miércoles, 2 de noviembre de 2011

PASEITO EN OTOÑO POR LOS RETAMALES








Sal de Zarza en dirección al río, si no quieres ir por la carretera, que es muy estrecha, coge el camino de la derecha, un camino que está fatal para andar, pero es mejor que ir por la carretera.

A los cien metros, más o menos, puedes cambiarte a la parte izquierda y ya empieza, ahí, un agradable paseo entre encinas.

 Ve bordeando San Miguel y contemplando la belleza de la dehesa, puedes ver en  su disposición a las encinas como si fueran vecinas charlando amigablementes, a mi siempre me da la impresión de que las encinas tienen un diálogo entre ellas, aunque no sea de palabras, si de gestos, con sus largas ramas, se dan la mano unas otras y mantienen un maravilloso diálogo de gestos y de mimos.

Ahora, las encinas están llenas de bellotas, aunque a mi me parece que este año tienen menos que el año pasado.








Cuando llegas al portón de San Miguel cruza la carretera y entra en el camino que te lleva al río Ambroz, a los "Retamales". 

A la izquierda del camino te acompaña el arroyo matajudios, que está tan falto de limpieza que apenas se ve.

Corre el arroyo arropado por las tamujas a las cuales le empiezan a brotar diminutas hojitas de tonos rojizo; por carrasquillas y por grandes retamas.

Detrás del arroyo aparece un paisaje otoñal maravilloso: prados de cereales que empiezan a verdear, Choperas que van tornando  sus hojas verdes del verano a ocres y amarillas.
Alisos con hojitas verdes tiernas  de un verde doncella  y sus ramitas finas y llenas de gotitas de rocío que tamizan la luz del horizonte, y junto a la neblina, que se levanta alrededor del río, le da al paisaje un aspecto mágico  de una gran belleza.




Al coger la curva grandes retamas, que durante el verano han estado secas ahora comienzan a verdear y están cargadas de semillas, bolitas blanquecinas abrazadas cada una a una gota de rocío que las hace brillar.

A la derecha la arquitectura del ladrillo de los secaderos de tabaco de los años 40 o principios de los 50, que tanto me gusta a mí.

Ya de frente aparece el río Ambroz, discurriendo entre choperas con sus colores otoñales, ocres y amarillos, grandes rollos blancos cubiertos en la parte superior por aovas y musgo, hojas secas, verdes, amarillas de todos los tamaños, troncos de árboles ennegrecidos por las aguas, escarabajos, panza arriba, sorprendidos  por la crecida.

En medio del río una isletas de cañas verdes y de espadañas con sus hojas verdes y  su flor en forma de cohete de color  marrón.Cuando éramos niños las cortábamos y preparábamos una buena polvareda de pelusas al desgranarlas.




Al fondo el río forma un gran charco de aguas tranquilas donde se reflejan, las choperas, los alisos, sauces y fresnos que crecen sin control a su orilla y  cuelgan sus ramas como lianas hasta tocar las aguas; más abajo, corre con fuerzas y se forman cascadillas de aguas espumosas al saltar de un rollo a otro hasta llegar a otro remanso cuyas aguas aparecen oscuras, por la profundidad y la umbría del lugar.




Siempre he pensado que se debería hacer un  puente  de madera para poder pasar a la otra orilla, ganaría en belleza el entorno, aunque así sin nada el lugar es precioso.  

Ya sabéis no hace falta irse muy lejos para disfrutar de un bonito y agradable  paseo, a sólo dos km. del pueblo te encontrarás con todo lo que te he descrito y muchas más cosas que a lo mejor yo no he sabido ver.




2 comentarios:

Anónimo dijo...

Qué descripción ... bueno ya te lo han reconfirmado los expertos periodistas .Qué fotos tan bonitas ... salen los colores típicos de esta época.
Hoy estoy contenta por tu noticia y porque tienes un gran corazón para describir todo.
SIGUE ASI.
Mariche.

Brigida dijo...

Gracias, Mariche, seguiré por todas/os por vosotros.
Besazo