martes, 19 de abril de 2011

Tarde de Cine y de Torrijas






Hoy te voy a explicar como se hacen las torrijas.
Parece ser que vamos a tener la Semana Santa pasada por agua y una merienda-cena con torrijas y chocolate nos va sentar de cine.

Hablando de cine es una pena que alguien de Zarza no se anime a montar uno, como ya os dije en una publicación anterior hubo un tiempo en que tuvimos dos cines en el pueblo.
Pasaban películas a diario, además de los fines de semana, y casi siempre había lleno, a la gente del pueblo le entusiasmaba tanto que no le importaba ver la misma película varias veces.

 Cando yo era pequeña, siempre, por estas fechas nos ponían películas de carácter religioso, como: Fray escoba, Marcelino pan y vino (donde llorábamos a moco tendido), Rosa de Lima, Los Diez Mandamientos, Benhur, Hercules,  Maciste, Quo Vadis, El padrecito...
Y, pasábamos la tarde fenomenal, primero paseábamos carretera abajo y carretera arriba, comiendo pipas y a las siete de la tarde empezaba la primera sesión de cine.
Solían poner dos películas, una buena y otra un poco tostón, de esas de relleno...

Los niños hasta que no teníamos unos 12 años no nos sentábamos en butaca, había destinado para nosotros unos bancos en la primera fila y otros bancos en el lateral izquierdo, en el gallinero y en las repisas de las ventanas.
Ahí era donde nos acoplaban, todos arremolinados, dándonos codazos y patadas.  
Después de pasar por la larga cola que se preparaba a la puerta y de darle las dos cincuenta pesetas a tío Felix, entrábamos como caballos, siempre corriendo para pillar un buen banco.

En aquella época en el cine se fumaba, se comían pipas, cacahuetes, chochos y para beber comprábamos una gaseosa entre unos cuantos y nos la íbamos pasando, como hoy se pasan las litronas en el botellón.
Comenzaba la película y:

Silencio, risas, suspiros, llantos, voces, pataleos,pitos, palmadas...

Aquello era ver y sentir la película en vivo y en directo. Allí, no se contenían las emociones.
Solamente, se contenían cuando tío "conejo", el acomodar- vigilante, que tenía una vara muy larga, la hacía reposar en nuestras cabezas, para hacernos callar.

El pobre hombre, no sabía a que atender, mientras estaba cuidando a los de la primera fila, los del gallinero le tiraban cascaras de chochos, de cacahuetes y de pipas; a su vez las personas mayores le gritaban, que pusiera orden, que no se podía oír  la película.
Y por otro lado, tenía que vigilar a  las parejas para que no hicieran manitas o se besaran.
No me extraña que el pobre hombre estuviera tan flaco.

Cuando se apagaban las luces empezaba el Nodo, el noticiario, casi siempre de los actos oficiales de Franco y su familia, alguna noticia de deporte y las procesiones de Sevilla en Semana Santa. Esas noticias, siempre nos llegaban con un mes o dos de retraso.


Al comienzo siempre había una gran pitada, no creo que de carácter político pues nosotros entonces estábamos en babia, o bien porque el nodo era repetido, o porque se cortaba o porque nos parecía interminable.


Al finalizar el nodo y comienzo de la película siempre había un gran aplauso y  un buen pataleo.


En el descanso salíamos a comprar alguna chuchería, pocas porque había pocas perras, y a dar otro paseo carretera abajo y carretera arriba.
Volvíamos a entrar al cine, y era muy probable que ya te hubieran quitado tu sitio y tenías que buscarte la vida y sentarte en la repisa de la ventana, desde donde se veía la peli con el rabillo del ojo, y además eras el blanco de los del gallinero.

Aún así, con tan pocas comodidades, casi todos las zarceñas/os somos adictos al cine y un poco a comer pipas y un poco torrijas...
Lo mejor de todo, en estas fechas,  para acabar con tanto luto y recogimiento, era irnos de excursión a comernos el bollo, y al regreso, por la tarde, ir a ver una "penícula" de Marisol el domingo de resurrección.










TORRIJAS


Troceas una barra de pan del día anterior.

1º- En un cazo pon leche a cocer con un palo de canela y azúcar. La leche debe quedar más bien dulce.

2º- Bate un huevo y pasa, primero, las rebanadas de pan por la leche, sin que se empapen demasiado para que no se rompan y después por el huevo.

3º- En una sartén pon aceite de oliva a calentar y cuando esté caliente, las vas friendo y cuando estén doradas por una cara se les da la vuelta por el otro lado.

4º -   Las vas poniendo en una fuente y le vas echando un rociito de azúcar, canela y un chorro de leche .