con el tractor...

Al preguntarle como un chico joven se dedica a esta profesión tan dura y tan esclava...
 Me comenta, que no es para tanto, que él lo lleva bien, que él ya tenía conocimiento de esta profesión porque ayudaba a sus padres y a su abuelo en las vacaciones cuando era estudiante. Pero debido a la enfermedad de su padre, dejó sus estudios en la Universidad para ponerse al frente del cultivo las fincas. 

A, él, le encantan los trabajos agrícolas, aun sabiendo lo duro que es, y la gran cantidad de tiempo que le dedica..., y a pesar de las pocas ayudas oficiales que tienen y lo mal pagado que está...
Trabaja, unas cinco hectáreas, unas fincas son propias, o de la familia y otras alquiladas.
Él se apuntó al plan de "Joven Agricultor", y  mecanizó y modernizó los medios de producción, como el tractor, la máquina de plantar, etc. y, esto, le facilita bastante las tareas; ya no es como hace 25 años..., Pero, aun así, hay que dedicarle mucho tiempo y trabajo. Siempre trabajando a la intemperie y sometidos a las inclemencias del tiempo.
 También, montó unos enormes invernaderos, donde "echa" los "criaderos"  en el mes de febrero con las semillas de los pimientos autóctonos de la zona, de la variedad "Jaranda".
Más tarde, en Mayo, siembran los plantones con unas máquina especial de plantar, y a partir de ahí,  es cuando ya dedica todo su tiempo al cuidado de las pimenteras: riego, abonado, aricado, insecticidas para combatir plagas... y malas hierbas, etc. 
Hasta que llega septiembre, cuando los pimientos, ya pintorros, se tornan en un color rojo intenso con un brillo especial..., debido a las altas temperaturas.  Y..., es este el momento idóneo para su recolección.
 En esta época además de contar con la ayuda familiar, contrata jornaleros para recoger los pimientos, que son transportados en sacos en el tractor hasta los "sequeros", para comenzar la dura tarea del secado a la lumbre y aromatizados al humo con leña de encina y roble.
 Una vez secos y machacados los llevaran a la fábrica de pimientos de Aldeanueva del Camino  para ser transformados en pimentón.









































Aquí..., también en el Soto, siembra un "Pimental", Flores. También, hijo de agricultor.




Flores conoce muy bien esta profesión, trabaja desde niño en el campo y me comenta que sus pimientos son clasificados en la fábrica como calidad extra.
 El trabaja la variedad jaranda, la autóctona de la zona.
Cada año recoge las semillas de los los mejores pimientos y en febrero "echa" sus "criaderos.
Le ayudan en el proceso su hijo Benito, su hija y su mujer, Rosa.
En la recolección también es preciso contratar jornaleros.
Mucho trabajo y pocas ganancias, dice Flores, si tuvieran que pagar todas las horas que ellos le dedican al pimiento, no les sería nada rentable...
¿Pero qué vamos a hacer..., así están las cosas?
Esta profesión es muy dura, se pasa mucho calor en verano y muchas fatigas.
Pero lo más duro dice Benito es la última etapa, el secado de los pimientos en los "sequeros".
 No hace falta que lo diga Benito, se ve..., se ve... , la difícil tarea de voltear los pimientos en el sequero a altas temperaturas, temperaturas que a veces alcanzan los 60º. Debido al calor de la lumbre,  al humo y a la humedad que desprenden los pimientos.
El sequero es un edificio de ladrillos, que consta de dos  plantas, la parte de abajo, con suelo de tierra, es donde se hace la lumbre y la primera planta que tiene el suelo de tablillas de madera, donde se extienden los pimientos, que tienen que ser volteados continuamente para que se sequen y nos se pudran.
A pesar de todo ellos no pierden la sonrisa y muy amablemente me explican el proceso...
Mientras le dan la vuelta en el piso de arriba, dos personas pasan la manta en el bajo para recoger lo que se cae por las rejillas de la tablas.
Mientras tantos Benito, que suda a goterones por cada poro de su cuerpo, me da una lección de como el pimentón "bueno" es el que sacan en la fábrica de moler únicamente la materia prima, sin aditivos.
Me dice que si es el pimiento extra..., como el suyo y el de los demás agricultores de la zona, es decir de calidad extra, no hace falta que le añadan aceite de girasol en la molienda para que tenga el color rojo.
Y..., que además este color rojo, no se oxidará con el contacto de la luz, como ocurre con el pimentón manipulado, que lógicamente es más barato y que lo suelen traer del norte de África.
Dice, Flores que los chacineros saben muy bien qué pimentón tienen que utilizar si quieren conservar bien productos de calidad, y siempre buscan pimentón del bueno como este.
Curiosamente me he fijado en las fotos que padre e hijo tienen, también, grandes manos, fuertes y generosas y que  a los dos les falta la falange del dedo corazón. Al parecer perdidas en el proceso de molienda.









































Las siguientes fincas, en las que he encontrado actividad pimentera es en  las fincas  de Antonia, Vito Ríos,  Ramonín, Pedro Luis y sus primos Pedro y Amadeo, y  sus currantas mujeres, Mari Fe y Angelita.







Ellos también como sus padres y sus abuelos han sido agricultores.
Trabajadores hasta la médula, fuertes y resistentes al desaliento como el que más.
También "echaron" sus criaderos al modo tradicional en febrero, sembraron en mayo, cultivaron durante el verano y recolectaron en septiembre.
Vito es el que está al frente de la finca es un hombre pequeño y enjuto, pura fibra, es el alma de la finca, ya que se dedica en alma y cuerpo al cultivo de sus tierras.
 Le ayudan sus hermanos: Pedro Luis, hombre trabajador y diligente y su hermano Ramonín, muy querido Ramonín... por mí y por muchos niños de Zarza, que debido a sus problemas físicos cogía los pimientos, como el que más, de rodillas en el surco.
También está, siempre, ahí presente, Antonia, su madre, prima y gran amiga de mi madre, que quedó viuda,  relativamente joven, y ha trabajado mucho junto a sus hijos.
Amigos, familiares, jornaleros y jornaleras como mi vecina, Mª Jesús, trabajan desde que sale el sol hasta que se pone, doblando el espinazo, casi hasta besar la tierra...
 Ellos, saben, que con lo que ganen tienen que pasar el año, con esto y con los que le de el maíz... y otros cultivos de temporada...
Esta profesión se va a acabar, dicen, Amadeo y Pedro, esto es muy duro y no está bien pagado, tanto esfuerzo..., para tan pocas ganancias...
A tres euros... el kilo de pimientos secos... cuesta mucho juntar un kilo de pimientos secos..,. se necesitan unos siete kilos de pimientos frescos para ello.
Amadeo y Pedro son dos hombres fuertes, grandes... y también de, grandes manos... Heredaron la profesión de Joselito "Gallo", su padre, así lo llamaba mi madre, pues era su prima.
 Joselito, era un gran hombre, muy trabajador, muy bromista y, siempre, estaba alegre.
Trabajo y sudor, no me cabe la menor duda, lo he visto con mis propios ojos y eso que llovía a mares el día de la recolección...
Ya han secado sus pimientos, lo han machacado y lo han entregado en la fábrica. Me perdí el día que machacaron los pimientos, me habían invitado a tomar unas sardinas a la pala. Que es la comida que suelen hacer el último día, al final del proceso...
 Se juntan con todos los jornaleros y asan sardinas en la pala, con la que remueven las cenizas y las brasas de la lumbre.
No pude ir, espero que lo pasaran muy bien y, que hayan vendido muy bien el pimiento.











































Y..., por último, esta es Juana, la mujer más valiente y curranta de Zarza...




Juana, trabaja en el campo desde que era niña, ella, aprendió la profesión de sus padres que también eran agricultores.
Se casó y continúo trabajando en el campo pero tuvo la desgracia de quedarse viuda a los 54 años y tuvo que echarle huevos a la vida... y llevar las riendas de las fincas.
No podía permitirme el lujo de quedarme en casa llorando..., tenía tres hijos en edades difíciles..
Así que, lo primero que hice fue sacarme el carne del tractor y después el del coche.-Me comenta...

Ella ha sembrado, ha arado con el tractor, ha cultivado y ha llevado la finca de las "Vegas" de dos hectáreas, sola y con alguna ayuda de sus hijos, pues ellos tienen otras profesiones.
Ahora a sus 77 años sigue ahí al pie del cañón, a pesar del problema que tiene en la rodilla, que la hace cojear un poco... y siempre va de acá para allá apoyada en un garrote.

Ella compra los plantones de las pimenteras y los siembran en mayo. Ella dice, que da trabajo a mucha gente, tanto en la siembra como en la recolección..., pero lo que es el mantenimiento de los "sequeros" lo hace ella..., Le gusta hacerlo ella, dice que hay que hacer bien las lumbres, atizarlas, y barrer las cenizas cada día, para que funcione bien el proceso del secado del pimiento y no haya peligro de incendio.

Yo la he visto metida, allí dentro, donde apenas se veía por el humo y el polvo de las cenizas, y la verdad es que no sé como podía aguantar, moviéndose de lumbre a lumbre, el ambiente era irrespirable...
 Ella me miraba y sonreía... y de vez en cuando tenía que salir a respirar aire puro y a beber agua.
No sé como ha podido salir alguna foto mediánamente decente, porque apenas se veía...

Me dice Juana, que ella ahora trabaja en esto porque le gusta, no porque lo necesite..., dice que ya no puede quedar mucho para que se retire, pero que le apasiona su profesión y que esto es su vida... Ella, insiste, lo hace por que le gusta, no es ambición, es que ella no puede estar parada, sentada delante de la tele, de brazos cruzados, lo mío es esto...- me dice.
Aunque también le gusta divertirse, con sus amigas, Las Invencibles, e ir al bingo del hogar del pensionista..., y, reírse y bailar en las fiestas... del pueblo.
El año es muy largo, sentencia... Juana.
Después de los pimientos..., amanillaremos el tabaco, y a partir de enero hasta mayo hay poco qué hacer...y entonces podré descansar...
























He terminado este reportaje fotográfico y he aprendido que esta maravillosa gente está hecha de otra pasta.
Son duros, fuertes, constantes, inteligentes y metódicos..., y se merecen un reconocimiento al gran esfuerzo que realizan.
Ahora, cada vez que coja una puntita de pimentón para condimentar mis comidas, o cada vez que pruebe un buen embutido, me acordaré, y espero que los que me leéis también, del ímprobo esfuerzo que hay detrás de esta puntita de pimentón de calidad.
Por mucho que  yo os diga, los que no lo conocéis, no lo podéis ni imaginar...
Y espero, que sea mejor pagado..., pues imaginad que si llevan a la fábrica una media de 5000 kilos a 3 euros el kilo, son 15000 euros. Me dicen que de ahí hay que descontar la mitad para cubrir gastos y jornales.
Entonces como mucho le quedan 7000€, que repartidos entre los meses de abril a diciembre, sería como ganar algo menos de 1000€ al mes...
Es muy poco dinero para tanto esfuerzo, esta gente necesita ayuda por lo menos para bajar los gastos en gasóleo, en mano de obra, etc..












7 comentarios:

Anónimo dijo...

Tía como cada vez q nos cuentas estas historias reales te SUPERAS.
Increíble esta labor q como siempre no está valorada.
Me he emocionado
Gran mérito tb l tuyo por este gran trabajo q nos dedicas a tus fieles seguidores.
Besos
Mariche.

club lectores residencia caminomorisco dijo...

muy bonito y muy completo

Rosa (Casar de Palomero) dijo...

Este reportaje merece un premio. Es emocionante conocer personas que se dejan la vida trabajando en el campo. Me gusta este blog. ¡Enhorabuena!

Brígida Seguín Hernández dijo...

Gracias, el mérito es de ellos,que a pesar de las dificultades no perdían la sonrisa.

Diego Martin Covaleda dijo...

Oiga usted señora a florentino le ayudan dos personas más que son su yerno y su hijo

oliva dijo...

Me gusta mucho el pimentón pero después de leer tu reportaje admiro a quienes hacen posible que pueda disfrutarlo.

luz dijo...

Brigi, acabo de leer este reportaje.
Me parece un trabajo buenísimo. digno de un reportaje sobre el tema.
Hoy he hecho para comer "Patatas de la Abueli", que en casa las llamamos así a las clásicas patatas revolconas, porque a mi madre le salían buenísimas, y a mis hijas le encantaban...
Y he apreciado ese rico pimentón nuestro... a pesar de que yo soy alérgica a los pimientos, pero al pimentón no. Menos mal.!!!
Enhorabuena otra vez, cuñada.